Siete requisitos para ser un Pastor efectivo en el 2035.

 

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Por Samuel Caraballo-López

¿Cómo cambiará el ministerio pastoral en los próximos 20 años? ¿Cómo será la vocación pastoral en las décadas que se aproximan, a la luz de los cambios que rápidamente están ocurriendo en nuestro mundo? ¿Qué elementos serán medulares en el ejercicio efectivo del ministerio pastoral? A continuación, y a la luz de múltiples lecturas, diálogos, análisis y experiencias en diversos contextos, hago una proyección del ministerio pastoral en las próximas décadas en la iglesia cristiana en nuestro mundo.

Hay un principio fundamental en que se sostiene esta proyección; los seres humanos y las circunstancias se afectan mutuamente, produciendo cambios entre si. El ser humano se va adaptando a su contexto, mientras el contexto de manera simultánea y congruente va cambiando por la acción humana sobre este (Maturana, 2000). Este principio es medular para hacer proyecciones tanto en organizaciones seculares como también aplica a las organizaciones eclesiásticas como es nuestro caso.

Es importante hacer la salvedad que muchos de los cambios proyectados en las instituciones eclesiásticas, de alguna forma, ya están presentes en muchas organizaciones seculares. El gran dilema es que las organizaciones eclesiásticas son de las más resistentes a cambios en sus estructuras y paradigmas (Robbins, 1995).
Siete (7) son los aspectos ministeriales, que desde mi perspectiva, serán afectados en este escenario futuro.

1. El ministerio pastoral será más personalizado. El poder conectivo de las nuevas tecnologías, muy especial las redes sociales (web.2.0; 3.0), están rompiendo con las formas tradicionales de relacionarnos entre nosotros. La juventud de la congregación que dirijo, está cada vez más conectada a la nueva tecnología y por esto demanda mayor dirección espiritual personalizada. La información a la cual tienen acceso necesita ser cualificada por aquellos que tienen la formación para hacerlo. En el caso de la fe, es el pastor el llamado a colaborar con esta cualificación.

Es bueno que reconozcamos que en el 2010, en los Estados Unidos, se publicaron diariamente más de 4,000 libros, artículos y revistas. Las nuevas ideas comienzan a multiplicarse rápidamente en las redes sociales. El surgimiento de nuevas y viejas herejías es la orden del día. El pastor tendrá que ser tanto un analista, que recomendará, revisará, afirmará o rechazará contenidos religiosos a los cuales ya nuestros miembros están teniendo acceso.  También se convertirá en un sanador que proveerá la orientación adecuada a aquellos contagiados con estas creencias. Este reto de cualificar contenidos, junto a responder a las necesidades individuales de los feligreses conformará el ministerio pastoral hacia uno más personal, educativo y sanador.

2. El ministerio pastoral tendrá como principal responsabilidad fomentar y desarrollar el crecimiento espiritual de sus feligreses. La calidad de los pastores de las próximas décadas será evaluada a base de la habilidad o peritaje de estos posean para ayudar a los creyentes a aprender y crecer espiritualmente. Será de vital importancia la competencia del pastor en la dirección espiritual, junto a una vida de devoción a Dios, para guiar a los creyentes a conectar su vida espiritual con las diversas y complejas áreas de la vida humana. Esta conexión le dará al feligrés las herramientas para la toma de decisiones correctas en medio de los retos que enfrentará.

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3. El ministerio pastoral promoverá un crecimiento espiritual de cerca y de lejos. Los conceptos de la iglesia y el culto van a sufrir grandes transformaciones e inclusive las misiones tendrán que reestructurarse. Habrá mayor conexión entre creyentes de diversas partes del mundo, así que se va a crear una comunión mundial, lo que permitirá mayores relaciones entre naciones cristianas y no cristianas. Los pastores en este nuevo escenario tendrán múltiples funciones, donde están incluidas las anteriormente mencionadas, junto a una capacidad para discernir las nuevas manifestaciones religiosas, que a medida que el acceso a la información aumente estas también lo harán. Esta realidad requerirá que el pastor articule sus pensamientos en cada discurso en forma clara, honesta y adecuada, de forma tal que sus feligreses puedan entender las posturas de la iglesia frente a los diversos asuntos que se debanten en la arena pública. El pastor requerirá amplias competencias en la comunicación oral y escrita para beneficio de los creyentes y del pueblo en general.

4. Los nuevos tiempos requerirán mayor formación personal del pastor. Se espera que la preparación de los líderes pastorales este mediada por una mayor supervisión por parte de pastores más experimentados. Existe una alta posibilidad de que tengamos centros de desarrollo de liderato en los mismos distritos eclesiales con un coach o mentor permanente que sirva de orientador para estos equipos. Se va a requerir mayor formación personal o vocacional del pastor para las próximas décadas, y fuertes coaliciones entre iglesias, instituciones comunitarias gubernamentales y no gubernamentales, para atender la demanda de servicios que los cambios demográficos y sociales nos impondrán.

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5. El ministerio pastoral requerirá mayor conexión para su desarrollo profesional. Los seminarios teológicos, instituciones universitarias, instituciones de servicios y centros de adiestramiento tendrán que trabajar en consorcios para la formación del liderato pastoral y laico de nuestras iglesias. La formación de los líderes pastorales, ademas de bíblica y teológica, será más interdisciplinaria y práctica, en armonía con otros profesionales de servicios. El pastor tendrá que irrumpir en campos que anteriormente le estaban vedados y volver a ejercer ministerios proféticos de justicia y defensa de causas humanitarias, tanto local, nacional e internacional. Para este desafío requerirá tener el carácter, la madurez y sabiduría, las competencias espirituales y la capacidad reflexiva y analítica para responder afirmativamente a estos cambios.

Inclusive será necesario formar ministerios pastorales compartidos en los lugares geográficos comunes para conjugar los talentos, competencias y destrezas de estos, junto a los recursos del laicado en cada región eclesial. Una posibilidad es que en los municipios en que existan más de una congregación organizada de la misma denominación, se establezcan templos centrales donde los pastores y laicos ministren juntos cada domingo, compartiendo las responsabilidades y aprendiendo unos de los otros. Durante la semana las congregaciones de los diversos barrios y sectores tendran actividades en las comunidades en las que están ubicados.

6. El ministerio pastoral requerirá nuevas estructuras de compensación basada en méritos y peritaje que sustituirá a las formas tradicionales de compensar a esta clase profesional. La realidad económica demandará de la clase pastoral mayores signos de productividad y de competencia. Las organizaciones religiosas reclutarán pastores más capacitados y con un historial de éxito en sus asignaciones ministeriales pasadas. El pastor tendrá que demostrar con su ejecución las competencias que posee para dirigir las nuevas congregaciones que nos esperan en un futuro no muy lejano. Así que nuestro ministerio pastoral será también afectado por la competitividad lo que sienta las bases para afirmar la necesidad de una ética expandida que penetre en todos los procesos ministeriales.

La tendencia económica de nuestro mundo obligará al pastor del 2030 a desarrollar otras tareas suplementarias que le generen ingresos adicionales para poder sostener su calidad de vida.

7. Se construirán empresas formadas por pastores para ofrecer sus servicios a instituciones que así lo requieran, sin vínculos necesariamente, con las tradiciones religiosas que los contraten. Aunque esto parezca improbable hoy, la tendencia del mundo hacia la privatización de servicios podría alcanzar también a las instituciones eclesiásticas. El surgimiento de congregaciones no-denominacionales sienta las bases para el surgimiento de ministerios independientes que puedan ser contratados por organizaciones eclesiásticas para ejercer labores específicas.

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A la luz de estos siete (7) aspectos la iglesia debe revisar su política de reclutamiento, entrenamiento, asignación pastoral y supervisión, tomando en consideración los cambios que ya están presentes en el mundo, pero que las organizaciones eclesiásticas tardan en asimilar y acomodar a su realidad. Es de vital importancia que reflexionemos sobre la forma en que el mundo se está reestructurando, y planificar para que nuestras instituciones comiencen a organizarce para que puedan responder a estos cambios evidentes. El futuro que prevemos en la iglesia, es ciertamente el presente que viven cientos de organizaciones seculares en este momento de la historia. La iglesia como una institución, que por su tradición, resiste el cambio, debe entonces mirar lo que ocurre hoy y planificar para lo que llegará a ella en un futuro no muy lejano.

Solo pedimos al Señor Jesucristo que nos llamó, que nos permita ser fieles en medio de los cambios inminentes de nuestra sociedad, y que nos de la sabiduría para construir desde los principios y valores del reino de Dios, las estructuras eclesiásticas capaces de responder a estos retos. Así nos ayude Dios!

One Reply to “Siete requisitos para ser un Pastor efectivo en el 2035.”

  1. Te felicito, porque hay muchos temas que debemos DECLARAR Y PROCLAMAR. No podemos guardar silencio, porque nuestros “huesos envejecen” según expresa la Palabra de Dios. ¡ADELANTE!

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