Hacia una reforma del carácter… Una carta para mi hijo


Por Samuel Caraballo-López »Moab ha vivido en paz desde su juventud; ha reposado sobre sus heces. No ha pasado de vasija en vasija, ni ha ido jamás al exilio. Por eso conserva su sabor y no pierde su aroma. Pero vienen días —afirma el SEÑOR—en que enviaré gente que transvasará a Moab; y vaciará sus …