Ser Padre…TRES TAREAS Y UNA SOLA MISION

Padres

Por Samuel Caraballo-López

Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos.  Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria (1 Tesalonicenses 2: 11-12).

Ser padre, dentro de la realidad social actual, es uno de los mayores retos que los hombres tienen en su vida.  La misión de encaminar a una familia por sendas de amor, justicia y misericordia, no es tarea fácil en una cultura que realza valores diferentes a estos.  La paternidad efectiva, requiere el compromiso con tres tareas impostergables.  Estas tareas medulares de un padre son establecidas por el Apóstol Pablo en I Tesalonicenses 2:11-12: un padre efectivo anima, consuela y exhorta a su familia en todas las etapas de la vida.

Un padre animador es uno que inspira e infunde valor a la familia en cada momento de la vida.  Mi hijo Samuel Luis, fue atleta desde bien temprano en su vida.   Sus capacidades atléticas lo llevaron a participar en todo Puerto Rico y los Estados Unidos.  Desde que comenzó me convertí en su coach y una de mis labores era lograr el desarrollo máximo de sus capacidades para competir con excelencia en todos los eventos en que participaba.  A medida que se destacaba, la presión que se ejercía sobre él era mayor y requería que constantemente se le inspirara valor para enfrentar cada reto.  El ánimo que se le infundía previo a una competencia era medular para lidiar con el estrés que genera la competencia. Su vida de atleta juvenil fue exitosa y logró desarrollar en él un alto sentido de resistencia y fortaleza para no rendirse frente a los retos que su vida de adulto le ha presentado.

Esta fortaleza que él manifiesta en la actualidad, tiene sus orígenes en la importancia del valor para enfrentar las dificultades que se le comunicó, tanto  por su madre como este servidor en su temprana carrera como atleta. Luego de estudiar en la Universidad de Massachusetts sus estudios subgraduados, pasó a la Universidad de Boston donde estudió una Maestría en Salud Pública, y  a la Escuela Teológica de la  Universidad de Yale, donde completó su Maestria en Divinidad.

Los jóvenes  para lograr sus metas necesitan padres animadores que en las etapas tempranas caminen a su lado, y cuando sus pies “tiemblen” frente a las circunstancias adversas, puedan saber que tienen una familia en la que encontrarán el apoyo necesario para continuar.  El principio que nos sostiene como padres animadores, es el conocer que Dios es poderoso para actuar más allá de lo que pedimos o  entendemos, según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3: 20).

La segunda tarea de un padre es el consueloEl consolar está relacionado a la mitigación de la pena o el dolor mediante pruebas de afecto y orientación adecuada. La vida es compleja para el ser humano y los hijos e hijas pasan por momentos donde el consuelo se hace necesario. Sus experiencias como jóvenes, les hace ver las pérdidas temporales como si fuese un fracaso total, asumiendo la responsabilidad única de esta.  En el  consuelo no solamente se ofrece el afecto necesario, sino que la orientación adecuada de un padre, que utilizando su experiencia, le hace entrar en razón, es medular para el desarrollo saludable de los hijos e hijas.

Hoy más que nunca debido a la complejidad de nuestro mundo el consuelo de un padre es un elemento sanador para nuestras familias.  El principio que sostiene la tarea de consolar es el entendimiento de que Dios es “Padre de Misericordias y Dios  de toda consolación (2 Corintios 1: 3).

La tercera tarea está integrada a las anteriores y les da sentido.  El padre exhortador es el aquel que trascendiendo el  fenómeno observable, ve por la fe, más allá de las cortinas del presente, para dar dirección para el futuro a sus hijos e hijas.  El padre exhortador es guía, induce, motiva a sus hijos a actuar correctamente y le invita a insertarse en la vida de manera plena a la luz de los talentos que han  recibido de Dios.

Cuando mi hija Zahil se graduó de duodécimo grado, ella aplicó a varias universidades locales y de los Estados Unidos para estudiar biotecnología.  A mí me sorprendió esa decisión, porque la conocía muy bien y sabía que sus talentos mayores estaban en la comunicación.  Su capacidad para aprender otros idiomas era asombrosa.  Mi esposa y yo respetamos su  decisión, sin embargo, le sugerimos que considerara más bien entrar a la escuela de idiomas en esas universidades.  Ella entusiasmada con la biotecnología rechazó nuestra sugerencia.  Nuestra oración era continua, porque sabíamos que los talentos de ella estaban en la dimensión antes mencionada.  Aunque fue aceptada en las universidades locales, no fue así en las primeras universidades a las que solicitó en los E.U.A.

Para mi hija fue un golpe muy fuerte, se frustró porque ella realmente quería ir a alguna universidad norteamericana.  Luego de múltiples razonamientos, me escuchó y volvió a aplicar a los departamentos de idiomas de estas universidades norteamericanas.  En esta ocasión la aceptaron, y luego de graduarse de la Universidad de Massachusetts en Amherst, se desempeña en la actualidad como una exitosa maestra de idiomas en Carolina del Norte, y continúa sus estudios graduados en dicho Estado.  Nuestra exhortación hizo que ella encontrara su lugar dentro del plan de Dios.  El entusiasmo generado por las promociones y el anhelo genuino de tener una carrera lucrativa, la habían hecho considerar un camino que no correspondía al diseño divino para ella.

El padre exhortador, aunque no obliga, es firme en su motivación, orientación, y  es guía para que sus hijos e hijas sigan lo que es correcto, y que frente a muchas ofertas puedan encontrar aquella que traerá mayor bienestar tanto para ellos como para su pueblo. El principio que guía esta tarea es  la revelación que Dios hace de sí como pastor (salmo 23; Juan 10: 11-18).

Frente a esta realidad consideremos estas tareas medulares como parte integral de nuestra tarea como padres.  Si con la ayuda de Dios realizamos nuestra labor, la posibilidad de que nuestros hijos e hijas sean hombres y mujeres de bien, de los cuales nos sintamos orgullosos, será mucho mayor que si no lo hacemos.  Recuperemos nuestras tareas medulares y realicemos la mismas con empeño y dedicación. Muchas Felicidades,

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s