“TALITA CUMI”: Cuando JESUS llega a mi orilla

orilla de playa 9

Por Samuel Caraballo-López

Mi reflexión de este domingo está basada en un excelente escrito hecho sobre el Evangelio de Marcos 5, del Rvdo. Richard Rojas Banuchi (2012), Director del Colegio Presbiteriano de Puerto Nuevo, San Juan, P.R.

Cuando leemos el capítulo 5 del libro de Marcos es como si estuviéramos visitando la sala de emergencia del Centro Médico en Río Piedras. Una cantidad de enfermos terminales en los pasillos de la sala de emergencia esperando ser atendidos. Algunos, víctimas de accidentes, otros afectados por diversas formas de enfermedades, todos alrededor del lugar donde pueden ser asistidos. Así mismo en las orillas del Lago de Galilea, en la orilla oriental y occidental (en ambos lados) hay personas afectadas que en sus diversas formas han sido “diagnosticados”, al menos dentro de las limitaciones, como “enfermos terminales.”

El primer personaje que encontramos en “la sala de emergencias de Marcos” es un endemoniado, con un diagnóstico “que para los pelos” al más valiente (Marcos 5:3).  En uno de los extremos, en la zona oriental, en tierra de los gentiles paganos, habita el endemoniado de Gerasa (Marcos 5:1-2), cuyas facultades mentales han sido trastornadas al punto que atentaba contra su propia vida. La descripción de Marcos de la condición de este hombre, es dramática “…vivía en los sepulcros, y ya nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas,…andaba….gritando y golpeándose con piedras.” (Marcos 5:3-5). Estaba condenado al cementerio, al lugar donde habitan los que están muertos, y por ende al destierro radical de su familia y la comunidad. ¡Qué horrible soledad!

El resto de los personajes, que están en la orilla occidental, o sector religioso del lago de Galilea también tienen necesidades semejantes a los otros. Estos son descritos con exactitud por Marcos, la hija de uno de los jefes de la sinagoga, Jairo, hombre que gozaba de muchos privilegios,  y la rica empobrecida por su enfermedad, una mujer sin nombre, que padecía de un cáncer uterino que le había consumido sus recursos.

Richard Rojas expresa de una forma genial la realidad de los enfermos de Marcos:

“Todos los enfermos de Marcos proceden de trasfondos distintos,el endemoniado de la tierra pagana de Gerasa, la hija de Jairo de un hogar religioso y lleno de privilegios y la mujer del flujo se había empobrecido dando todo en tratamientos médicos infructuosos. Y todos tienen en común dos cosas: en primer lugar, lo más inmediato, generalmente lo que más nos preocupa, la pérdida de la salud física y por ende de la seguridad personal, y en segundo lugar, que la fe en Jesucristo será su única y eficaz puerta de salvación y de salud”.

El dolor y la necesidad se encuentran en ambas orillas, entre los que no participan del conocimiento de Dios y entre aquellos que “participan” del conocimiento de la gracia divina. En ambas orillas hay necesidades apremiantes.:

Jesús sale al encuentro en ambas orillas. Es el que cruza el Lago de Galilea y llega a las diversas orillas de la vida humana. El es que detiene el poder de la muerte y la destrucción con la Palabra de su boca: “Talita Cumi”. La enfermedad, el dolor, la crisis cobra un nuevo sentido, cuando en medio de mi soledad y auto conmiseración surge la persona de Jesús caminando por mi orilla y ofreciendo solución a mi necesidad y capacitándome para ser entonces un instrumento de esperanza en una sociedad que gime por ella. !Recibe mis bendiciones!

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