EL REFERÉNDUM: DOS MALES QUE DEBEN SER ERRADICADOS

demagogía
Por Samuel Caraballo-López

Amigo lector, luego de esperar que se completara el escrutinio del referéndum del 19 de agosto del 2012, donde se pretendía enmendar la Constitución de nuestro país, deseo por medio de este escrito sacarme una astilla clavada en mi corazón producto de esta confusa campaña política. Aunque me dolía el corazón, esperé con paciencia, que se completara el proceso de votación para no influenciar a nadie con mi escrito. Hoy llegó el momento de la operación y les ruego paciencia conmigo en este acto.

Cuando hacemos un análisis del proceso del referéndum, salen a relucir dos fenómenos que deben ser profundamente reflexionados por cada persona que ama este país: la masificación de la demagogia y la politización de los asuntos en disputa. Empecemos de atrás hacia adelante, hablando de la politización de los asuntos en disputa. Cuando hablo de politización me refiero a la práctica de considerar y decidir sobre los asuntos públicos y de interés social, utilizando una sola perspectiva, la político-partidista. Me atrevo a inferir que la politización de los issues en discusión fue el factor distintivo de esta consulta sobre las enmiendas a la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Los argumentos que se esgrimen en los discursos post referéndum evidencian la hipocresía que se vive en la política puertorriqueña. La verdad fue que este referéndum, para desgracia de las personas que seriamente queríamos evaluar las propuestas de enmiendas constitucionales, se convirtió en un voto contra Fortuño o a favor de Fortuño. El primero que politizó el asunto fue el mismo gobierno de Puerto Rico. Los anuncios más impactantes demostraban esta realidad: “Fortuño tiene razón” decía uno de estos. Lamentablemente un asunto tan importante terminó en un concurso de simpatía entre los favorecedores del gobernador y sus oponentes…por cierto sus oponentes triunfaron. Ahora bien, Fortuño no fue el único que politizó el asunto, los demás sectores también lo hicieron. A la mayoría de los defensores del NO, les importaba muy poco el contenido de la enmienda. El foco de la campaña de oposición fue quemar al mensajero…y por cierto lo lograron. Ambas partes jugaron con la falta de conocimiento de un pueblo y convirtieron el referéndum en un certamen de Fortuño Si o Fortuño No. Ambas partes dieron rienda suelta a sus intereses mezquinos y olvidaron que lo que se discutía eran enmiendas a la constitución de nuestro país.

Por otro lado este referéndum demostró la masificación de la demagogia, que no es otra cosa que utilizar la retorica para adelantar intereses particulares por medio de falacias y argumentos sin evidencia o atribuyendo evidencia que no se sostiene en la investigación seria o no se relacionan a los asuntos en discusión. Este referéndum demostró la carencia en nuestro pueblo de analistas capaces de orientar al pueblo, más allá de sus propios prejuicios o intereses partidistas y particulares. Encontramos muy pocos analistas capaces de trascender sus propias ideologías (con excepción de Jay Fonseca) y orientar al pueblo en el contenido de las enmiendas propuestas con serenidad y juicio, haciendo las diferencias entre lo que decía la enmienda y lo que el o ella defendía.
Esta masificación de la demagogia fue tanto por el gobierno en su propaganda, donde se presentaban casos sensacionalistas ajenos al asunto que estaba en disputa. Inclusive, tildaban de promotores de los criminales a los que votaban que NO. Por otro lado los defensores tanto del SI como el NO, presentaban estudios, que no utilizaban metodologías científicas en sus análisis o que no eran representativos de los tipos de delito que se incluían en la enmienda, tratando de avalar estos por el prestigio del que los realizó. Además, los defensores del NO trataban de hacer sentir mal a los que votaban por el SI, haciéndoles creer que quienes hacían eso carecían de conocimiento (eran brutos). Muy lamentable inclusive que algunos líderes cristianos, conociendo lo que realmente proponía la enmienda, ajustaban la lectura del texto a sus interpretaciones personales. La masificación de la demagogia se presentó como la estrategia principal de ambos grupos, creando un caos en la comprensión del referéndum y por ende una falta de participación en las urnas (solo el 33% de los electores aptos para votar participaron). Hubo personas que me pidieron que le dijera como yo votaría para ellos hacer lo mismo porque se sentían confundidos, cosa que no acepté. Esta realidad vivida por mi demuestra los niveles de confusión en que se encontraba el pueblo. No hay duda que la estrategia surtió efecto, muy especialmente entre los promotores del NO, y he aquí los resultados.

Me asusta pensar que ésta sea la principal estrategia para las próximas elecciones y el referéndum del mes de noviembre. Si esto fuese así, la democracia corre peligro. Es fundamental crear grupos de orientación donde los participantes, conscientes de sus prejuicios, puedan reflexionar sobre información válida que les guie a la toma de decisiones sabias. Es de vital importancia que equipemos a los electores con métodos de análisis y reflexión que les permita considerar los asuntos que se presentan en las elecciones y en el próximo referéndum. La politización de los issues, junto a la masificación de la demagogia representan dos males que tienen que ser combatidos desde las mismas comunidades, de tal forma que toda decisión sea tomada basada en un profundo análisis y reflexión de los asuntos en juego y su impacto sobre la vida bio-psico-social del constituyente. Así nos ayude Dios.

3 Replies to “EL REFERÉNDUM: DOS MALES QUE DEBEN SER ERRADICADOS”

  1. Concuerdo con tu visión acerca de la demagogia y la politización en las campañas políticas. Lamentablemente según yo lo veo, es un mal muy difícil de erradicar y de hecho, se ha venido incrementándo en los últimos años. Es un asunto muy complejo en el cual convergen múltiples factores de índole social, económico, sicología colectiva, culturales etc. Me parece que para lograr algo en la dirección deseada, tendríamos que prescindir de toda la clase política del país, con muy pocas excepciones. En ese sentido soy pesimista. Realmente es difícil ver las cosas que ocurren en las contiendas electorales en P.R. Las expresiones de algunos políticos hacia el opositor, en términos generales, son altamente ofensivas y cargadas, diría yo, de un odio que raya en lo personal. Otro elemento es la propensión a la mentira viciosa y con la plena consciencia de que lo que se dice no es cierto. Todo esto es clara evidencia del menosprecio de la clase política del país hacia aquellos a quienes les pide su confianza. A veces me pregunto qué será lo próximo… Creo que hay muy buenas alternativas en el catálogo de candidatos disponibles para las elecciones de noviembre. Tristemente nuestro pueblo continúa muy aferrado a las tribus, algo que me parece casi imposible de cambiar, al menos en el futuro inmediato. Aunque me parece ver una luz al final del tunel. El caso de la ofensa gratuita de Edwin Mundo a la gente de los residenciales públicos, al parecer tendrá alguna consecuencia, al menos desde la óptica de las comunidades afectadas, que están unidas en la búsqueda de algún desagravio. Podría verse como un comienzo, simples pininos. Verémos…

    1. Muchas Gracias por tu excelente comentario. Mi gran preocupación es que grupos sociales que anteriormente manifestaban mayor seriedad en la discusión de los asuntos públicos han cedido ante estas tentaciones. Bendiciones.

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