SOLIDARIDAD…Un llamado Urgente a los cristianos

solidaridad mundial

Por Samuel Caraballo-López

“De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo.  Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o *gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu…  Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo” (1Cor 12:12-27).

Las palabras, con el uso (con el uso incorrecto), tienden a degenerarse. Es lo que ha pasado con las palabra “amor y caridad”. En el caso de caridad, su sentido se ha desprestigiado hasta el extremo, que es confundida, en la actualidad, con “limosna” en caso de los indigentes, cuando, originalmente, “caridad” expresa el amor en su grado más sublime. La palabra “amor”, también ha sido afectada por esta tendencia… ¡hay que ver lo que significa para gran parte de la gente!

Por eso, hay que andar buscando sinónimos expresivos y metáforas para explicar las virtudes  cristianas. Sin embargo la palabra solidaridad no se ha corrompido aún. Es, por tanto, la más usada y la mejor aceptada para expresar la idea de caridad en su sentido genuino. De raíz latina, es una palabra derivada de solidus (“sólido”, “compacto”, “entero”). Solidaridad está asociada, por una parte, a la construcción y significa algo que está hecho de forma compacta.

La palabra solidaridad ha ido gradualmente enriqueciéndose a lo largo de estos dos últimos siglos de historia; ha pasado de un sentido social (formas de ser y de actuar de los individuos dentro de los grupos), para llegar a significar uno de los “valores” y una de las “actitudes” más nobles para la convivencia humana.

convivencia humana

La solidaridad puede ser cerrada o abierta. La cerrada consiste, fundamentalmente, en el espíritu que anima la vida de un grupo, su cohesión interna y la forma  en que se relacionan los individuos dentro del grupo. Su expresión mas clara  es la cooperación que manifiestan los individuos que componen un grupo.  Un ejemplo de esto es lo que ocurre entre miembros de una familia o de una congregación cristiana que se apoyan por medio de aportaciones económicas en momentos de crisis.

La solidaridad abierta es más universal, esta trata de expresar la igual condición de todos (y éste es el primer elemento de dicha solidaridad). No se refiere a un grupo, a una creencia, a una situación particular, sino que abarca la condición humana en su sentido más amplio: a “toda” persona (totalidad de profundidad) y a “todas” las personas (totalidad de amplitud) por igual, como nos expresa Cristo, en su definición del “projimo” en la parábola del buen samaritano (Lucas 10: 25-37).

La base misma de la solidaridad es hacerse consciente de la desigualdad de las relaciones humanas y transformar esa inevitable, y a veces necesaria diversidad, en un bien de todos los sujetos humanos y, de modo especial, de aquellos que están en desventaja. En definitiva, la solidaridad abierta es, ante todo, un valor moral que postula el ideal de una sociedad en la que las desigualdades no sean ni motivo de explotación ni objeto de mera tolerancia, sino razón para movilizar las conciencias hacia el “otro” y para organizar una vida social en igualdad de condiciones para todos (Juan Pablo II).

solidaridad 3

Lo más característico de la solidaridad está en identificar las desigualdades de la vida humana para darles una respuesta también desigual, pero en el sentido inverso de la desigualdad: los “menos favorecidos” han de ser los “más favorecidos”. Los seres humanos, aunque por naturaleza y derecho sean iguales, pueden resultar desiguales por situaciones humanas determinadas (enfermedades, accidentes, minusvalías, ancianidad, injusticias, persecusiones, etc.), y es nuestro deber de solidaridad buscar la equidad.

Únicamente sobre este concepto de solidaridad abierta y continúa, puede apoyarse un proyecto adecuados para transformar la realidad social de un país, de este modo, propiciar una vida más digna para todos en nuestro mundo.

El gran cuidado que se requiere al tratar de favorecer en una sociedad a los que consideramos “menos favorecidos”, es no afectar los sectores o colectivos que previamente habian sido favorecidos bajo razonamientos similares. Es decir aquellos grupos  que con anterioridad habian sido “más favorecidos” para mantener la equidad, deben ser respetados en este nuevo reordenamiento de solidaridad.

El mensaje de la solidaridad en el contexto de la iglesia cristiana

Primero, es importante clarificar que la solidaridad hay que comprenderla desde dos (2) direcciones: la vertical y la horizontal. La solidaridad de dirección vertical es la que los cristianos practicamos cuando asistimos a actividades religiosas en apoyo a otras congregaciones para emprender proyectos juntos y, donde afirmamos que tenemos un mismo Padre, al que todos llamamos, por igual, “Padre nuestro“.

La solidaridad vertical es aquella que se expresa mediante la unidad de mesa compartida: la Santa Cena. El que parte el pan con otros es “compañero”. Las prácticas de solidaridad vertical constituyen, para el creyente, la verificación del símbolo sacramental de la Cena del Señor, tan importante para la iglesia primitiva (Hechos 2:46-47) y muchas veces olvidada por la iglesia pos-moderna.

Segundo, la solidaridad horizontal implica afecto, respeto e identificación: la fidelidad del amigo o del desconocido, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la valoración e inclusión al discapacitado, el respaldo a causas que pueden ser impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad.

solidaridad con los refugiados.

¿Por qué es urgente la solidaridad para los cristianos? Porque es lo justo, porque todos vivimos en este planeta; porque todos necesitamos de todos; porque todos estamos juntos en este barco que está a punto de zozobrar; porque somos seres humanos, iguales en dignidad, derechos y libertades;  porque somos la iglesia del Señor, el Cuerpo de Cristo; porque el mundo necesita una iglesia misionera, que pueda alcanzar a todos; y porque la solidaridad para los cristianos es la mejor expresión de que somos verdaderos discípulos de Cristo (Juan 13:35).

Sin solidaridad con el mundo el mensaje redentor de Dios en Cristo no se puede cumplir. Muchas Bendiciones!

 

 

 

Referencia:

Cáritas (Mayo, 1998). La solidaridad da sentido a la vida…Practícala. Dossier, 45

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