La “supertormenta” Sandy: Un recuerdo de nuestra vulnerabilidad

Tormenta Sandy

Por Samuel Caraballo-López

Ellos estaban espantados y se decían unos a otros: — ¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen? (Marcos 4:41)

Con mucha tristeza observamos el paso arrollador de la súper tormenta Sandy, en su híbrida composición, que ha dejado perplejo a los meteorólogos del mundo. Los tres componentes de esta tormenta, vientos, nieve y agua desde arriba, desde los ríos y desde el mar, han hecho doblegarse a las grandes ciudades, símbolo del progreso, de la economía y del conocimiento de toda una nación. Los informes que nos llegan de la región noreste de los Estados Unidos, muy especialmente la gran urbe Nueva York, y el centro de juegos de azar de la región, Atlantic City en New Jersey, nos demuestra lo vulnerable que somos como seres humanos frente a la naturaleza. Nuestros alardes de poder y hegemonía se deshacen ante el ímpetu de la naturaleza que todavía nos demuestra que tiene la última palabra.

¿Qué podemos aprender de esta realidad? Primero, la naturaleza tiene que ser considerada de forma prioritaria en el desarrollo de la ciudad, de las naciones y ante todo del desarrollo económico de los pueblos. El desarrollo humano está incompleto, sino se considera en cada proyecto el aspecto de la naturaleza y al ser humano como parte de ella. Segundo, la naturaleza nos recuerda que las decisiones deben ser compartidas con ella. Los anhelos de riqueza y bienestar humano no son posibles si no se cuenta con una conciencia de conservación que se traduzca en una política pública congruente con esa conciencia. No se puede dar el desarrollo humano anhelado en perjuicio de la naturaleza. Tercero, hay una relación directa entre la sustentabilidad y nuestra conciencia de trascendencia. Es imposible pensar en la sustentabilidad sin entender que nuestro entorno natural tiene sus orígenes en un Creador que pensó en el bienestar humano al formar todo el ambiente natural. De hecho el entorno natural fue lo primero creado indicando que no podemos sobrevivir fuera de ese entorno y nuestro desarrollo es directamente proporcional al desarrollo de esta, y que sería inconcebible la supervivencia humana sin esta.

Los últimos eventos de desastres naturales, tales como volcanes en erupción, terremotos, tsunamis, fuegos por combustión espontánea, huracanes y tifones, polvo del Sahara, inundaciones, marejadas, avalanchas y derrumbes, tormentas subtropicales, sequías, surgimiento de nuevas especies invasoras tanto animales, vegetales, hongos, virus y bacterias, tormentas de granizo, frentes de fríos y las olas de calor excesivo experimentados en los últimos meses en la isla, sirven de trompeta de alarma para que tengamos como prioridad la sustentabilidad del planeta. La realidad del calentamiento global, que algunos han tratado de minimizar para evadir su responsabilidad global, es el principal causante de la realidad que hoy experimentamos.

Sandy es un mensaje directo a los Estados Unidos de la necesidad de revisar su política de desarrollo económico, de tal forma que se fomente la reducción significativamente del uso de combustible fósil en todos los ámbitos y dimensiones de la actividad humana, principal causante del aumento de los gases de efecto invernadero que alteran el clima en todo el planeta. Es necesario cambiar la política de la producción y uso de la energía, que promueva nuevas tecnologías que utilicen fuentes limpias tales como, el sol, el aire, el agua, la tierra, etc. Es importante que en el ámbito municipal, nacional e internacional se pongan en práctica las medidas que conocemos para revertir este fenómeno, que está dejando su impacto en todo el mundo creado. A nivel doméstico, en nuestro país es urgente fomentar el uso de automóviles híbridos, en lo que surge una tecnología más limpia que minimice el uso de los combustibles fósiles. Cada gobierno, grupos, e individuo tienen que asumir responsabilidad en este problema que es de todos. No podemos seguir viviendo en la forma en que lo hacemos, negando con nuestras acciones la crisis mundial del calentamiento global que está incidiendo sobre nuestro clima, cuerpos de agua, mares y sobre todos los que convivimos en este planeta.

La tormenta Sandy nos habló y nos llamó a establecer como prioridad la consideración del ambiente natural, el aspecto social y cultural de los pueblos a la hora de emprender  todo desarrollo económico. El querer progresar sin considerar como criterio la sustentabilidad en la política pública de desarrollo, es sentar las bases para nuestro propio deterioro. La sustentabilidad tiene que ser el principal criterio para la creación de empleos, emprender proyectos y fomentar el desarrollo económico de los pueblos. Aprendamos de Sandy…no construyamos en la arena…. Muchas bendiciones!

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