LA PODEROSA VOZ DEL SEÑOR: UNA REFLEXIÓN DE FIN DE AÑO

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Por Samuel Caraballo-López

Salmo 29

Alaben al Señor…
Alaben el poder y la gloria del Señor
Alaben el glorioso nombre del Señor
Adoren al Señor en su hermoso santuario.

La voz del Señor resuena sobre el mar;
La voz del Señor resuena con fuerza;
La voz del Señor resuena imponente;
La voz del Señor desgaja los cedros;
La voz del Señor lanza llamas de fuego;
La voz del Señor hace temblar al desierto;
La voz del Señor sacude las encinas

El Señor gobierna las lluvias;
El Señor gobierna cual rey eterno
El Señor da fuerza a su pueblo;
El Señor bendice a su pueblo con paz.

Quisiera aprovechar este tiempo de cierre de año para meditar sobre la grandeza de ese Dios que nos ha guiado, utilizando como referencia este hermoso salmo. El salmo 29 nos presenta la reflexión de un salmista que está contemplando una tormenta pavorosa, donde estruendosos truenos y relámpagos irrumpen la tranquilidad de aquel paraje silencioso de Palestina. Esta impresionante tormenta que hace temblar los montes del Líbano y Hermón y se proyecta en los desiertos del sur (Cades), hace que el salmista se inspire para reconocer el poderío de Dios y escuchar su voz a través de aquellos eventos naturales. Ese reconocimiento de la voz de Dios en medio de los eventos cotidianos es una virtud que debemos cultivar como creyentes.

De esta experiencia el salmista hace un paralelismo poético que nos lleva a reflexionar sobre ese Señor potente, magnifico, capaz de doblegar al más orgulloso y hacer ver como minúsculos a los más poderosos (versos 5 y 6). Es un Dios que habla, abre caminos en la selva, que da la lluvia a la tierra, que fortalece al pueblo cansado y que bendice a su pueblo con el regalo de su paz (verso 11). Este regalo de la paz (shalom) es el eslabón  perdido en muchos pueblos, hogares y personas, y el recuperarlo debe ser uno de nuestros anhelos de fin de año.

El mensaje de la paz  que Dios regala es recurrente en toda las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, y muy especialmente en los escritos del  Apóstol Pablo en el Nuevo Testamento.  La paz es el antídoto que Dios ofrece frente  a la ansiedad y la angustia que generan  los momentos difíciles.

No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es mas grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús (Filipenses 4: 6-7).

La palabra hebrea shalom (paz) implica entereza, salud, bienestar o toda clase de bienes (Éxodo 4:18; Números 6:26). El shalom es un regalo que Dios en Cristo da, que produce un ambiente de armonía tal que las partes del sistema pueden desarrollarse al máximo o alcanzar su actualización plena. El shalom es la remoción de obstáculos que impiden ese desarrollo pleno que traerá bienestar personal y colectivo. Por lo tanto el shalom es fuerza, condición y escudo.

Es fuerza porque remueve, desmantela e implosiona los obstáculos, aun cuando estos sean resistentes o se hayan establecido por mucho tiempo (estructuras, piedras). El shalom derriba fortalezas que impiden el alcance del potencial pleno para el cual Dios me creó. El shalom es por tanto fuerza demoledora, transformadora y limpiadora. El shalom reorganiza la vida humana y los sistemas humanos para que estos puedan crecer en forma saludable.

El shalom también es una condición, es un ambiente nutricional donde los individuos y grupos son alimentados y criados para tener fortaleza y herramientas para el alcance de ese desarrollo esperado. En ese ambiente los principados, potestades y dominaciones (parásitos/plagas), que son contrarios al desarrollo de la vida humana son anulados y removidos para que permitan el desarrollo pleno. El Shalom es ese espacio donde los aspectos externos adversos pierden su hegemonía, y se cumplen los propósitos divinos.

El shalom es escudo de protección contra las fuerzas y ataques que pretenden detener a los ya iniciado por Dios en Cristo. El shalom nos guarda y preserva en medio de una sociedad que no tiene en sus noticias los valores del Reino de Dios. El shalom entonces es guardián, es la fuerza de resiliencia y fortaleza que nos permite avanzar contra el viento. Es aquello que nos ilumina y nos distingue en medio de la realidad de un mundo irredento. Es por tanto el Shalom de Dios, aquello que más allá del entendimiento humano, cuida de mi corazón, como centro decisional de mi vida y guarda mis pensamientos, bajo el cuidado de Cristo Jesús.

El shalom es un regalo que Cristo Jesús da a sus seguidores (Juan 14: 27). Es herramienta para la vida. Es un regalo para todos y todas, ¿Por qué? Porque Cristo pagó por esto en la Cruz (Isaías 53: 5-6, 57: 19; Efesios 2: 17; Colosenses 2: 13-15).  Las tormentas del desierto de la vida, mas que intimidarnos, deben llevarnos a la comunión con Jesucristo, que a su vez nos regala su paz…que es fuerza, condición y escudo. ¡Feliz y próspero año 2014! AMEN

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