Tres mujeres liberadas…Miles todavía sufren

esclavitud sexual

Por Samuel Caraballo-López

Al igual que la mayoría del mundo, estoy horrorizado por el monstruoso secuestro y abuso de tres chicas en Cleveland, Ohio. Con mucha vergüenza ajena me entristece reconocer que el autor es un puertorriqueño radicado en dicha ciudad por muchos años, llamado Ariel Castro Rodríguez. Mi primera respuesta de indignación ha sido seguida por otra de oración por estas chicas, sus hijos y familiares que por tanto tiempo habían sufrido los efectos de este crimen. Nuestra oración es por Amanda Berry, Gina De Jesús y Michelle Knight, personas reales que necesitan nuestra compasión y apoyo.

Esta experiencia acontecida en territorio norteamericano, es solo una muestra de lo que sucede en miles de familias en otras partes del mundo. Aunque no es habitual que seres humanos secuestren y esclavicen a los rehenes de esta manera en los Estados Unidos y Puerto Rico, el secuestro y la esclavitud sexual es sorprendentemente común en todo el mundo, y ocurre tan cerca de nosotros como en las regiones del Caribe y Centroamérica.
Muchas veces no escuchamos hablar de esto porque es un negocio lucrativo en muchos países e intencionalmente permanece invisible para no afectar la economía del turismo, pilar fundamental para el sustento de muchos pueblos. La esclavitud sexual es un fenómeno de todos los días y aunque el tráfico humano no estuvo presente en el caso de Cleveland, en muchos países está profundamente relacionado con este tipo de delito.

Consideremos algunos datos y posibles acciones para enfrentar este mal mundial.
¿Cuáles son los hechos?
En primer lugar, aunque los números exactos son difíciles de precisar, los casos de esclavitud sexual son miles o quizás millones en todo el mundo. Según el Departamento de Estado de los Estados Unidos hay cerca de 4.5 millones de personas atrapados en la esclavitud sexual. Por lo tanto, al pensar en el horror de Cleveland, debemos asumir una posición firme para defender a los afectados en todo el mundo.

¿Qué podemos hacer?
Hay algunas resoluciones que podemos adoptar para ayudar a las víctimas de esta desgracia:
1. Debemos reclamar en todos nuestros países que se trabaje con mayor dedicación para lograr convicciones entre los traficantes de la prostitución y no meramente contra las trabajadoras del sexo.
2. Es importante afirmar nuestro compromiso contra toda clase de pornografía que deshumaniza y cosifica las mujeres y niños como objetos a ser utilizados.
3. Inicia una cruzada educativa tanto para ti mismo, como a los diversos grupos sociales donde se incluye familias, escuelas, organizaciones comunitarias y eclesiásticas sobre este problema mundial.
4. Manténgase activo en aquellos movimientos que luchan contra la pedofilia, prostitución, tráfico sexual y trata de humanos, etc.
5. Apoye iniciativas internacionales dirigidas a combatir la esclavitud sexual en nuestro planeta.

No olvides que el horror que han sufrido estas tres niñas en Cleveland, es el mismo que enfrentan millones de niñas (y niños) en todo el mundo. Las víctimas de Cleveland fueron rescatadas, sin embargo las de estos países siguen solas, y a menudo se sienten sin esperanza. Es hora de actuar! Muchas Bendiciones.

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