Bolsas plásticas…Buena Idea…Pésima estrategia

bolsas plasticas vs. bolsas reciclables

Por Samuel Caraballo-López

El representante José L. Báez Rivera presentó el lunes 6 de mayo de 2013, el Proyecto de la Cámara 1100 para la reglamentación del uso de las bolsas plásticas en los establecimientos comerciales y la promoción de bolsas reusables. Este proyecto de ley propone que todo establecimiento comercial,[esto es supermercados, farmacias, tiendas por departamento de ropas, zapatos, joyerías, ferreterías, gasolineras, licorerías, bares, barras, pub, restaurantes, cafeterías, negocios de comida rápida, vendedores ambulantes, artesanos, lavanderías, instalaciones para la celebración de cumpleaños o cualquier establecimiento de venta de alimentos independientes de las actividades que llevan a cabo en el lugar] deben cobrar un dólar ($1.00 US) por cada bolsa plástica que el establecimiento facilite al cliente. Luego del 1 de enero de 2015, el costo de las bolsas será de dos dólares ($2.00 US).

Permítame dramatizar como sería la vida en Puerto Rico si dicho proyecto se convirtiera en ley. Me levanto de mañana y voy comprar una libra de pan, el primer dólar ($1.00) del día (la libra de pan se empaca en bolsas de plástico o de papel). Salgo de la panadería y voy al colmado del frente de mi casa a comprar café, lecha y azúcar, que son echados en una bolsa plástica, segundo dólar ($1.00). Luego de desayunarme tengo que ir al supermercado a hacer compra porque no tengo alimentos en la casa, en mi compra tuve que utilizar diez bolsas plásticas ($10.00). Salgo corriendo del supermercado a hacer las compra del día de las madres, así que voy al centro comercial a una tienda por departamento para comprar una bata a mi madre, me la dan en una bolsa plástica ($1.00), voy a otra tienda y compro un perfume para mi esposa que lo colocan en una pequeña bolsa plástica ($1.00) y le compro unos sandalias a mi hermana, otra bolsa ($1.00). Al salir me doy cuenta que tengo que comprar desodorante, navajas de afeitar y los medicamentos que me receto el doctor y voy a la farmacia… dos bolsas más ($2.00). Dado que es tarde tengo que comprar comida fuera de mi casa, voy a un fast food pido comida para llevar y la echan en otra bolsa ($1.00). Al final del día me doy cuenta que he gastado $18.00 adicionales que si los multiplico por al menos 200 días al año, me da un total de $3, 600 adicionales que afectan mi ya deteriorado presupuesto familiar. Este dinero representa nuevos impuestos para el consumidor a la luz del mismo proyecto de ley.

¿Cuál es el error de este proyecto? Este proyecto vuelve a afirmar la visión punitiva como estrategia para cambiar actitudes y fomentar el reciclaje y la conservación del ambiente. Es interesante mencionar que la estrategia del Representante José L. Báez es desarrollar una conciencia ecológica apelando al miedo al castigo, que en la teoría de Lawrence Kohlberg, corresponde a la etapa más baja del desarrollo de la conciencia moral, que llamamos nivel preconvencional. Si tenemos que recurrir a esta estrategia para cambiar los pueblos, estamos asumiendo erróneamente que todos los puertorriqueños estamos en la época de los cavernícolas.

Este proyecto, que tiene una intención loable, falla en el establecimiento de la estrategia para obtener el resultado deseado.Es cierto que el problema de los plásticos ha tomado proporciones alarmantes y sus repercusiones sobre el ambiente son detrimentales. Esto mismo ocurre con el cristal, los metales y neumáticos que amenazan con convertir a Puerto Rico en un gran vertedero. Sin embargo, es un error creer que cuando censuramos, castigamos o establecemos multas formamos la conciencia de los pueblos.

Mi recomendación es que en lugar sobrecargar económicamente a un pueblo empobrecido, se debería estimular a los establecimientos comerciales a dar incentivos y descuentos a los clientes cuando lleven sus propias bolsas reciclables. Es decir, que en lugar de cobrarles un dólar ($1.00) por cada bolsa recibida, afectando las finanzas de los consumidores, se podría dar descuentos en la totalidad de lo gastado cuando estos llevan sus propias bolsas reciclables a cada establecimiento mencionado en el proyecto de ley. Si hacemos esto realmente desarrollaríamos la conciencia ambiental, dándole validez a los principios básicos de la conservación y haciendo que los consumidores se comprometan con estos, y todos ganemos. Es hora de reflexionar. Muchas Bendiciones.

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