Doble liberación: La de ella y la mía

Mafa_Jesus_absolves_710Por Samuel Caraballo-López

— ¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados (Lucas 7: 44-47).

El texto de este domingo 16 de junio de 2013, día de la paternidad, se encuentra en Lucas 7: 36-8:3). En Jesús se caen todos los prejuicios contra las mujeres, porque éste les reconoce como “coherederas de la gracia de la vida”. Es decir, Jesús vuelve al origen mismo del Plan eterno de Dios que nos hizo hombre y mujer, ambos a su imagen y semejanza (Génesis 1: 26-27).

En este pasaje el Señor Jesús enfrenta los prejuicios de una sociedad paternalistas, donde las mujeres solo sirven de instrumento de placer y máquina de fabricar hijos para los hombres. Ahora Jesús, desafía los conceptos arraigados en la cultura y que han sido transferidos a la tradición religiosa de un pueblo,—A esas que ustedes han confinado en espacios particulares, siempre con relación al utilitarismo de su cuerpo, a esas también el mensaje de redención, liberación y restitución les ha llegado.

Permítame narrarles una experiencia real que dramatiza esta realidad. Era el año 2009, y caminaba juntos a dos compañeros de misión por una de las calles de Santo Domingo, capital de la República Dominicana. Nos dirigíamos a la República de Haití, con el propósito de establecer una oficina de la Fundación ACAED (Asociación Cristiana de Asistencia y Educación a Desamparados), en Puerto Príncipe. Esa tarde salimos a comer en la Calle El Conde, en la zona colonial de la ciudad, y se acercó una dama joven a nosotros, cuya hospitalidad nos agradó. Estuvo caminando por un tramo con nosotros y uno de los compañeros de misión se molestó. Insistió en que nos saliéramos del lugar para evadir a esta mujer, porque la gente pensaría mal de nosotros. Yo me negué y continué dialogando con ella. Inmediatamente descubrí cómo la sociedad patriarcal la había confinado a un triste rol…dar placer a los hombres a cambio de dinero.

Calle del Conde 2

En el camino le explicamos a aquella “mujer sin nombre”, quiénes éramos y nuestra misión en ese país. Ella, aún con nuestra explicación, continúo caminando con nosotros. La escuchamos y descubrimos el daño profundo del que habia sido víctima. Al final luego de agradecernos el tiempo que le estuvimos escuchando, siguió su camino, y se perdió entre la multitud. Aproveche la ocasión para orientar al compañero sobre la misión que Jesús nos delegó, y cómo inclusive descubrimos en esta experiencia como nuestros conceptos religiosos habían sido afectados  por la sociedad patriarcal. Nos dimos cuenta, que también nosotros, como servidores de Cristo necesitábamos ser liberados para ejercer con fidelidad la misión encomendada.

Jesús nos está llamando a redimir las vidas que el mismo sistema ha esclavizado en sus estructuras. Lo interesante de este llamado redentor es que no es solo para aquellos que vemos caminando “sin camino” por nuestras ciudades, sino que también para nosotros hemos sido programado  por el mismo sistema que pretendemos combatir. A estas mujeres y a nosotros es que Jesús le devuelve su dignidad. A ellas las llama a reconocer que esa identidad prestada, que las declara seres inferiores, y que para alcanzar alguna validación tienen que utilizar sus encantos al servicio de otros, no fue, no es, ni será el propósito de Dios para sus vidas. A nosotros Jesús nos llama a romper con la programación del sistema,  y reconocer la dignidad de todos los seres humanos, y muy especialmente a la mujer, “como coherederas de la gracia de la vida” (1Pedro 3: 7). Ellas, al igual que nosotros, pueden participar de la compañía de Jesús en roles protagónicos que enriquecen el ministerio cristiano (Lucas 8: 1-3).

libertad del machismo

Hoy, día de la paternidad, rogamos a Dios que transforme nuestro pensamiento para reconocer el papel de tantas mujeres, que por su gestión han hecho de nosotros verdaderos padres, hombres y cristianos. ¡Muchas bendiciones!

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