Me llamo Legión, porque somos muchos…ME VALE!

legión 6
Por Samuel Caraballo-López

El pasaje bíblico del quinto domingo después de Pentecostés, 23 de junio de 2013, lo encontramos en Lucas 8: 26-39. Un pasaje impresionante con múltiples temas para tratar. Me llama la atención los textos que aparecen en Lucas 8:35-37 en los que la gente de Gerasa, expulsa con delicadeza a Jesús de su territorio.

Gerasa es una región de Decápolis, en la Provincia Romana de Siria, donde los soldados de Lucius Annius en el año 67 d.C, sitiaron y repelieron brutalmente una de las rebeliones judías más conocidas del primer siglo. Las legiones romanas persiguieron por las aldeas a los rebeldes hasta exterminarlos totalmente. De hecho la palabra legión se refiere a una compañía militar romana de cerca de 6,000 soldados.

Para el Evangelista Marcos, hay una relación entre la posesión demoníaca y la opresión romana (vea Marcos 5: 1-20). De hecho, los demonios tratan de intimidar a Jesús, identificándose como una Legión romana. A Jesús le vale esa intimidación y los expulsa del hombre, permitiéndole a los demonios entrar en una piara de cerdos (animales inmundos para los judíos), que se despeñan por un acantilado y se ahogan. Este vínculo es importante mencionarlo para entender detrás del texto la intención del evangelista. Lucas se hace eco de este mismo sentir. Hay un vínculo entre la liberación de demonios y la liberación de la opresión romana. Las fuerzas demoníacas que atan a los seres humanos, son las mismas fuerzas que los oprimen políticamente. El poder de Cristo es mayor que el poder de Roma, y ambos poderes son incompatibles.  El imperio tiene el poder para esclavizar el mundo.  Jesús tiene el poder para liberar el mundo de la opresión y el caos que los poderes de esta tierra han creado.

Ahora bien, me interesa la gente de Gerasa y su miedo de que Jesús transformara todo un pueblo, que gozaba del “favor” romano. El milagro efectuado en este hombre que era el “terror de Gerasa”, confronta a la gente con las legiones que residen fuera y dentro de ellos. La gente de Gerasa prefiere mantener su “status quo” en lugar de enfrentar la bendición de la liberación (verso 37). Ellos preferían vivir con sus legiones en casa, que recibir la liberación y el reordenamiento de sus vidas.

Dos preguntas y una tercera asaltan mi mente al leer este pasaje: ¿Hay todavía personas como los de Gerasa en nuestras congregaciones? ¿Cuántos prefieren que no les toquen sus legiones y prefieren seguir viviendo en ese caos y desorden? Muchas personas al mirarse en un espejo ven sus legiones, porque son muchas: ansiedad, adicción, sufrimiento, injusticia, violencia, carencias, miseria, enfermedades, soledad, dudas, celos, resentimientos, temores, angustias, auto conmiseración, co-dependencias y confusión. ¿Reconocen estas legiones que Jesús vino a sacarlos de su residencia, a destruirlos y a reordenar el caos que hay en tu vida? .

El hombre de Gerasa fue liberado y ahora estaba vestido y sentado, a los pies de Jesús y en su sano juicio (Lucas 8:35). Sin embargo, la gente de Gerasa dijo……”quiero quedarme con mis legiones”… “ya me hice amigo de mis legiones y he aprendido a vivir con ellas”… ¡Vete, Jesús,  no cambies mi realidad! La pregunta es: Y tú, ¿qué dices? ¿Te quieres quedar con tus legiones? Muchas bendiciones.

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