La masacre de Carolina…10 muertos y 37 en contagio

Por Samuel Caraballo-López

masacre medicaNo fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia” (Ezequiel 22: 4).

Se me paran los pelos…al enterarme que en el quinto piso del Hospital Federico Trillas de la Universidad de Puerto Rico en Carolina, hubo diez (10) personas que tenían diagnósticos terminales, y que al morir se descubre que estaban infectados por la bacteria Acinetobacter bumannii, adquirida en el mismo hospital.  Además, otras 37 se contagiaron con la misma bacteria, y nadie se enteró de lo que estaba ocurriendo hasta seis meses después.

Esta bacteria está ampliamente distribuida en la naturaleza, principalmente en los suelos, y su efecto es mínimo en personas saludables. El A. bumannii se encuentran como agente de infección en los hospitales y afecta principalmente a pacientes debilitados e inmunológicamente comprometidos, produciendo un mayor deterioro en estos al provocar infecciones respiratorias, urinarias, afecciones cardíacas y hasta meningitis. Dado que estas bacterias sobreviven en superficies húmedas, como en equipos de terapia respiratoria, catéteres, e inclusive en la piel humana, la manera de evitar su contagio es con estrictas medidas asépticas.

Ahora bien, si se me pararon los pelos por la noticia, se me “erizaron” cuando escuche a la Dra. Haydee García, “epidemióloga del Estado” expresarse, y cito:

“No es nuestra función notificar muertes, nuestra función es detectar problemas, evaluarlos y resolverlos” (Wapa TV).

El Departamento de Salud (DS) fue notificado a fines de abril del 2013 de las muertes acontecidas en el Hospital Federico Trillas de Carolina y del contagio que estos pacientes manifestaban. Es decir, el DS, teniendo la información sobre los eventos fatales ocurridos, tenía la obligación de informar,  trabajar en la investigación del problema y proveer medidas correctivas inmediatas para evitar mayores contagios.

Es un requerimiento bioético que toda investigación médica se haga con responsabilidad, rigor, prudencia, probidad intelectual e integridad, teniendo siempre en mente al ser humano. La Dra. García, “epidemióloga del Estado”,  a insistencia de los periodistas sobre el por qué no hubo notificación pública, contestó que no lo hizo para “no crear alarma entre la gente”. Es importante que todos los que creemos y abogamos por un sistema de salud justo, equitativo y democratizado, no toleremos este tipo de “secretividad” que pone en riesgo muchas vidas. El recibir información válida y confiable en asuntos de salud, es un derecho fundamental que le permite al ciudadano alertarse y tomar aquellas medidas necesarias para enfrentar el riesgo.

El Dr. Francisco Joglar, Secretario del DS, informó públicamente que la principal razón porque los pacientes debilitados se contagiaron con A. bumannii fue por la contaminación cruzada. Es importante clarificar lo que es contaminación cruzada con un ejemplo sencillo. Cuando visitamos al barbero, y luego de éste recortar o afeitar a otro cliente antes que a ti, y  sin cambiar las navajas o desinfectar las tijeras procede a hacer lo mismo contigo, produce una contaminación cruzada. Del mismo modo que el barbero, el personal médico, de enfermería, o de apoyo, no siguió en forma estricta el protocolo de higiene requerido, produciendo contaminación cruzada de un paciente infectado a otro. Esto usualmente ocurre cuando en un hospital hay escasez de personal que provoca un aumento en la carga laboral de todos los trabajadores, dificultando que estos puedan cumplir con rigor los protocolos de higiene necesarios para la mejor calidad del servicio.

Si la contaminación cruzada fue lo que produjo la infección de 47 pacientes, de los cuales 10 mueren, según cita el Secretario, entonces, ¿Por qué esperan seis (6) meses para tomar medidas correctivas, poniendo en riesgo la vida de cientos de pacientes de los sectores más pobres, que acuden a dicho Hospital igualmente debilitados, pero con igual dignidad? La investigación sobre la A. bumannii en los centros hospitalarios, establece que esta bacteria afecta directamente a las personas con inmunodeficiencias, como los heridos, los ancianos, niños con enfermedades del sistema inmune, trasplantados, etc. Si ya sabíamos eso, ¿Por qué actuamos tan tarde? ¿Quién tiene la responsabilidad directa o vicaria de estas muertes? ¿A quién le vamos a reclamar responsabilidad de estas vidas ya afectadas, que son agravadas por esta falta de cumplimiento estricto de los protocolos de higiene y protección del paciente?

El que un paciente tenga como diagnóstico una enfermedad terminal o proceda de sectores marginales, no significa que se le atenderá utilizando protocolos de higiene menos estrictos.  La salud como un derecho fundamental  proclama que todo ser humano, no importando su condición, debe tener acceso a una atención médica de calidad y con medicamentos esenciales, especialmente las mujeres, los niños y los más vulnerables. La vida es el primer valor y el primordial derecho humano, respetémosla.  !Muchas bendiciones!

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