Así es la gracia divina… ¿será éste el eslabón que me falta?

eslabon perdido7
Por Samuel Caraballo-López

El texto bíblico de este domingo 3 de noviembre de 2013, lo encontramos en Lucas 19: 1-10. Jesús en su camino hacia Jerusalén atraviesa la ciudad de Jericó. Dentro de las muchas personas que se acercan para ver a Jesús, Lucas menciona una bien particular…el jefe de los recaudadores de impuestos de Roma.  Este era muy rico, bajo de estatura, y tenía un marcado interes por ver a Jesús. Dado lo sagaz que era, corrió al frente de la comitiva de Jesús y se subió a un árbol para verlo de forma directa. Este hombre llamado Zaqueo, quería mantenerse en el anonimato mientras observaba a Jesús.

Aunque existen diversas interpretaciones de este pasaje (Fitzmyer, 1986; Bultmann, 1976), seguiré la linea de interpretación que entiendo es más fiel al texto. Según, Anselm Grun (2001), en su análisis del libro de Lucas, presenta a Zaqueo como una víctima de la inseguridad, debido a su corta estatura. Su complejo lo había hecho buscar formas de resarcir su vergüenza, y había acudido a uno de los empleos más despreciados por la sociedad judía, ser recaudador de impuestos. En ese escenario había alcanzado la posición más alta y remunerada de su región. Su sentido de rechazo había sido compensado por su afán de hacer riquezas, y en ese proceso posiblemente había explotado y extorsionado a muchos. Esta conducta lo había dejado sin relaciones adecuadas con la comunidad,  y se encontraba en una posicion social de desventaja al ser víctima del desprecio.

Sin embargo, cuando Jesús lo vio, no se fijo en su pequeña estatura, ni en lo que se decía de él. Me gusta esa expresión de Lucas: ”Cuando Jesús llegó al sitio, alzó la vista…” y lo llamó por su nombre…Zaqueo!. Jesús, sabia que los seres humanos tienen nombre e identidad, y al comunicarse con ellos los trata con la dignidad  que como ser humano merecía.

¡Qué bueno es saber que Jesús te ve como persona, reconoce tu dignidad, te llama por tu nombre y te invita a salir del escondite que tu mismo has creado! Cuantas personas murmuran contra ti por tu apariencia, tu estilo de vida presente o pasado, que ciertamente puede ser o no adecuado, sin embargo, Jesús te dice que desea entrar en tu casa, aun cuando no esté preparado para la santidad de Dios.

Zaqueo pudo haber dicho como el Centurión romano, “no soy digno de que entres en mi techo…” (Lucas 7: 6), sin embargo se alegró mucho con Aquel que reconocía su dignidad y deseaba expresar su hospitalidad. No vio a Jesús como una carga, ni como un juez, sino como un instrumento que le traía honor a su hogar. No hay mención de familias en la casa de Zaqueo…se asume que por su riqueza debió tener al menos siervos.

No hay duda que la presencia de Jesús trajo a Zaqueo la bendición de una conciencia nueva. El regalo de la conciencia es el mayor regalo a que una mujer o un hombre sabio debe aspirar. La conciencia es el factor sabiduría, es la capacidad interna que nos permite discernir entre lo que es correcto e incorrecto, la verdad de la mentira. Como decía Lutero:  “Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios.”  Ahora la conciencia de Zaqueo a quedado cautiva por la maravillosa influencia de Jesucristo. Toda conciencia alterada por la presencia de Jesús no puede guardar silencio:

“Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.” (Lucas 19:8)

Me imagino que la noticia se regó como pólvora. Los mismos críticos de Jesús, ahora hacían fila para recibir la porción que le correspondía, sea como pobres o porque se sentían defraudados. Se formó la fila de cupones en casa de Zaqueo. Cuan significativo es este pasaje para entender el poder trasformador del Evangelio. Zaqueo no solo se despoja de lo material, sino que permite que su conciencia también sea trasformada por la gracia para comenzar un nuevo proyecto de justicia y gentileza, contrariando a todos los que lo juzgaban, criticaban y rechazaban. La gracia divina había hecho la obra que las criticas, censuras, presión pública no habían logrado; buscar y salvar lo que se había perdido.

Solo cuando nuestras conciencias son cautivadas por Jesucristo y su Evangelio, la vida se trasforma y las viejas maneras de vivir y las formas dominantes de nuestra naturaleza humana son superadas por un nuevo vivir que agrada a Dios. Hoy ha llegado la salvación a esta casa, demuestra que la salvación se manifiesta cuando Jesús es aceptado y su palabra puesta en práctica en la vida de las personas. No es suficiente decir que recibimos a Jesús, la salvación es algo que se vive…y solo cuando se vive, es real y verdadera. ¡Muchas bendiciones!

Referencia:
Grun, A. (2001). Jesus: the image of humanity: Luke’s account: New York: Continuum Press.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s