Cuando las armas de guerra y violencia se cambian a “instrumentos de paz”

Josue el agricultorPor Samuel Caraballo-López

Este domingo 27 de noviembre comienza la temporada de Adviento. La palabra adviento significa llegada, y este tiempo es de preparación, no para la espera de un bebé nacido en Belén, sino para el retorno del Hijo del hombre con poder y gloria, que viene a juzgar y redimir este mundo violento y caótico.

La temporada de Adviento  en el calendario litúrgico se refiere a los cuatro (4) domingos antes de la celebración de la Navidad. Además con el adviento comienza el Año Litúrgico de la iglesia cristiana.

Dos texto serán usados en este día; Isaías 2:1-5 y Mateo 24: 36-44. En el primer texto el profeta nos lleva, a través de una visión, a la culminación de la historia, donde los instrumentos de guerra y de violencia son transformados en “arados y hoces”, que son instruentos pacíficos para el cultivo de la tierra.  “Nunca más nación alguna volverá…a adiestrarse para la guerra.”  ¡Qué maravilla! Una visión de esperanza donde el Señor por su Palabra juzgará las naciones y transformará el orden mundial existente en un orden de paz, donde more la justicia. El profeta nos invita a participar en ese nuevo orden, que él llama caminar a la luz del Señor.

Isaias describe la culminación de todas las promesas hechas a Juda y a Jerusalén en una época en que pareciera imposible el cumplimiento de un oráculo como ese.  El espíritu expansionista del imperio asirio amenazaba el mundo existente con convertirlo en sus  vasallos. Sin embargo, Dios no depende de las circunstancias históricas para hacer presente sus planes y promesas. Según el oráculo, el monte de Jerusalén será como un faro luminoso, que alumbra y orienta a todo el mundo existente (verso 5).

El segundo texto, es parte del discurso escatológico de Jesús, según Mateo. En este pasaje se nos quita toda fantasía sobre ese nuevo orden, al decirnos que el día ni la hora en que esto ocurrirá nadie lo sabe, solo Dios. Tres (3) ejemplos utiliza, Jesús para hablarnos de lo sorpresivo de este evento: el relato del diluvio (verso 37-38), un evento de secuestro o de toma de prisionero (40-41), y lo incierto de la llegada de un ladrón en la noche (verso 43). Con estos ejemplos, Jesús nos dice que este evento es indetectable, inesperado y creará un cataclismo a nivel mundial. No hay duda que lo sabemos, el viejo orden no cabe en el nuevo. Sin embargo, Jesús nos dice dos (2) cosas que podemos hacer para que la irrupción de este nuevo orden no nos encuentre desprevenidos: vigilar y prepararse (verso 44).

Primero, tenemos que estar vigilantes. La vigilancia es el monitoreo o atención del comportamiento de una persona que está bajo nuestra responsabilidad o de un fenómeno que puede causar daño a otros. La vigilancia cristiana tiene dos (2) dimensiones, la auto vigilancia y la vigilancia compasiva al prójimo. La primera el Apóstol Pablo la menciona en 2 Corintios 7:1-2. Frente a la promesa hecha de Jesús de su retorno glorioso, debemos vigilar nuestra conducta con esmero y cuidado cada día, consagrando nuestra vida  a su servicio. La oración del salmista es la más representativa de lo que es auto vigilancia:

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón;
    ponme a prueba y sondea mis pensamientos.
Fíjate si voy por mal camino,
    y guíame por el camino eterno (Salmo 139: 23-24).

La vigilancia compasiva del prójimo es el deber del amor. Si observo que mi hermano toma un camino incorrecto, con una actitud de compasión, poniéndome en su lugar, le acompaño para hacerle entender su realidad y guiarle por la senda correcta (Gálatas 6: 1-2). En cuanto a la preparación, Jesús se refiere al fiel y cabal cumplimiento de nuestra misión como sus discípulos, y como residentes en este nuestro planeta (Mateo 24: 45-46).

El tiempo en que los seres humanos alcanzarán la plenitud de la historia está por llegar. Los signos de los tiempos lo están gritando. Adviento es un recordatorio de que Jesús a de retornar a esta tierra, a establecer un nuevo orden de paz, donde more la justicia, en la que la violencia, opresión y la guerra cesarán. Lo más importante es que estemos vigilantes preparados para participar en ese evento. ¡Muchas bendiciones!

 

**El retrato es de mi nieto mayor Josué, que le gusta la agricultura.

 

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