Entre los mete miedo y los “asustao”: ¿con quién me alineo?

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Por Samuel Caraballo-López

El pasado viernes, la Secretaria del Departamento de Hacienda, Melba Acosta Febo,  en una entrevista radial, denunció que las críticas que se hacían contra los informes del despunte de la recuperación económica de Puerto Rico las podía calificar como provenientes de dos polos: “los mete miedo y los asustao”. Ese comentario tan pintoresco de la Secretaria, que trae a mi memoria a mi nieto Andres, que le decíamos el “asustao”, sirve  como base a mi reflexión de este tercer domingo de adviento.

El texto de este domingo 15 de diciembre, lo encontramos en Isaías 35: 1-10 y Mateo 11: 2-11.  Me llama la atención las Palabras inspiradas de Dios al profeta en los versos 3 y 4: “Robustezcan las manos débiles y afirmen las rodillas que se doblan. Díganles a los que están asustados: «Calma, no tengan miedo, porque ya viene su Dios a vengarse, a darles a ellos su merecido; él mismo viene a salvarlos a ustedes.»

El Profeta Isaías interrumpe su mensaje de juicio y destrucción ecológica del capitulo anterior, y nos propone en el capitulo 35 el nuevo plan que Dios tiene.  Es una buena noticia, el desierto y la tierra seca florecerán profusamente.  Es decir, se acabo el tiempo de sequía e improductividad porque se acerca el Señor en un proyecto de restauración total para esta tierra.  La tierra ardiente por el calor se convertirá en un hermoso lago. Las entradas de las cuevas donde se escondían los “chacales” y “los lobos”  serán cerradas con cañas y juncos para que estos no entren más.   Un camino nuevo se abre donde el sinvergüenza y el charlatán no se atreverán a pisarlo, sin antes cambiar. Por ese camino solo transitarán los rescatados y libertados por el Señor, que mientras caminan cambiarán su lamento en baile y fiesta.

Frente a esa visión de esperanza del profeta, siento que se me va el miedo de que la casa acreditadora  Moody’s Investors Service, con su chantaje de convertir  nuestros bonos en chatarra, ponga de rodillas al gobierno de Puerto Rico, obligándolo a tomar decisiones que afectarán el bienestar de nuestra clase profesional más numerosa como son los maestros de nuestras escuelas públicas.   Es que esta buena noticia del profeta que inicia su cumplimiento en la navidad, hace que se me acabe el temor, salga del grupo de los “asustao” y me ubique en el grupo de los esperanzados.

Los medios noticiosos con su jerga de fatalismo y temor, que exagera el crimen y los rumores de huelga, quiebra, desempleo y emigración, no pueden determinar nuestras actitudes y acciones, e inclusive no podemos permitir que afecten  nuestra salud física y mental.  El que existan luchas por la hegemonía de las calles en los carteles y “puntos” de la droga, no puede asustarnos a tal medida que optemos por legalizar o despenalizar dichas drogas, como algunos pretenden, inclusive líderes cristianos. Las buenas noticias del Evangelio nos convoca a negarnos a actuar en las formas típicas de los dos (2) grupos que representan la sociedad puertorriqueña actual, los “mete miedo y los “asustao”.

Juan el Bautista desde la cárcel se sintió desfallecer en su proyecto de esperanza.  Y recurre a lo que todos debemos  hacer, preguntar a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?» (Mateo 11: 3).  Esta pregunta hay que hacerla, y mucho más en tiempos de peligro, ansiedad y temor.  Jesús responde con la mejor contestación que jamás he escuchado…con acciones concretas: «Vayan y cuéntenle a Juan lo que ustedes están oyendo y viendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres» (Mateo 11: 4-5).

La buena noticia del Evangelio nos dice que no hay espacio para nosotros en los grupos polarizados del país, que responden a ideologías particulares. Es hora de mirar las acciones de Dios a lo largo de la tierra y la historia, que actúa y glorifica su nombre en medio de los pueblos e individuos que le siguen.  Es afirmar que vale la pena “seguir” a Jesús, según la propuesta del Evangelio, que es mucho más profundo y pleno que tener que obedecer ley alguna, y hacerlo  con gozo y confianza. Es importante afirmar hoy más que nunca que es nuestro propósito seguir haciendo aquello que entendemos que es correcto a la luz del Evangelio,  aunque conlleve la persecución o la intimidación.

Adviento es el tiempo donde afirmamos que el amor y el poder de Dios es la fuente de nuestra motivación y nuestra lucha, y que nada ni nadie nos podrá apartar de ese amor que lo modeló Cristo Jesús, Señor nuestro.  !Muchas felicidades y bendiciones!


P.D.  Lamentablemente, las Casas acreditadoras pusieron de rodillas al gobierno de Alejandro Garcia Padilla en el 2015.

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