Cuando el poder político busca aliados en la fe

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Por Samuel Caraballo-López

El texto de la epifanía, que se celebra el 6 de enero, lo encontramos en el Evangelio de Mateo 2: 1-12. En epifanía se conmemora la adoración del niño Jesús por los Magos de Oriente y como consecuencia su aparición a todas las naciones.

Según el relato, la llegada de los sabios de oriente, crea una conmoción en Jerusalén. Procedentes de la región que hoy ocupan Iraq e Irán,  estos sabios  habían viajado hasta Jerusalén para adorar al rey de los judíos que había nacido. De inmediato son llevados por la gente hasta el palacio, porque cabía la posibilidad de que alguna de las 10 esposas del rey Herodes hubiese parido.

¿Quién era este rey llamado Herodes?  Herodes el grande, era de origen  edomita o idumeo, por lo tanto descendiente de Esaú, uno de los  hijos de Isaac y Rebeca (Génesis 25: 25).  Estos descendientes de Esaú, que vivían al  sureste de Judea, fueron conquistados por  el gobernante asmoneo Juan Hircano,  en el año 109 a. C., y obligados a hacerse judío.  Así que fueron anexados por Judea, circuncidados y obligados a guardar la ley judía.

Herodes había llegado a ser rey por artimañas, acuerdos y concesiones  con el Imperio Romano.  Al tiempo del nacimiento de Jesús era rey de Judea, Samaria, Galilea e Idumea desde el año 40 a.C., hasta su muerte en el 4 a. C.  De hecho funcionaba como un vasallo de Roma. Si la historia es cierta, Herodes apenas tenía aire para gobernar porque tuvo 10 esposas, 15 hijos, 20 nietos y cientos de concubinas.  De hecho su mentalidad, cosmovisión e ideologías eran griegas.  Los judíos nunca lo consideraron parte de su raza, aunque intentó congraciarse con estos.

Herodes fue un asesino empedernido. Asesinó a su segunda mujer, la princesa judía Mariamne; ya antes había despachado a su padre y abuelo. Siguió con el cuñado, Aristóbulo El Joven; pasó a cuchillo a dos de sus hijos, Alejandro y Aristóbulo, quienes fueron delatados por el primogénito Antipáter, hijo de la primera esposa Doris. De hecho, Herodes antes de morir, también asesino a Antipater aludiendo que éste intentaba envenenarlo.  Así que no debe sorprendernos la conducta irracional que se presenta en este relato de Mateo.

Parece ser que el sueño mesiánico de los Profetas, y que se había perdido en la memoria colectiva judía, volvía a aflorar.  Herodes, que se creía judío, no conocía la tradición de Israel, y pretendiendo verificar si la ciencia de los Sabios de oriente coincidía con la tradición de las Escrituras,   envía a buscar al Sumo Sacerdote y los escribas del pueblo. Cuando los escribas le leen el texto de Miqueas 5: 1-3, el temor de Herodes se convirtió en pánico.  Al escuchar el texto“de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo, Israel”… El mesías que vendría extendería su poder sobre toda la tierra y vencería a todos sus enemigos (verso 3).

Herodes ciertamente estaba turbado, el mesías que había nacido será el gobernante de Israel. Su reinado estaba a punto de colapsar.¡Jamás Herodes lo permitiría mientras él estuviera vivo!  Así que, como político astuto, despacha a los sacerdotes y escribas, sin darle mucha información, y llama aparte a los sabios de oriente.

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—“Averigüen con precisión donde ha nacido el mesías y si lo encuentran avísenme para que yo también vaya a adorarle”—les dijo Herodes.

Herodes sabía que este rey niño  había nacido y que quizás muchas más personas en Israel  al igual que estos sabios de oriente estaban enterados de este evento, y ya lo tenían protegido.  Así que hay que hacer algo urgentemente.  Lo sabios de oriente eran la clave, ellos no  despertarían  la sospecha de aquellos que protegen al niño–“sean mis espías”–esa era la estrategia de este zorro viejo.

Los sabios de Oriente, enfocados en su proyecto de adorar al nuevo rey, no se percatan de los planes de Herodes. Así que reciben la encomienda de Herodes y prometen cumplirla.

Al salir del palacio de Herodes, el lugar de más intensa oscuridad en Jerusalén, la estrella vuelve a aparecer en el cielo.  El regocijo fue enorme para los sabios de Oriente, porque ahora le indicaba el lugar donde se encontraba el niño rey.   Llegaron a la Casa de José y María donde adoraron al niño y le ofrecieron sus mas preciados regalos: incienso, oro y mirra.  Y luego de recibir la hospitalidad de familia, y mientras planifican cumplir su encomienda con Herodes, irrumpe la voz de Dios, que le indica que no vuelvan al palacio de Herodes.  Los sabios, entonces, entienden las artimañas de Herodes y regresan a su tierra por otro camino.

La ira del asesino, al sentirse traicionado por los sabios, se desata contra los niños de Belén y sus alrededores (Mateo 2: 16-18).   La maldad vuelve a manifestarse pero sin lograr su propósito principal que era eliminar la encarnación de la Palabra de Dios.

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Herodes es un prototipo de la manifestación del mal en los sistemas políticos.  Estos sistemas no están dispuestos a ceder su hegemonía ante ningún poder emergente.  Herodes con su encargo a los sabios de oriente representa a los poderes políticos, que han pretendido a través de la historia que la iglesia “duerma en su misma cama” y sea un “fotuto” de sus intereses.  

Es lamentable el continuo intento de los poderes de este mundo de establecerle agendas a la iglesia—“tu labor es domesticar a esa gente”, “enséñale a aceptar que la condición en que viven es la voluntad de Dios para ellos”, “enséñale que todo el mal que viven es el cumplimiento de las  profecías bíblicas”, “enséñales que las decisiones que toma el gobierno, aunque sean contrarias al Evangelio, son a favor de los ‘derechos’ humanos”,  “enséñale a no luchar por sus derechos, sino que cierren su ojos y solo oren”, “entretén a la gente en tus cultos dominicales”,  “predica el mensaje de duérmete nene”,  “enséñale a que no aspiren a muchas cosas porque eso es ambición”,  “enséñales a venerar a los gobernantes aunque estos sean unos tiranos”, “enséñales que calladitos se ven más bonitos”—y cuantas cosas más.

Solo nos debemos hacer la siguiente pregunta, ¿A quién seguimos en nuestras congregaciones…a Cristo o a Herodes?  Creo que este año, una y otra vez,  tendremos que contestar esta pregunta. Muchas Bendiciones!

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