Antonio J. “Toño” González: Memorias, testimonios y documentos de la vida de un jíbaro del Barrio Frontón de Ciales

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Frente al deceso del insigne prócer puertorriqueño Antonio J.  “Toño” González, a continuación  publico un extracto del escrito, que sirvió de introducción a la  presentación en el Municipio de Ceiba el pasado 22 de noviembre de 2013, del libro que lleva el título de este artículo, cuya autora es la Dra. Luz Evelyn Alvira.  Don Toño fue economista, abogado, profesor universitario y candidato a la gobernación por el Partido Independentista Puertorriqueño y el Partido Unión Puertorriqueña.  El propósito principal de este escrito es hacer un homenaje póstumo a un hombre que vivió su fe en Jesucristo y sus ideales sin contradicciones.  ¡Que descanse en Paz!

Fue con sumo placer y temor que acepté la invitación que me cursara la Dra. Luz Evelyn Alvira Encarnación para que hiciera la presentación en Ceiba de su libro Antonio J. “Toño” González: Memorias, testimonios y documentos de la vida de un jíbaro del Barrio Frontón de Ciales.   Sentí placer porque sabía que la experiencia sería gratificante y a la vez  temor porque hacer una presentación de este calibre produce una enredadera de sentimientos que van desde la frustración, que proviene de la posibilidad de que pueda omitir detalles significativos del texto, reduciendo  el mismo, y la ansiedad de caer en la exageración del valor del texto, romantizando su contenido.  Si algo de esto ocurriese, pido  su indulgencia de forma anticipada y les recuerdo, como pastor que soy, lo que el Señor  Jesucristo le dijo al Apóstol Pedro sobre cuántas veces perdonar: “No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete”

El propósito de este libro es recopilar la vida de un hombre, con un compromiso cristiano, que amó su patria, y que luchó por ella por cerca de nueve (9) décadas,  sostenido en sus profundos valores; con una trayectoria marcada por la honestidad, compasión, y con un legado intelectual que engrandeció esta bendita tierra que lo vio nacer. Este libro es un acto de agradecimiento y de justicia a este ilustre servidor que fue un prototipo de lo deben ser los políticos de un país, no importa las ideologías que los inspiren.

Es interesante que a medida que leemos este libro descubrimos que el independentismo de Don Toño contrasta mucho con el discurso independentista tradicional.  Don Toño enfoca su discurso en una denuncia del colonialismo, como mal universal.  Para este insigne patriota la denuncia del colonialismo  en Puerto Rico debe trascender a todas las ideologías, porque es un asunto de Derechos Humanos y Libertades fundamentales.  El Dr. González afirma una independencia con rostro humano, en estrecha colaboración con los Estados Unidos y otros pueblos, que rechaza el radicalismo de la lucha armada, muy común en la época de la que es hijo.  Se aleja del marxismo y sostiene sus principios en una economía social del mercado, y por supuesto en la doctrina social de la Iglesia Católica.

Antonio J. González proponía fundamentalmente la recuperación de un proyecto de pueblo  en que se revisaran las propuestas que dirigían la  la lucha independentista puertorriqueña, para enfocarse en la eliminación del colonialismo, por ser una violación de los derechos humanos fundamentales de un pueblo. Enfocarse en esta  afirmación ayudaría a superar el quietismo y el conformismo presente, junto a las falsas expectativas que generan ciertos movimientos ideológicos del país.  Según Don Toño, esta visión puede conducir al país hacia la realización de nuestra vocación como pueblo en medio de la incertidumbre que  nos ha tocado vivir.  De hecho esta visión que el propone nos ayuda a levantar al unisono la voz y enfocar nuestras acciones a luchar contra los males sociales que nos aquejan, muchos producto del colonialismo, que fomentan el odio, la injusticia y la deshumanización en nuestro pueblo.

En un excelente cierre del libro, la Dra. Alvira identifica con sabiduría las características distintivas del caracter de este insigne puertorriqueño, y que amerita las integremos en nuestra vida diaria:

El (Don Toño) es un puertorriqueño que siente y piensa como puertorriqueño y que coloca a Puerto Rico, a esta pequeña isla, en el centro de su vida, de sus pensamientos, de sus ideas y de su labor profesional e histórica.  Su perseverancia le ha permitido a Don Antonio vencer numerosos obstáculos que hubieran amedrentado a muchas personas en su posición, pero este protagonista ha hecho frente a todo y ha sido fiel a unos principios, a unas ideas y a un propósito. (Alvira, 2013)

En resumen, este libro es el producto de una investigación cualitativa mixta donde se conjugan la biografía, historia de vida, documentos y la historia oral, junto a crónicas periodísticas que narran la vida pública de Don Antonio J. González.  En este trabajo investigativo se incorporan los años de la niñez en el Barrio Frontón de Ciales, sus campañas políticas, su vida como académico y servidor público.  Se recalca en esta investigación un aspecto que desde bien temprano en mi vida aprendí a valorar en Don Antonio “Toño” González–su honestidad intelectual, la profundidad de sus discursos, y su vínculo con lo trascendente mediante su fe cristiana que le permitía establecer un balance entre ésta y su proyecto político. Quiero recalcar que el aspecto de la fe, se manifiesta en su vida personal, hogar, la familia, la iglesia, su trabajo, su acción política y su patriotismo (vea Capítulo 6).

Desde mi perspectiva pastoral, Don Toño, representó la aspiración, consciente o inconscientemente, de todo cristiano, que es poder vivir con integridad, sin dilemas de valores,  sin incongruencias, sin esconderme y sin lenguajes que solo sean “políticamente correctos”.  Es mi opinión que el liderato  político al que debe aspirar este país, sea de izquierda, de derecha o del medio,  debe tener un amplio desarrollo personal, organizacional y profesional, y que a su vez tenga un “temor reverente” hacia lo trascendente que ilumine su vida privada y pública,  y le permita, no solo defender los principios ideológicos que le inspiran, sino el bienestar del pueblo al cual se debe y es parte. ¡Cuán escasos estamos hoy de esos líderes políticos!

Finalmente, deseo agradecer a la Dra. Luz E. Alvira Encarnación y a su esposo, Clemente Marrero Reyes, la aportación que hacen por medio de este libro a la cultura política  puertorriqueña.  Como pastor de treinta cuatro (34) años dentro de la Iglesia Evangélica Unida de Puerto Rico siempre he observado el vacío de líderes políticos que “amarren” las ideologías a su fe personal, como lo hizo Don Toño González.  Pienso que nosotros como pueblo tenemos una deuda de gratitud con la Dra. Alvira (Evelyn) y que será difícil reciprocar plenamente.

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Este trabajo sobre la fructífera vida del Dr. Antonio J. González, ha significado largas horas de entrevistas, estudio, reflexión, revisión, análisis, discusión, viajes, pero podemos decir que ha valido la pena.  No tengo dudas en expresar que este libro sobre Don Toño González, es un oasis en el “desierto político” que vive nuestro país. Al leerlo somos invitados a mantener la esperanza en un nuevo Puerto Rico, donde la fe en Dios y los valores, sean lámparas que iluminen nuestro caminar presente, para enfrentar  con valor nuestra realidad, y responder a los retos que nos depara el futuro.  !Asi nos ayude Dios!

Rvdo. Dr. Samuel Caraballo-López

22 de noviembre de 2013                                                                                                                           Centro Cívico Cultural La Seyba, Ceiba, Puerto Rico

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