“Solidaridad con el país”: Un llamado al Gobernador

solidaridad2

Por Samuel Caraballo-López

¡Grita con toda tu fuerza, no te reprimas!
 Alza tu voz como trompeta.
Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías… (Isaías 58: 1).

Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida, la vida misma es todo un canto
si se calla el cantor, muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría. (Horacio Guaraní)

El Gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla ha estado nuevamente ejerciendo presión en sus discursos públicos y conferencias de prensa sobre los Jueces del Tribunal Supremo para que atiendan la revisión constitucional de la ley 160 del Sistema de Retiro de Maestros “con solidaridad con el país”.  Como todos sabemos el Tribunal acogió como meritorio el reclamo de los gremios magisteriales de que dicha ley era inconstitucional porque violaba contratos previamente establecidos con este sector profesional.  En sus expresiones, y en forma continua en lo que va de este mes, ha llamado a los jueces a cumplir con su función y responsabilidad, pero en “solidaridad con el país”.  ¿Qué es realmente lo que está diciendo el Señor Gobernador? ¿Cómo podemos entender esta repetida expresión?

El gobernador en una declaración recogida por el Nuevo Día el 28 de enero de 2014 con relación a la forma que el Tribunal Supremo debe atender el reclamo de los maestros, dice lo siguiente:

“…la decisión del Tribunal Supremo es fundamental y muy, muy peligrosa.  Por eso mi llamado (al Tribunal Supremo) es atender su responsabilidad con la mayor generosidad intelectual, la mayor profundidad jurídica y el sentido, digamos, más supremo de solidaridad con el país” -(El Nuevo Día, 2014).

Aunque el Señor Gobernador debe tener claro el significado del concepto solidaridad, para ser propio con mis lectores voy a repasar su significado (vea Solidaridad: un llamado urgente a los cristianos). La palabra solidaridad ha ido gradualmente enriqueciéndose a lo largo de estos dos últimos siglos de su historia, ha pasado de un sentido social (formas de ser y de actuar de los individuos dentro de los grupos), para llegar a significar uno de los «valores» y una de las «actitudes» más nobles para la convivencia humana.    La solidaridad puede ser cerrada abierta.

La cerrada consiste, fundamentalmente, en el espíritu que anima la vida de un grupo, su cohesión interna y la forma en que se relacionan los individuos dentro del grupo. Su expresión más clara es la cooperación entre los individuos que componen un grupo.  Un ejemplo de esto es lo que ocurre entre miembros de una familia o de una congregación cristiana que se apoyan por medio de aportaciones económicas en momentos de crisis.

Por otro lado, tenemos la solidaridad abierta que es más universal, porque parte de la premisa de la igualdad de todos (y éste es el primer elemento de dicha solidaridad). No se refiere a un grupo, a una creencia, a una situación particular, sino que abarca la condición humana en su sentido más amplio: a «toda persona (totalidad de profundidad) y a todas las personas (totalidad de amplitud) por igual.

“La base misma de la solidaridad es hacerse consciente de la desigualdad de las relaciones humanas y transformar esa inevitable, y a veces necesaria diversidad, en un bien de todos los sujetos humanos y, de modo especial, de aquellos que están en desventaja. En definitiva, la solidaridad abierta es, ante todo, un valor moral que postula el ideal de una sociedad en la que las desigualdades no sean ni motivo de explotación ni objeto de mera tolerancia, sino razón para movilizar las conciencias hacia el “otro” y para organizar una vida social en igualdad de condiciones para todo” (Solidaridad: Un llamado urgente a los cristianos).

El Señor Gobernador debe entender que lo más característico de la solidaridad está en identificar las desigualdades de la vida humana para darles una respuesta también desigual, pero en el sentido inverso de la desigualdad: los “menos favorecidos” han de ser los “más favorecidos”.  Como expresó Jesús de Nazaret: “Los primeros serán postreros y los postreros primero” (Mateo 20:16).  Únicamente bajo este concepto desolidaridad abiertapuede apoyarse un proyecto para transformar la realidad social de nuestra isla y, de este modo, propiciar una vida más digna en nuestro mundo. Si se le da al término solidaridad  las acepciones adecuadas no hay duda que la decisión del Tribunal Supremo deben ser la más justa y equitativa, favoreciendo al maestro.

El Tribunal Supremo de Puerto Rico es la máxima expresión del poder judicial y  el intérprete de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. En Puerto Rico ninguna ley se declarará inconstitucional a no ser por una mayoría del número total de los jueces que componen el Tribunal Supremo. Las decisiones del Tribunal Supremo de Puerto Rico son fuente de derecho –establecen precedente– y vinculan como jurisprudencia a aquellas que, sobre el mismo objeto, se dicten en el futuro. El Poder judicial debe ser independiente para poder someter a los restantes poderes, en especial el ejecutivo, cuando estos contravengan el ordenamiento jurídico. Siendo esto así, las continuas declaraciones del Gobernador deben alertar a toda la sociedad civil.

Hay que recordarle a nuestro Gobernador, que siendo el primer ejecutivo del país y habiendo juramentado respetar y defender el orden establecido, es su deber ministerial salvaguardar la independencia de todas las ramas del poder público.  Sus continuas expresiones parecen sugerir que la única decisión correcta es validar la constitucionalidad de la Ley 160, porque eso sería “solidaridad para con el país”.  Es decir, la solidaridad, según el Gobernador, puede significar el violentar la razón misma del Tribunal Supremo que es ser él intérprete máximo e imparcial de la Constitución, y las leyes que el poder legislativo produce.

Señor gobernador, la mayoría de este pueblo no coincide con usted en este asunto.  Todo país necesita que su rama judicial sea respetada, y que se entienda que los jueces tienen como función medular interpretar la constitución y aplicar las leyes a los hechos, y sin que se ejerza sobre ellos presiones externas.  Los jueces, aunque sean liberales o tradicionales en su visión personal, e inclusive, aunque pertenezcan a un partido político o ideología particular, no están en el estrado para imponer sus sentimientos y creencias sobre los hechos a la hora de interpretar la validez de una la ley. Es cierto que los tribunales deben interpretar la constitución como un acto armónico, dándole sentido a sus diferentes disposiciones e inclusive supliendo para posibles deficiencias cuando sea necesario. Sin embargo, cuando se cuestiona la validez de una ley como injusta y que crea menoscabo sobre un sector particular, en una sociedad democrática, hay que acudir a la interpretación de la Constitución y no simplemente emitir un juicio basado en las propias interpretaciones del juzgador o de otros entes externos.

Señor gobernador, solicitar a los jueces del Tribunal Supremo, que rindan su deber ministerial a su particular interpretación de lo que es la “solidaridad con el país”, es invadir el terreno de la rama judicial que es a quien le corresponde la administración de la justicia. En un país democrático, para salvaguardar el orden, existe la doctrina de separación de poderes.

¿Cómo podemos evaluar esta actitud del gobernador? ¿Es acaso un engreimiento para imponer lo que él entiende es la solución al problema crediticio del país? Cuando estaba en campaña declaró que vendría con una forma nueva de gobernar, pensando en la gente. En esta misma campaña política prometió no tocar los sistemas de retiro. ¿Cuál es su pretensión ahora? ¡Bendito sea el Señor…deje que los jueces decidan! ¡Despierte, Señor Gobernador!

 

 

P.D. El 11 de abril de 2014 el Tribunal Supremo declaro inconstitucional la mayoría de los artículos de la Ley 160-2013. Los maestros están en espera de nuevas disposiciones que solventen su Sistema de Retiro y que no menoscaben sus derechos.

 

 

 

3 Replies to ““Solidaridad con el país”: Un llamado al Gobernador”

  1. AGP continua utilizando la palabra, no como expresión de su sentir más profundo, sino como herramienta de persuasión. AGP dice lo que tiene que decir para manipular las acciones de otros, sin darle valor alguno a los sonidos que emite por sus fauces.

    Me uno a tu pedido a que los Jueces del Supremo tomen la decisión que se tenga que tomar de acuerdo al derecho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s