El que le “robó el show” a Jesús

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Por Samuel Caraballo-López

El texto de este domingo 22 de marzo de 2020, cuarto domingo de cuaresma, y séptimo día de cuarentena por la crisis de la pandemia de COVID-19, se encuentra en el Evangelio Según Juan 9: 1-41.  Este relato es el sexto de los siete (7) signos que nos presenta este evangelio, y fácilmente por su estructura literaria, lo podemos transformar en un drama con al menos cinco (5) escenas.  De hecho, me gustaría que alguno de mis lectores construyera dicho drama, lo presentara y me invitara a disfrutarlo.

El pasaje nos narra el milagro de recuperación de la vista de un ciego de nacimiento, cuya vida se concentraba en “limosnear” en algún lugar de la ciudad de Jerusalén.  Me llama la atención los muchos asuntos que se tocan en este largo relato, junto al simbolismo utilizado por Juan para representar algo más allá de los eventos que se relatan. En el evangelio de Juan, según Koester (2003), un símbolo es una imagen, una acción o una persona que se entiende que tiene un significado trascendente. Es decir, los símbolos atraviesan la brecha entre lo que es “desde arriba” y lo que es “desde abajo” sin colapsar la distinción.

A continuación un bosquejo de la narrativa en forma de quiasmo que queremos considerar

A Discusión sobre el ciego y el pecado (Juan 9:1-5)
B Jesús dialoga con el hombre ciego de nacimiento (Juan 9:6-12)
C Primer interrogatorio al hombre nacido ciego (Juan 9:13-17)
X Los padres son interrogados por las autoridades judías (Juan 9:18-23)
C’ Segundo interrogatorio al hombre nacido ciego (Juan 9:24-34)
B’ Jesús vuelve a dialogar con el hombre nacido ciego (Juan 9:35-38)
A’ Discusión del ciego y el pecado (Juan 9:39-41)

Esta significativa narrativa se extiende hasta Juan 10: 21, pero el espacio no me permite abordar la totalidad de los tópicos, y me concentraré en solo en los aspectos que considero medulares.

El relato nos habla de un ciego de nacimiento, sin nombre, que se encontraba en un lugar no determinado de Jerusalén, realizando su trabajo habitual (pidiendo limosna), cuando Jesús y sus discípulos lo vieron.  Los discípulos, haciéndose eco de las creencias de su época en cuanto al pecado y castigo, le preguntan a Jesús las causas de esta ceguera (verso 2).

Rabí, ¿por qué nació ciego este hombre?-le preguntan los discípulos–¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres? (NTV)

Esta creencia mecánica que vincula toda condición de desventaja, sea enfermedad, pobreza, discapacidad, etc., con el pecado, incluyendo líneas generacionales (Éxodo 20: 5; 34: 7), estaba arraigada en el pensamiento religioso judío, y se utilizaba para excluir. De forma similar los discípulos de Jesús en esta etapa temprana (verso 2), como las autoridades judías (verso 34), secundaban dicha creencia.

Ahora bien, es bueno clarificar que esta visión generacional y discriminatoria del pecado, ya había sido superada por dos (2) de los grandes profetas clásicos de Israel;  Jeremías (31: 29-30) y Ezequiel (18: 1-13; 20-22).   La contestación de Jesús,  aunque se sostiene en la tradición profética clásica, va más allá de ésta:

–No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres–contestó Jesús–nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él.  Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que nos envió.  Pronto viene la noche cuando nadie puede trabajar; pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy luz del mundo. (Verso 3, NTV).

Luego de esta declaración, Jesús se acerca al ciego, escupe en el suelo, hace barro con la saliva, le pone la “plasta” en la vista y lo envía al Estanque de Siloé para que se lave.  Lo interesante del pasaje es que, el ciego (posiblemente acompañado por su lazarillo), fue y se lavó y al regresar veía (verso 7).  El milagro ocurrió y “colorín colorado este cuento está acabado.”

Ciego de nacimiento

Lo cierto es que el drama comienza luego del milagro.  Seis (6) personajes aparecen en escena, de los cuales solo uno tiene nombre: (a) los vecinos curiosos, (b) los padres atemorizados del ciego, (c) las autoridades judías, (ch)  los discípulos, (d)  el ex-ciego de nacimiento, y (e) Jesús. Cada uno de ellos tiene su participación durante las escenas de esta narrativa.

Tengo que confesar que el personaje que más me gusta de este relato, es  el ex-ciego de nacimiento, que a pesar de su pasada limitación, había desarrollado las destrezas de un sagaz debatiente: primero, aplomo e ironía, segundo, una retórica depurada y excelente oratoria, tercero, dominio del arte del sarcasmo, y finalmente, una lógica “brutal” que desarmaba a los contrarios (vea verso 27). De hecho, el ex-ciego le “robó el show” a Jesús.

Este ex-no vidente demuestra claramente las etapas de la fe de un discípulo verdadero:

…pero lo que se es que yo antes era ciego, y ahora puedo ver! (verso 25)

Su entendimiento sobre la persona de Jesús es progresiva, lo que significa que el milagro no solo afectó su visión física, sino su capacidad de entender la fe y el compromiso cristiano.  Es en este orden en que él va conociendo a Jesus: (a) Primero,  lo ve como un simple hombre (verso 11), (b) luego, lo identifica como un profeta (verso 17), (c) más adelante se da cuenta que Jesús procede de Dios (verso 33), y finalmente llama a Jesús, Señor, le cree y le sigue (verso 38).

ciego de nacimiento2

Esta iluminación progresiva del ciego sanado, puede convertirse en un paradigma para la misión de la iglesia de Jesucristo hoy. Ahora nos preguntamos: ¿Es esto lo que está ocurriendo en las personas que llegan a nuestras congregaciones? ¿Es este entendimiento progresivo de la fe lo que procuramos que ocurra entre los que se acercan a Jesús en nuestras congregaciones?  ¿Es este el paradigma que orienta la formación cristiana de nuestras denominaciones y escuelas teológicas?

Este pasaje nos confronta con la razón de ser de Jesús, y por ende de sus seguidores: “mientras esté en el mundo, luz soy del mundo” (verso 5) , y con la efectividad de las estrategias instruccionales que utilizamos en nuestra labor evangelizadora y formativa de nuestras congregaciones. Es tiempo que reflexionemos sobre el uso adecuado de ese recurso que somos nosotros, los discípulos de Jesús hoy, y de nuestras estrategias y recursos para bendecir y capacitar a otros para la obra del ministerio cristiano. Me parece que es urgente evaluar lo que estamos haciendo con los recursos recibidos para propiciar la misión de Cristo de hacer discípulos en todas las naciones.  ¡Muchas bendiciones!

Bibliografía:

Koester, Craig R. Symbolism in the Fourth Gospel: Meaning, Mystery, Community. 2nd. ed. Minneapolis: Augsburg Fortress Press, 2003.

6 Replies to “El que le “robó el show” a Jesús”

    1. Le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador. LA SABIDURIA HUMANA SIEMPRE BUSCA UNA ESCUSA PARA NO RECONOCER L A OBRA DE CRISTO
      Jua 9:25 Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
      Jua 9:16 Entonces unos de los fariseos le decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. LOS DOGMAS NOS HACEN CIEGOS.

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