Le “robó el show” a Jesús

Imagen

Por Samuel Caraballo-López

El texto de este domingo 26 de marzo de 2017, cuarto domingo de cuaresma, se encuentra en el Evangelio Según Juan 9: 1-41.  Este relato es el sexto de los siete signos que nos presenta este evangelio, y fácilmente por su estructura puede ser transformado en un drama con al menos cinco escenas.  De hecho, me gustaría que alguno de mis lectores construyera dicho drama, lo presentara y me invitara a disfrutarlo.

El pasaje nos narra el milagro de recuperación de la vista de un ciego de nacimiento, cuya vida se concentraba en “limosnear” en algún lugar de la ciudad de Jerusalén.  Me llama la atención los muchos asuntos que se tocan en este largo relato, que se extiende hasta Juan 10:21, pero el espacio no me permite abordar estos y me concentraré en solo dos aspectos medulares.

El relato nos habla de un ciego de nacimiento que se encontraba en un lugar no determinado de Jerusalén, realizando su trabajo habitual (pidiendo limosna), cuando Jesús y sus discípulos lo vieron.  Los discípulos, haciéndose eco de las creencias de su época en cuanto al pecado y castigo, le preguntan a Jesús las causas de esta ceguera (verso 2).

Rabí, ¿por qué nació ciego este hombre?-le preguntan los discípulos–¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres? (NTV)

Esta creencia mecánica que vincula toda condición de desventaja, sea enfermedad, pobreza, discapacidad, etc., con el pecado, incluyendo líneas generacionales (Éxodo 20: 5; 34: 7), estaba arraigada en el pensamiento religioso judío, y se utilizaba para excluir. De forma similar los discípulos de Jesús (verso 2), como las autoridades (verso 34), secundaban dicha creencia.

Ahora bien, es bueno clarificar que esta visión generacional y discriminatoria del pecado, ya había sido superada por dos (2) de los grandes profetas clásicos de Israel;  Jeremías (31: 29-30) y Ezequiel (18: 1-13; 20-22).   La contestación de Jesús,  aunque se sostiene en la tradición profética clásica, va más allá de ésta:

–No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres–contestó Jesús–nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él.  Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que nos envió.  Pronto viene la noche cuando nadie puede trabajar; pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy luz del mundo. (Verso 3, NTV).

Luego de esta declaración, Jesús se acerca al ciego, escupe en el suelo, hace barro con la saliva, le pone la “plasta” en la vista y lo envía al Estanque de Siloé para que se lave.  Lo interesante del pasaje es que, el ciego (acompañado por su lazarillo), fue y se lavó y al regresar veía (verso 7).  El milagro ocurrió y “colorín colorado este cuento está acabado.”

Ciego de nacimiento

Lo cierto es que el drama comienza luego del milagro.  Seis (6) personajes aparecen en escena, de los cuales solo uno tiene nombre: (a) los vecinos curiosos, (b) los padres atemorizados, (c) las autoridades judías, (ch)  los discípulos, (d)  el ex-ciego de nacimiento y (e) Jesús. Cada uno de ellos tiene su participación durante las escenas de esta narrativa.

Tengo que confesar que el personaje que más me gusta de este relato, es  el pordiosero y ex-ciego de nacimiento, que a pesar de su pasada limitación, había desarrollado las destrezas de un sagaz debatiente: (a) aplomo e ironía, (b) retórica depurada y excelente oratoria, (c) dominio del arte del sarcasmo, y (ch) una lógica “brutal” que desarmaba a los contrarios (vea verso 27). De hecho, el ex-ciego le “robó el show” a Jesús.

Este ex-no vidente demuestra claramente las etapas de la fe de un discípulo verdadero:

…pero lo que se es que yo antes era ciego, y ahora puedo ver! (verso 25)

Su entendimiento sobre la persona de Jesús es progresiva, lo que significa que el milagro no solo afectó su visión física, sino su capacidad de entender la fe y el compromiso cristiano.  Es en este orden en que él va conociendo a Jesus: (a) Primero,  lo ve como un simple hombre (verso 11), (b) luego, lo identifica como un profeta (verso 17), (c) más adelante se da cuenta que Jesús procede de Dios (verso 33), y finalmente llama a Jesús, Señor, le cree y le sigue (verso 38).

ciego de nacimiento2

Esta iluminación progresiva del ciego sanado, puede convertirse en un paradigma para la misión de la iglesia de Jesucristo hoy. Ahora nos preguntamos: ¿Es esto lo que está ocurriendo en las personas que llegan a nuestras congregaciones? ¿Es este entendimiento progresivo de la fe lo que procuramos que ocurra entre los que se acercan a Jesús en nuestras congregaciones?  ¿Es este el paradigma que orienta la formación cristiana de nuestras denominaciones y escuelas teológicas?

Este pasaje nos confronta con nuestra razón de ser: “luz soy del mundo”, y con la efectividad de las estrategias instruccionales que utilizamos en nuestra labor evangelizadora y formativa de nuestras congregaciones. Es tiempo que reflexionemos sobre el uso adecuado de ese recurso que soy “yo”, y de mi tiempo, estrategias y recursos para bendecir y capacitar a otros para la obra del ministerio cristiano.  ¡Muchas bendiciones!

6 Replies to “Le “robó el show” a Jesús”

    1. Le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador. LA SABIDURIA HUMANA SIEMPRE BUSCA UNA ESCUSA PARA NO RECONOCER L A OBRA DE CRISTO
      Jua 9:25 Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
      Jua 9:16 Entonces unos de los fariseos le decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. LOS DOGMAS NOS HACEN CIEGOS.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s