Perjurio y robo… ¡no más!

zacarías

Por Samuel Caraballo-López

¡Alce otra vez la vista, y vi ante mí un rollo que volaba!  El ángel me pregunto: “¿qué es lo que ves?” y yo le respondí: “Veo un rollo que vuela, de diez metros de largo por cinco de ancho.”  Entonces el ángel me dijo: “Esta es la maldición que caerá sobre todo el país.  Según lo escrito en el rollo, alcanzará tanto al ladrón como al perjuro.  Así que he desencadenado esta maldición para que entre en la casa del ladrón y en la del que jura en falso por mi nombre.  Se alojará dentro de su casa y la destruirá, junto con sus vigas y sus piedras, afirma el Señor Todopoderoso.” (Zacarías 5: 1-4)

Esta mañana mientras oraba, sentí un gran deseo de leer el libro del profeta Zacarías.  Aunque no acostumbro a dejarme llevar por inquietudes particulares, es la segunda ocasión que se apodera de mí un deseo de mirar un pasaje de la Escritura y tratar de inspirar a través de éste a mis lectores.

El Profeta Zacarías lleva a cabo su ministerio cerca del año 520 a. C en Jerusalén.  Su intención principal es que el pueblo mantenga la memoria histórica para evitar los errores del pasado, que los llevó al fracaso, y crear un futuro de esperanza.  El libro del profeta Zacarías se distingue por la enorme cantidad de visiones proféticas que tiene.  En los primeros ocho capítulos del libro, encontramos ocho visiones, que no tengo tiempo en este escrito de explicarlas todas.   Me llama la atención la sexta visión del rollo volando y que aparece al principio de este escrito.   El profeta denuncia la presencia de dos (2) pecados que sintetizan todos los demás que eran cometidos por el pueblo y que atentan contra la unidad de propósitos y el logro de las metas propuestas.  El robo y el perjurio son condenados como pecados emblemáticos de la época que afectan adversamente las sanas relaciones con Dios y entre las personas.   Es imposible–dice el Señor a través del Profeta Zacarías–que se pueda completar la reconstrucción del templo de Jerusalén, sino se extirpan estas prácticas del diario vivir de la sociedad judía.

¿Por qué estos dos pecados son el mayor obstáculo para el logro deseado?  Cuando el Profeta habla de robo, se refiere al delito de apropiarse ilegalmente de bienes ajenos, con la intención de lucrarse tanto personalmente como para beneficiar a los de su clan con dichos bienes.  Este acto delictivo es contra el patrimonio del país, porque consiste en quitar los recursos que se tenían para la realización de ciertos proyectos o servicios para beneficio colectivo  y utilizarlos para otros propósitos, cuyos beneficiarios son el que roba y sus allegados (5:4).

perjurio y robo 3

En cuanto al perjurio, el Profeta  denuncia la  vergonzosa capacidad de mentir  de los individuos, aún estando bajo juramento.   El perjurio es un delito contra la verdad, lo que genera desconfianza entre las partes involucradas. Este delito mina la confianza entre los constituyentes y hace que la comunidad pierda la fe y la cohesión entre ellos, elementos fundamentales para una alta moral pública, y el logro de metas colectivas. En el caso del Profeta Zacarías se da la modalidad del perjurio cuando se  incumple la palabra empeñada de solidaridad con la construcción del templo de Jerusalén.

perjurio y robo 2

¿Por qué esta visión de maldición contra estos pecados emblemáticos de la sociedad del  tiempo del profeta?   Según el profeta estos pecados son obstáculos para la reconstrucción del templo y por ende para la consolidación de la sociedad judía, que tenía el templo como símbolo de la presencia de Dios en medio de ellos.  Para el Profeta Zacarías estos pecados emblemáticos eran el resultado de la asimilación de la cultura babilónica en los exiliados, y les auto saboteaba sus planes.  Según el profeta, la proliferación del robo y el perjurio  debilitaban al pueblo en su empeño de construir el segundo templo,  alcanzar su autonomía y por lo tanto llevar a cabo la misión asignada por Dios. Por lo tanto, el rollo volante era la forma de Dios notificar la urgente necesidad de erradicar estos dos males de la sociedad judía.

utopia 4

La visión del Profeta me remonta a la utopía de un país donde reine la honestidad, la verdad y el compromiso. La visión del Profeta me anima a ver como Dios visita los espacios donde el robo y el perjurio anidan para destruir su influencia (verso 4), y establecer un nuevo escenario donde se inicia un camino de esperanza para  el pueblo. ¡Qué descienda el rollo sobre mi tierra hoy!   ¡Muchas bendiciones!

 

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