El Gallo Pedro…el “jaibero” mayor

Imagen

Por Samuel Caraballo-López

En mi casa hay una diversidad de gallinas de colores esplendorosos.  Ninguna me pertenece, pero todas escarban y comen en mi terreno.  Dentro de esas bandadas de gallinas hay un gallito que realmente me sorprende.  Todas las mañanas, muy temprano, canta en la puerta cerrada que da hacia el lado oeste de mi casa.  Su cántico es ronco e insistente, típico de un gallo viejo.  Canta y canta hasta que mi esposa le abre la puerta y le da un puñado de arroz, que devora de inmediato.

Yo no simpatizo mucho con el gallito Pedro (como fue bautizado por mi esposa recordando al Apóstol Pedro), porque me parece un símbolo de lo que es la “jaibería”.  Este gallito prefiere comer del trabajo de otros, en lugar de hacer como el resto de su bandada, que escarban y escarban, hasta encontrar los alimentos que la tierra le ofrece.

La palabra “jaibería” se utiliza en Puerto Rico y en la República Dominicana,  y es derivado del vocablo “jaiba”, nombre que nuestros antepasados los taínos le tenían al cangrejo o juey.  La mayoría de mis lectores han visto algún juey, y saben que caminan hacia los lados en lugar de caminar hacia el frente.  La jaibería se refiere a ese espíritu  de nunca caminar en línea recta, sino ser indirecto, pasivo-agresivo, dando la impresión de querer ir hacia un lugar, cuando realmente queremos ir a otro.  Es ese actuar falto de claridad y malicioso, buscando y tratando de aprovechar cualquier oportunidad que surja,  sin pensar que nuestras acciones tienen consecuencia tanto personales como colectivas.

juey2

¿Por qué este gallito prefiere cantar y cantar para que le den el puñado de arroz diario  en lugar de escarbar?  Primero, porque se le condicionó a recibir el alimento en la boca ya que es mucho más fácil hacerlo así, y segundo, dado su tamaño y  edad, al no ser el “macho alfa” de la bandada, no tiene los privilegios de éste.  El gallo Pedro tiene que aprovechar ciertos momentos para sorprender a las gallinas y satisfacer sus deseos con ellas, claro no sin antes recibir varios picotazos del resto de los gallos.  Así que dado su tamaño, edad y la desigualdad con los demás machos de la bandada, escoge el estar solo y buscar formas alternas de alimentarse.  El gallo Pedro es un símbolo de todos aquellos y aquellas que optan por el camino más corto del pancismo y la marrullería, relegando sus principios éticos a su apetito o bienestar personal.

El apóstol Pablo al criticar esta ausencia de carácter de ciertos cristianos de su época declara lo siguiente:

Porque muchos andan como os he dicho muchas veces, y ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales (Filipenses 3: 18-19)

Aunque no pretendo atribuir al gallito Pedro estos vicios que menciona el Apóstol, no hay duda que existe una población a la que podemos identificar con estos.  El gran problema de nuestros países es la asimilación de la cultura de la “jaibería” y dependencia, que auto sabotea nuestras aspiraciones personales y colectivas.  La “jaibería” es el asesino de la esperanza y el progreso, porque nos sumerge en un círculo vicioso del cinismo y apatía.

Estas multitudes que viven en la jaibería, son el producto de muchos años de paternalismo e indiferencia gubernamental, religiosa y educacional.  Es a esos líderes negligentes en el cumplimiento de su deber es que  Dios le reclama a través del profeta Ezequiel:

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y di a los pastores: “Así dice el Señor DIOS: “¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño?” Coméis la grosura, os habéis vestido con la lana, degolláis la oveja engordada, pero no apacentáis el rebaño. (Ezequiel 34: 2-3)

En el lenguaje del Profeta, los pastores son los líderes que guían al pueblo. El Profeta censura como responsables de la situación del país a tres tipos de líderes; al rey, que representa el sistema político, al sacerdote (o los pastores), que representa el sistema religioso, y al profeta, que es la voz de la conciencia, el control de calidad de los pueblos, que apegado a la constitución divina y humana, denuncia lo que está incorrecto, y anuncia la esperanza que  es de  beneficio a todos.   Estos tres líderes representan en todas a las épocas y todas las sociedades,  los elementos del orden, la justicia y la transformación humana que permite el progreso y el desarrollo integral de los pueblos.  Al éstos líderes ser rebeldes en el cumplimiento de su misión, propician que los más vulnerables tomen el camino de la “jaibería”,  y luego los responsabilizan de lo que ellos mismos han fomentado.

Ahora bien, el gallito Pedro continuará siendo así, mientras las condiciones que lo llevaron a su dependencia se mantengan.  El gallito Pedro, no es el responsable, sino los que hemos creado las condiciones para que éste actúe así.    Aunque en mi casa seguiremos alimentando al gallito Pedro, solo cuando cambiemos el orden actual que mantiene la “jaibería”, ésta cesará.   !Muchas bendiciones!

P.D.  Lamentablemente en mayo del 2015, misteriosamente el Gallito Pedro desapareció de nuestra puerta sin dejar rastros.  Agracemos a Dios el tiempo que nos cantó, inspiró y alegró.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s