¿Es Jesús el único camino de salvación?

Imagen

Por Samuel Caraballo-López

Dijo entonces Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí (Juan 14: 5-6).

Los textos de los últimos cinco (5) domingos los hemos encontrado en el Evangelio según Juan.  El texto del 18 de mayo de 2014, quinto domingo después de resurrección lo encontramos en Juan 14: 1-14. De este pasaje surge la pregunta que titula este escrito y que ha sido motivo de frecuentes debates, en algunas ocasiones violentos.

El Evangelio de Juan, según Raymond Brown, que desde mi perspectiva es el principal comentarista de este libro,  fue compilado durante  varias décadas durante el  siglo I, y su redacción final fue hecha cerca de los años 90 d. C.   Para algunos detractores de este Evangelio, el libro se redactó dentro de una comunidad cerrada o secta cristiana, que  desarrollo un lenguaje estereotipado sobre Jesús, que solo era entendido por ellos mismos, cosa que Brown rechaza.

De hecho, para la época en que se escribió el evangelio, los cristianos juánicos, en su mayoría de origen judío, habían sido expulsados de las sinagogas, debido a su proclamación de Jesús.  La expulsión  y posterior persecución sucedió alrededor del año 85 d. C,  en que los Judíos de Jamnia, que eran predominantemente fariseos,  reformularon sus creencias y prohibieron a los seguidores de Jesús promover su causa. Esta realidad marcó el “etos”  de la comunidad de Juan.

Una característica del Evangelio de Juan es su alta cristología que contrasta con otras visiones cristianas de su época, lo que generó divisiones internas en la emergente iglesia de finales de la primera centuria.  Estas diferencias provocan posteriormente cierta fragmentación en la comunidad de Juan como atestiguan las Cartas (1 Juan 4; 1-6;  2 Juan, 7-11; 3 Juan 9-10). El Concilio de Calcedonia del 451 d. C, recoge esta cristología juanina y la articula como cristología de la iglesia cristiana.

Es en este contexto que se escribe el Evangelio de Juan y las Cartas, el  cual no podemos ignorar al estudiar sus páginas, y muy especialmente el texto que nos incumbe en esta semana.

Quiero clarificar el concepto “salvación” antes de hacer un breve análisis del texto de hoy.  Para mí la salvación es un acto de gracia divina (Efesios 2:8-9), es decir es un don exclusivo de Dios, y no es producto de una religión en particular.  De hecho el Evangelio de Juan es muy claro en esta enseñanza:

Jesús dijo: Todos los que el Padre me da vendrán a mi; y al que a mí viene, no lo rechazo.  Jesús dijo: Dejen de murmurar.  Nadie puede venir a mi si no lo atrae el Padre que me envió, y yo le resucitaré en el día final.  En los profetas está escrito: “a todos instruirá Dios.”En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí. (6: 37, 44-45).

Aunque Dios es definido por Jesús (Juan 14: 9), Él no está confinado en Jesús (Juan 14:28).  Lo contrario también es cierto, aunque Dios es el Padre de Jesús, no limita el ser y actuar de Jesús (Juan 14:14).  Ese es el gran misterio de Dios, que los Padres Capadocios en el siglo IV, intentan articular en su visión de la doctrina de la trinidad.

El texto central del pasaje es Juan 14: 6, una enseñanza muy debatida e inclusive la hemos utilizado de forma apologética para probar nuestra superioridad como cristianos sobre otras religiones y creencias, en algunas ocasiones olvidando el amor.  Esta  declaración que Jesús hace de sí mismo no puede igualarse  al cristianismo como religión.  Jesús declara, en respuesta a Tomás, uno de sus discípulos, que él es el Camino, la verdad y la vida, y esto no se refería a la comunidad de Juan como grupo cristiano, sino a Jesús como Hijo de Dios.

Aunque en el Nuevo Testamento se presenta la iglesia cristiana como cuerpo de Cristo, se hace la aclaración que Jesús es la cabeza.  Es decir no hay una declaración en las Sagradas Escrituras donde se iguale a la iglesia con Cristo.  Jesús, se atribuye a sí mismo ser la puerta, el pan de vida, la resurrección y la vida, la luz del mundo, y otras verdades más; pero esas verdades no se pueden atribuir al cristianismo como religión y mucho menos a la iglesia como institución.

Jesús es la culminación de todas las religiones del mundo. El Evangelio de Juan demuestra que las grandes religiones humanas, aunque en todas hay semillas de revelación divina,  se quedaban cortas en abrir las puertas del reino de los cielos a los seres humanos, y que es la Gracia de Dios que siempre nos lleva a Jesús, que nos da acceso real y genuino a una verdadera relación con el Todopoderoso.  Jesús entonces es introducido en la historia de la humanidad por medio de la encarnación para ser el portavoz del Reino de Dios a todos los seres humanos, y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas (Cf. 2 Cor.  5, 18-19). Dicho en español, Jesús es el camino expedito hacia el Dios Trino y uno.  ¡Muchas bendiciones!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s