Los 40 días de Ayuno de Abel

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Por Samuel Caraballo-López

Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.  Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.  Y se unieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová (2 Crónicas 20:2-4)

Hace unas semanas atrás el alcalde de Yauco, Abel Nazario, proclamó por los medios de comunicación su decisión de iniciar una jornada de 40 días de ayuno y humillación para solicitar la intervención de Dios en la vida de su municipio y del país.  Esta actividad  se extenderá desde el 9 de junio al 18 de julio de 2014. Algunos respaldamos esta decisión del primer ejecutivo yaucano y otros le han criticado fuertemente.  Me he preguntado una y otra vez cuán importante o fútil es esta decisión de Abel.  Frente a esta realidad quiero compartir con mis lectores el producto de mi reflexión.

El ayuno es una disciplina espiritual practicada a través de la historia por diversas culturas y naciones, bajo diferentes circunstancias.  Durante esta práctica se rechaza o restringe el alimento y se sugiere la abstinencia de ciertas actividades de la vida cotidiana. Es importante observar que el ayuno no es solo una práctica del cristianismo, judaísmo e Islam, sino de otras religiones y culturas.  De hecho el ayuno ha sido practicado como formas de resistencia y lucha, además de estar vinculado a estrategias para la salud, sin ninguna relación a sistemas religiosos.

En el caso de las Sagradas Escrituras el ayuno tiene diversos motivos tales como: humillación, arrepentimiento, luto, respuestas a tiempos de calamidad pública, como memorial de eventos significativos, como auxilio para la santidad y como apoyo a la vida de oración y búsqueda de lo trascendente.

A mí me parece que la intención del Alcalde de Yauco,  es similar a la del Rey Josafat, uno de los cuatro (4) principales reyes de Judá, y que se narra en 2 Crónicas 20.  El monarca siente temor ante la seria amenaza de sus enemigos de atacar a Judá y apoderarse de sus tierras y posesiones (verso 3).  El ejército que se acercaba era una coalición de naciones que tenían un solo propósito, conquistar la ciudad de Jerusalén y poner bajo servidumbre sus moradores.  Josafat reconoce la ventaja numérica de aquel ejército enemigo, y la imposibilidad de enfrentarse en igualdad de condiciones a estos (verso 12). Frente a su impotencia acude a Dios y proclama ayuno de humillación para toda la nación.

La voz de Jehová no se hizo esperar a través de sus profetas.  En esta ocasión Jahaziel, fue al que el Espíritu inspira y  propone  un futuro alterno a lo que parecía ser el desastre del Estado de Judá. La expresión del profeta nos conmueve y nos lanza una visión de esperanza a todos los que luchamos a favor del reino, la mayoría de las veces en desventaja: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra guerra, sino de Dios.” (Verso 15).  Por lo tanto la actitud del Rey y el pueblo cambia el asunto de una confrontación militar desigual  a una guerra con el ejército celestial.

A mí me parece que Abel leyó este pasaje de la Escritura y se  percató de la enorme amenaza que se cierne sobre nuestro país.  La crisis económica en la que nos encontramos está más allá de nuestras fuerzas y capacidades.  Por lo tanto acudir a buscar la intervención de Dios en ayuno y humillación, parece ser la mejor opción.

La convocatoria de Abel Nazario nos recuerda a los creyentes que cuando la situación que nos aqueja esta “over our head”, es necesario acudir a Dios, que nos dijo: Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo os la doy (Juan 14:27).  El acudir a Dios, reconociendo el peligro de este momento histórico para el futuro del país, y reconociendo con humildad nuestra impotencia  para enfrentar la crisis, es el primer paso para superar la misma.

Nelson Mandela, ganador del premio Nobel de la Paz, en su autobiografía nos ofrece una clave  para enfrentar situaciones de grandes crisis nacionales:

“En mi intervención pedí la convocatoria de una convención nacional en la que todos los sudafricanos, blancos y negros, indios y mestizos, pudieran hermanarse para crear una Constitución que reflejara las aspiraciones de todo el país.  Pedí unidad y dije que seríamos invencibles si hablábamos con una sola voz”  (Pág. 269, La autobiografía…)

Hoy nos enfrentamos a grandes retos, que con la actual cultura política del país, no podemos afrontar.  El tribalismo, protagonismo y la carencia de solidaridad se ha convertido en el “talón de Aquiles” de nuestro país.

Abel, un luchador incansable, optó por humillarse ante Dios como la única alternativa posible en este momento de nuestra historia.  ¿Qué haremos nosotros?  Muchas bendiciones.

 

3 Replies to “Los 40 días de Ayuno de Abel”

  1. Querido hermano Samuel:
    Hace algunas semanas atrás, iglesias de Arecibo al igual que otros/as interesados/as se conglomeraron en el Coliseo Deportivo por varios días de súplica ante Dios. Sí mal no recuerdo, el liderato político de la ciudad afirmó una proclama para que se dispusiera este clamor aunado del pueblo de Dios por el bienestar y sanidad del pueblo de Arecibo. Es posible que el liderato político de Yauco este respondiendo las iniciativas ejemplificadas en Arecibo.
    Sea esto cierto o no, es un gozo para mí el oír que una ciudad responde a la aspiración de la intervención de Dios a su favor… O que al menos hace un intento de buscar el favor de Dios. Cabe pensar que esta participación pudiera ser un ardid político para aunar a los religiosos y religiosas tras una bandera partidista. Yo espero que no. Espero que de corazón haya un deseo genuino de buscar de Dios. ¡ Y que Dios bendiga a Yauco!

    1. Louis: Paz! Qué bueno volver a leerte. Espero que estés bien juntó a Laura Louis hijo y nietos. En estas luchas por hacer que los pueblos y sus líderes consideren a Dios, hay grandes riesgos y uno de ellos es el que tu planteas. Sin embargo si logramos que alguien ponga su mirada en Dios, algo hemos hecho. Muchas bendiciones.

    2. Gracias, Samuel. Confío que el mismo Dios que llama nuestra atención a buscarle individual y públicamente, auscultará los corazones con gracia para asincerarnos y arrepentirnos, y encontrar en El sanidad en todas las esferas de la vida humana. Amén!

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