Salmo 13: Nuestra “pubertad” espiritual


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Por  Samuel Caraballo-López

De las lecturas para el 29 de junio de 2014, tercer domingo después de Pentecostés, seleccioné para la meditación el Salmo 13, un salmo espectacular porque tiene unas impresionantes características que quiero compartir contigo.  Este salmo es corto, repetitivo, irracional, de mal humor, el salmista anda por la luna, suplicante,  “corta vena”, desgarrador  y perfecto.  De hecho parece como si lo hubiese escrito un adolescente en medio de su crisis de la edad.

Cuando leo este salmo me rio, lloro, “pataleteo” y me lleno de esperanza.  Así que no lo leas en voz alta, porque pensarán que estás neurótico.  Sin embargo, para mí es posiblemente uno de los salmos más humanos y que más se parece a nosotros.

El salmista expresa cuatro preguntas dirigidas a Dios, que también son las nuestras: ¿Hasta cuándo me estarás ignorando? ¿Hasta cuándo te esconderás de mí? ¿Hasta cuándo permitirás que esté angustiado y sufriendo? ¿Hasta cuándo el enemigo me estará dominando?   ¿Quién de nosotros en nuestra “pubertad” espiritual no hemos cuestionado a Dios sobre estos asuntos? ¿Cuánto de nosotros nos hemos molestado con Dios porque no responde a nuestras “pataletas”?  Lo maravilloso de este salmo es que es un espejo para nosotros.

Pero eso no se queda ahí, el salmista hace una petición extraordinaria…mírame, respóndeme; ilumina mis ojos (verso 3).   Esta última petición me fascina…el salmista solicita que Dios le permita entender lo que está pasando, tanto en el como en su contexto, de tal forma que pueda actuar en forma consistente y productiva frente a la realidad.

Nelson Mandela en su autobiografía escribe sobre una experiencia que lo marcó en su lucha, y  que yo deseo compartir contigo con esta cita directa:

“Aquella misma noche tuve una reunión con algunos ministros de la Iglesia que trabajaban en los “townships” de africanos de Ciudad de El Cabo. Menciono esto porque la oración con la que uno de ellos abrió el encuentro permanece en mi memoria y se convirtió en una fuente de energía en un momento difícil. En primer lugar agradeció al Señor Sus dones y Su bondad, Su misericordia y Su preocupación por todos los hombres.  Más adelante, se tomó la libertad de recordarle al Señor que algunos de Sus súbditos estaban más sojuzgados que otros, y que en ocasiones daba la impresión de que El no les prestaba atención.  Pasó a decir, a continuación, que si el Señor no mostraba un poco más de iniciativa para dirigir al hombre negro hacia la salvación, el hombre negro tendría que hacerse cargo él mismo de la empresa. ¡Amén!”

(Tomado de la autobiografía de Nelson Mandela, El largo camino hacia la libertad, 2013, pág. 275).

Este relato de Mandela nos habla de cómo se sentían estos ministros del evangelio en medio de la situación desesperada de Sudáfrica debido a la opresión del Apartheid. Era tal la persecución y la injusticia que se cuestiona la manifestación explícita de la  justicia divina.  Sin embargo, la historia de Mandela nos demuestra que aunque pareció tardar  la justicia por la que ellos luchaban, ciertamente ésta llegó.  “Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá” (Habacuc 2: 3)

Un cántico que se ha hecho ya parte del culto cristiano expresa de manera dramática lo que el salmista está pidiendo: “Abre mis ojos, Señor, los ojos de mi corazón…Yo quiero verte.”   Solo cuando el Señor ilumina nuestros ojos, podemos entender la realidad tanto interna como externa tal cuál es, y enfrentarla con valor.

Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación. ¡El Señor ha sido bueno conmigo! (Verso -5-6).

Nuestra petición en medio del “desasosiego” que nos provoca nuestro entorno es, “ilumina mis ojos Señor” para entender a cabalidad lo que realmente está pasando y en tu Nombre actuar.   Muchas bendiciones.

El miedo que nos acompaña


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Por Samuel Caraballo-López

“Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo.  El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.”   Nelson Mandela.

El texto de este domingo 22 de junio de 2014, lo encontramos en Mateo 10: 24-39.  Este pasaje forma parte de los “dichos fuertes de Jesús”.  El tema principal del discurso es el discipulado cristiano, especialmente lo relacionado a la calidad, tarea, conflictos y el costo del discipulado.  Este tema es muy relevante para la iglesia puertorriqueña ya que cierto sector de ésta,  se ha convertido en un reflejo de los “anti valores” y prioridades del mundo. Es común en la actualidad evadir el sufrimiento y la crítica, y ser muy “políticamente correcto”, sin embargo, el discípulo fiel no puede decir y hacer algo diferente de lo que su maestro hizo (verso 24).  Esto hay que afirmarlo claramente.

Es importante entender que es Jesús el que llama a sus discípulos para la misión de alcanzar “las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10: 6).  La claridad de Jesús es inigualable, en esa misión los discípulos tendrán primeramente que enfrentar sus propios miedos,  que atentan contra su razón de ser. Jesús garantiza que en el cumplimento de la misión el impartirá poder sobre sus discípulos para sanar, expulsar demonios, limpiar leprosos, e inclusive revivir los muertos.  Ahora bien, ese poder tiene unos reclamos de integridad y desprendimiento que son inviolables: no intercambiar el mensaje por dinero o bienestar económico,  sin la ostentación que produce las vestiduras y el calzado,  no armas para protegerse, ni guardaespaldas, etc.  Los discípulos deben emprender su misión en completa sencillez, vulnerabilidad y dependencia de Dios (Mateo 10: 8-11).  Duras estas palabras….

Me interesa en lo particular los consejos que Jesús hace a sus discípulos en los textos 24-31.  No hay duda que el miedo ha sido  una de las fuerzas conductoras  de nuestra política y economía, esto ha sido mucho más evidente en los últimos años.  Ahora bien, es bueno reconocer que la causa principal del fracaso del discípulo es también el miedo. Hay que aceptar que seguir a Jesús fielmente, acarrea dificultades y colisiones con los poderes de este mundo (10: 17-20).  Sin embargo, las dificultades, persecuciones, amenazas, el intento de marginar o hacerte invisible, que son formas de muerte, no deben impedir la fiel proclamación y práctica del Evangelio.

El discípulo también conocerá el miedo y será tentado a doblegarse ante este. El discípulo no puede olvidar que el que lo llamó es el Soberano de toda la creación y  ha de cuidarlo en medio del cumplimiento de la misión.  El mismo Dios que cuida la naturaleza con esmero, es el que prometió cuidar sus discípulos mientras cumplen la misión de Cristo.

Este pasaje bíblico requiere ser considerado por cada seguidor de Jesús.  No teman proclamar lo que Jesús ha dicho.  No teman a aquellos que pretenden confinarlos en el anonimato, e inclusive a los que intentan limitar tu proclamación. Dios, contrario a los poderes humanos que matan el cuerpo, cuida, alimenta y reconoce el valor de sus discípulos. De la misma forma que Dios atiende a los más vulnerables,  les conoce, y se ocupa de ellos, y atenderá a aquellos que han dejado la seguridad que da las posiciones remuneradas, para proclamar el advenimiento del Reino de Dios.

¿Cómo responder al miedo que nos acompaña, mientras realizamos la misión de Cristo?  Stanley Saunders, Profesor de Columbia Theological Seminary en Atlanta,  nos presenta un modelo para enfrentar sabiamente el miedo:  Primero hay que abrir los ojos para reconocer las manifestaciones del poder humano, que enarbola  como bandera la amenaza de muerte en todas sus dimensiones y, que a su vez es la forma más poderosa de intimidar; Segundo hay que estar consciente de los conflictos y divisiones que inevitablemente la proclamación y vivencia fiel del Evangelio producen, y Tercero, hay que tener una profunda conciencia y convicción de que Dios está presente en el mundo y la historia, manifestando su poder, misericordia y compasión.

Los poderes humanos podrán privarte de la vida biológica, arrinconarte y marginarte, pero no te pueden quitar tu relación con Dios, y mucho menos la vida abundante  recibida mediante la Gracia y fe en Jesucristo. Muchas bendiciones.

¿Qué espero yo de un Juez?-Parte III


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Por Samuel Caraballo-López

Este es el cierre de mi reflexión sobre la nominación de la abogada Maite Oronoz Rodríguez, como Juez Asociado al Tribunal Supremo de Puerto Rico.  En el primer artículo llamé la atención al peligro de que esta nominación respondiera al clientelismo político del Gobierno de turno, afectando adversamente la ya lacerada imagen de la judicatura y la justicia en el país.

En el segundo artículo establecí como principio  que los nominados al más alto foro judicial del país, debían tener las más altas cualidades personales y profesionales, muy especialmente las competencias necesarias para ejercer el trabajo asignado, producto de su preparación académica y experiencia previa como juez. Llamamos la atención a que la nominada no tiene experiencia previa como juez, frente a otros candidatos considerados que sí la tenían.

En este tercer artículo me propongo utilizar un principio ampliamente probado por la experiencia y la investigación para alertar sobre lo riesgoso de esta nominación para la convergencia y unidad del país.   Este  tercer principio que sostiene mi tesis,  es que la subjetividad del juez y la filosofía del razonamiento judicial que éste avala, afecta la imparcialidad requerida en la toma de decisiones.

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Cuando hablamos de la subjetividad nos referimos a la manera de sentir, pensar, percibir y argumentar, basada en el punto de vista del sujeto, y por lo tanto influenciada por los intereses y deseos particulares del mismo. Me preocupa en gran manera la subjetividad de la nominada  y su efecto sobre su filosofía del razonamiento judicial, y, por supuesto, en la toma de decisiones en asuntos tan relevantes como lo son el matrimonio y la familia.

Antes de hablar de la subjetividad plenamente es importante hacer una diferencia entre las la subjetividad del juez y su filosofía del razonamiento judicial, en la toma de las decisiones en el ámbito jurídico y legal, muy especialmente para aquellos, que como yo, no son expertos en esta materia.  Cuando hablo de filosofía del razonamiento judicial, me refiero al capital intelectual del juez, producto de su formación personal, académica, profesional y laboral, que le sirven de estructura mental para impartir justicia, que es su razón de ser.

Jim T. Lindgren, afamado Profesor de derecho de la Escuela de Leyes de Northwestern University, y autor del “The Volokh Conspiracy”, un blog del Washington Post, presentó una analogía gráfica entre  la filosofía del razonamiento judicial y las decisiones que toman los jueces,  utilizando el caso de  los árbitros de baseball. Esta analogía respondió a las aseveraciones hechas por el hoy Juez Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, John G. Roberts, Jr.,  en su vista de confirmación, y que puede ser muy útil para el caso que nos incumbe.  A continuación la analogía de los tres árbitros:

(a)   Primer árbitro: “algunos  lanzamientos son bolas  y otros strikes, yo las canto como son.”

(b)   Segundo árbitro: “algunos lanzamientos son bolas y otros strikes,  yo las canto tal como los veo.”

(c)    Tercer árbitro: “algunos lanzamientos son bolas y otros strikes, pero no lo son hasta que yo los canto.

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Según, Lindgren, estas tres formas de actuar de los árbitros equivalen a tres (3) filosofías judiciales.  El primer árbitro  representa el “esencialismo” judicial y que en ocasiones es llamado la jurisprudencia mecánica, que se atiene a la ley escrita por el legislador y a la jurisprudencia acumulada.  El Juez Antonin Scalia (1936-2016), del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, es el máximo defensor del esencialismo que el llama “originalismo”, y que establece que el texto de la Constitución no debe ser leído según cambie la sociedad, sino en base a los principios que tenían en mente los padres fundadores de la nación.

El segundo árbitro representa la filosofía tradicional de la democracia liberal, en que se reconoce la existencia de la verdad,  y con la sabiduría de la imparcialidad, y reconociendo la existencia de la subjetividad para ver y entender la verdad, se aplica la justicia. El criterio fundamental al decidir es la “discreción” del juez para interpretar los hechos. El peligro de esta postura es que se puede llegar a imponer las ideologías del magistrado o del Gobierno que lo nombra, sobre los hechos, relegando a un segundo plano el sentido de justicia contenido en la ley y la jurisprudencia, que deben servir como marco de  referencia a la hora de tomar una decisión.

El tercer árbitro representa el realismo legal o seguidores del “critical legal  studies” (para un análisis detallado de esta filosofía, vea Duncan Kennedy, 2002, en http://www.palermo.edu/publicaciones/…a/n7N1-julio2006/071juridica02.pdf).  En esta filosofía se pone en duda la retórica convencional del juez para impartir justicia. Esta filosofía establece como premisa que el juez actúa cínicamente en la toma de decisiones, ya que  al no poder desprenderse de sus ideologías impuestas por la tradición jurídica, éste actúa para sostener el status quo, en lugar de ser creativo en la reinterpretación de la ley a nuevos tiempos y realidades. Por lo tanto se postula  nuevas formas para sustentar las decisiones judiciales, que fomenten la mayor libertad posible.

De acuerdo a la filosofía de cada juez y su subjetividad así emitirá sus decisiones, muy especialmente en asuntos controversiales o que no estén claramente definidos por la ley.   Desde mi punto de vista como ciudadano, el juez no debe asumir una posición “creativa” frente a decisiones complejas, que cambian aspectos medulares de la cultura general,  por las repercusiones que estas tienen para la sociedad, en un sistema democrático de gobierno, además de que estaría legislando sin el aval electoral.

Ahora bien, aun cuando yo espero una filosofía esencialista en los jueces, donde estos reconozcan y emitan su juicio conforme a la Constitución y a los principios que tenían en mente los padres de esta, junto a la jurisprudencia existente, creer que la subjetividad del juez y el margen de discreción son cercanos a cero, es falso.

Fue la Lcda. Oronoz Rodríguez, sin ninguna pregunta específica de la prensa, que proclama su preferencia sexual homosexual en la aceptación de su denominación.  Aunque, sus defensores, piden respeto y  la no consideración de su intimidad al evaluar su capacidad para ejercer el puesto, es ella misma la que impide que su “intimidad sea íntima”.  No era necesario hacer las declaraciones que esta hizo, a menos que no deseara crear una confrontación con la mayoría moral de la sociedad puertorriqueña, o desviar la atención de otros asuntos que no deseaba que fuesen examinados, o fuese una “fundamentalista de la equidad”, que pretende polarizar la discusión, y establecer esta nominación como una de derechos humanos.

El gran problema que representa esta nominación de la Abogada Oronoz, dado lo controversial de la misma,  es que no abona a la unidad del país y mucho menos a la convergencia proclamada por el mismo Gobernador en su discurso inaugural de enero del 2013. Al contrario, esta nominación crea una profunda sima  que  separa aún más la ya fragmentada sociedad puertorriqueña y le hace un daño irreparable a la imagen ya deteriorada de la justicia del país.

De hecho, el nombramiento de la Lcda. Oronoz, genera desconfianza hacia el Tribunal Supremo, porque cuestiona el cómo la nominada, que trae consigo concepciones previas sobre género, familia, matrimonio, preferencias sexuales, etc., determinará con sus decisiones tantos asuntos de vital importancia sobre la familia que están bajo consideración de este alto foro judicial.  Es bueno recordar que la nominada es jóven y su nombramiento es hasta los 70 años (solo tiene 38 años), y de ser nombrada estaría un tiempo prolongado en la judicatura.

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En resumen podemos decir que dado el vínculo estrecho de lealtades que la unen al Primer ejecutivo con la familia Oronoz, que parece llegar al clientelismo político; su falta de experiencia laboral previa como juez en instancias de menor rango y su compromiso personal e ideológico con la comunidad LGBT, hacen que la nominación de la Lcda. Oronoz Rodríguez como  Juez Asociado del Tribunal Supremo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sea altamente cuestionable. La sabiduría de la imparcialidad es un requisito “sine qua non” para el ejercicio de la justicia a través de los jueces en cualquier parte del mundo.

Esta realidad nos obliga a orar, reflexionar y actuar hoy.  ¡Muchas bendiciones!

¿Qué espero yo de un Juez?-Parte II


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Por Samuel Caraballo-López

¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra! ¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones! Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios (Sabiduría 6: 1-6, Biblia Católica)

En la primera parte de esta serie de tres (3) artículos, establecí el principio de que los tribunales, y mucho menos el Supremo, no deben ser utilizados para el clientelismo político, por su efecto adverso en la ya lacerada imagen de la judicatura y la justicia en Puerto Rico.   En esta Parte II discutiré el segundo principio que sirve de fundamento al cuestionamiento de la nominación de la abogada Oronoz como Juez Asociado del Tribunal Supremo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

El segundo principio es que los nominados para el Tribunal Supremo tienen que tener las más altas cualificaciones personales y profesionales para el ejercicio de su deber ministerial.  Cuando hablamos  de cualificaciones personales nos referimos  aquellos atributos que se relacionan al carácter del sujeto, tales como formación moral, balance emocional,  compromiso con el país, y temperamento judicial para el ejercicio de los deberes asignados a un Juez.  Por cualificaciones profesionales para un puesto nos referimos al  conjunto de destrezas y competencias profesionales con significación para el puesto que se pretende obtener y que pueden ser adquiridas mediante la formación académica y a través de la experiencia laboral.jueces y politica 8

¿Qué cualidades mínimas considero yo como ciudadano y cristiano que deben tener el un juez  del Tribunal Supremo?  A continuación lo que yo considero son las cualidades básicas que deben estar en el perfil de aquellos que aspiran a jueces del Tribunal Supremo:

(a)   Altos niveles de integridad moral, probada por su historial personal y las  ejecuciones públicas como ciudadano y profesional.

(b)  Un profundo sentido de lo que es la justicia en todas sus dimensiones.

(b)    Capacidad intelectual y juicio crítico.

(c)    Capacidad analítica y lógica para evaluar todo tipo de prueba que desfile ante él o ella.

(d)   Conocimiento jurídico de la Constitución, las leyes, y la jurisprudencia, producto de su experiencia y desempeño profesional como juez en otras instancias.

En los Estados Unidos, el proceso de elección de los jueces del Tribunal Supremo se realizan por medio de una nominación hecha por el Presidente,  con el  consentimiento del Senado. Este acuerdo técnicamente es uno que se denomina “Advice and Consent”, lo que implica que cada nominación de jueces del Supremo será minuciosamente discutida a nivel senatorial, con vistas de evaluación y confirmación, para que los senadores se expresen, junto a una rigurosa investigación de cada uno de los candidatos. Lo importante es que el nominado además de tener la experiencia judicial para ejercer el puesto, tenga la estatura moral, intelectual y el balance emocional (temperamento judicial) que se requiere para ejercer dicha función con efectividad y eficiencia.  Todos los jueces actuales del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, aunque no es un requisito de ley, tenían experiencia como jueces antes de ser nominados a dicho tribunal.

En el caso de Puerto Rico,  y dada la relación actual con los Estados Unidos, los jueces del Tribunal Supremo son nombrados bajo un proceso similar, en que el Gobernador los nomina y son confirmados de igual forma por el Senado. Los ocho (8) jueces actuales del Tribunal Supremo de Puerto Rico, con excepción del Honorable Luis Estrella Martínez, que era asesor legislativo, tenían experiencia previa como jueces antes de ser nombrados a dicho tribunal.  En el caso de la nominada la Lcda. Oronoz Rodríguez, esta carece de experiencia previa como juez.

Es interesante, que aunque el Gobernador tiene la prerrogativa en ley para nominar los jueces al Tribunal Supremo, esto no se puede dar en un vacío, ni es un “laissez faire”, como hemos dicho anteriormente.  El historial de nominaciones nos dice que el Primer Ejecutivo tiende a nombrar jueces que compartan sus ideales, pero intenta que este nombramiento, por las cualificaciones del candidato, pueda ser aceptado por la mayoría de los sectores de interés de la sociedad.  Ha sido uso y costumbre, tanto en el Tribunal Supremo Federal como Estatal que los nominados por el Primer Ejecutivo, tengan alguna experiencia previa como jueces en instancias de menor rango antes de ser considerados al tribunal de mayor rango. Parece que para el Gobernador Alejandro García Padilla estos detalles no son importantes.

Una objeción que levantamos en este caso,  es que la nominada, carece de experiencia previa como juez en lo estatal o federal, contrario a varios de los candidatos, como lo fue el  Juez del Apelativo,  Sigfrido Steidel Figueroa,  que fue considerado junto a ella  para esta nominación.  La pregunta que tenemos que hacernos; ¿Qué valor, si alguno, tiene el  conocimiento jurídico acumulado, producto de la experiencia y desempeño profesional como magistrado en otras instancias, para  el trabajo efectivo como Juez Asociado del Tribunal Supremo de Puerto Rico?  Toda la investigación demuestra  lo importante de la experiencia laboral para una ejecución profesional más efectiva,  lo cual aplica de igual forma a los Jueces, y mucho más a los del Tribunal Supremo, que es la instancia de mayor rango en la rama judicial.   (Continúa)

¿Qué espero yo de un juez? Parte I


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Por Samuel Caraballo-López

Nombrarás jueces y magistrados que juzguen con justicia al pueblo, en cada una de las ciudades que el Señor tu Dios entregará a tus tribus. No pervertirás la justicia ni actuarás con parcialidad (Deut. 16: 18-19).

Una mañana del mes de junio, como de costumbre, me levanté muy temprano para caminar.  Estaba lloviendo, así que tome la decisión de llevar mi sombrilla como compañera del camino.  Hacía tiempo que no caminaba bajo una lluvia fría y copiosa, sin embargo, fue una oportunidad para reflexionar sobre la situación del país. El producto de esta reflexión, dada la naturaleza del tema, la he divido en tres (3) partes para facilitar su estudio y comprensión.

El 4 de junio de 2014,  el Gobernador presentó públicamente la nominación de la Lcda. Maite Oronoz Rodríguez, Directora  de la División Legal del Municipio de San Juan, para Jueza Asociada del Tribunal Supremo de Puerto Rico. Las vistas de confirmación del Senado se llevarán a cabo a partir del jueves 19 de junio de 2014.

Aunque del “saque” esta nominación presenta varios cuestionamientos, estos aumentan cuando la candidata, en un acto, que considero falto de prudencia e innecesario, afirma su relación consensual con una persona del mismo sexo, que a su vez es Jefa de Personal del Senado de Puerto Rico, cuerpo que tiene la responsabilidad constitucional de confirmar a los Jueces. Esta situación me generó algunas interrogantes sobre la razón de ser  de los jueces, y  la intención del Gobernador con esta nominación, que me gustaría compartir con mis queridos lectores.

Es importante establecer tres (3) principios que fundamentan la tesis de esta reflexión. Estos principios, que iremos discutiendo en cada una de las partes de este escrito son: (1) El Tribunal Supremo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, el más alto foro de justicia, no puede ser un espacio para el clientelismo político, (2)  Los nominados (as) para el Tribunal Supremo tienen que tener las más altas cualificaciones para el ejercicio de su deber ministerial, y por último y no menos importante, (3) Es necesario reconocer  que la subjetividad del juez afecta su imparcialidad al tomar decisiones judiciales.

El primer principio es que el Tribunal Supremo no puede ser un espacio para  el clientelismo político.  Podemos definir al clientelismo político como aquellas relaciones informales de intercambio recíproco y mutuamente benéfico de favores entre dos sujetos, basadas en una amistad instrumental, en las que existe un patrón y un empleado: el patrón proporciona las oportunidades, protección y acceso a recursos diversos y el empleado ofrece a cambio servicios,lealtad, apoyo político y votos del grupo que representa (Audelo-Cruz, 2004).

En el caso que nos incumbe, el clientelismo político se manifiesta al querer ubicar a un sujeto, escondido en un historial académico sobresaliente, como juez asociado  en el Tribunal Supremo, que no es un puesto de confianza, y con la intención primaria de reciprocar lealtades y servicios recibidos, y cuyo fin es lograr el apoyo político de los sectores que la nominada representa o promueve. Cuando esto ocurre se lacera la imagen de la judicatura y se pierde confianza en las instituciones de justicia del país.

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Un ejemplo del clientelismo político y sus efectos se vio en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en el caso de Harriet E. Miers, nominada a Juez Asociada por el Presidente George Bush en el 2005. La Sra. Miers fue nominada para sustituir a la Honorable  Sandra Day O’Connor que se retiraba, después de ser la primera mujer que ocupaba un puesto en tan honroso cuerpo.

Luego del Senado iniciar  una investigación exhaustiva del historial personal y  profesional de la nominada, se levantaron un sinnúmero de objeciones contra esa nominación.  La principal objeción de los Senadores fue la falta de experiencia previa como juez, aunque tenía un impresionante historial profesional como abogada.  Sus creencias religiosas eran altamente conservadoras en temas como el aborto, el matrimonio, etc.

De hecho la nominada, además de ser una leal subalterna del Presidente, era líder de la Church of Christ, una denominación evangélica conservadora que respalda mayoritariamente al Partido Republicano.  Los evaluadores llegaron a la conclusión que esta nominación estaba vinculada, más a la amistad y lealtad política que ésta tenía con el Ejecutivo, que a sus cualidades para ejercer dicho puesto. Luego de fuerte oposición su nominación  fue retirada por el Presidente Bush.

La similaridad estre el caso de la Sra. Miers y la Abogada Maite Oronoz-Rodríguez nos debe hacer reflexionar al respecto. (Continúa)

Referencia:

Audelo-Cruz, J. M (2004).  ¿Qué es clientelismo? Algunas claves para comprender la política en vias de consolidaci♀n democratica.  Estudios Sociales, vol. XII, Núm. 24 (Julio-diciembre); pág. 124-142.

 

 

Pentecostés….una invitación a examinarnos.


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Por Samuel Caraballo-López

Los textos para el domingo 8 de junio de 2014, Domingo de Pentecostés, se encuentran en Números 11: 21-30 en el Antiguo Testamento, y Hechos de los Apóstoles 2: 1-21 en el Nuevo Testamento.  Estos pasajes tienen en común la experiencia de la manifestación del Espíritu de Dios en dos situaciones de crisis.

En el texto del Antiguo Testamento,  se presenta una situación de crisis alimentaria en el desierto, mientras Moisés dirigía al pueblo a la tierra prometida, y en el segundo texto del Nuevo Testamento, los discípulos se enfrentan al desafío de cumplir la Gran Comisión de Cristo en todas las naciones de la tierra.  Si combinamos ambas crisis nos encontramos con el reto que tiene la iglesia actual, como cumplir la misión de Dios en un contexto de estrechez económica.  La respuesta de Dios a estas crisis es impartir su Espíritu, que en el primer caso, hace que los setenta (70) ancianos, junto a Eldad y Medad, profeticen (Números 11: 25 -26), y en el segundo, los 120 discípulos reunidos el Día de Pentecostés, reciben el Espíritu y  hablen en otras lenguas (Hechos 2: 4).

No voy a argumentar sobre las señales  manifestadas y el producto de estas experiencias con el Espíritu sobre los actores en los pasajes bíblicos seleccionados.  Solo quiero compartir algunas reflexiones sobre la experiencia de los movimientos pentecostales y carismáticos,  que espero nos motiven a examinar nuestra espiritualidad y práctica misional como seguidores de Jesucristo.

En el magistral libro Fire from Heaven (1995), del  insigne teólogo  y Profesor retirado  de Religión de la Universidad de Harvard, Harvey Cox, se hace un análisis profundo de las razones del crecimiento de los movimientos pentecostales en el mundo, que me gustaría compartir contigo.  Cox plantea que la razón del crecimiento de estos movimientos se debe principalmente a que éstos recobran las tres (3) dimensiones  de la espiritualidad de los primeros cristianos, a mencionar: (a) el discurso original de la fe, (b) la piedad original, y  (c) la esperanza original.  Es importante explicar esta declaración, ya que puede servir de “pie forzado” para la reflexión de la iglesia en este momento de la historia.

Primero, según Cox, los pentecostales  han recobrado el discurso original de la fe, muy especialmente en sus experiencias carismáticas, que llamamos la glosolalia o el hablar en lenguas, las palabras proféticas, la palabra de ciencia y sabiduría, y lo que ellos llaman orar en el espíritu.    En medio de una pérdida del valor de las palabras, y donde el “floreteo” del discurso “políticamente correcto” domina en la palestra pública, tanto en lo secular como en lo religioso, es necesario aprender a hablar y a orar, con otra voz; la voz y el lenguaje del corazón.  Este discurso original  genera una mística que hace sentir a los participantes que están en espacios santos, donde la presencia divina es una realidad concreta y muchas veces palpable.

Según Cox, la segunda dimensión que los movimientos pentecostales han recuperado  es la piedad original, que hace resurgir las visiones, la sanidad, los milagros, los sueños, la danza, experiencias de éxtasis, el ayuno, los retiros, la vida en comunidad, y todo tipo de de expresiones arquetípicas de la religión en la Iglesia primitiva.  Adicional a las diversas formas y modos de alabanza, en los cultos pentecostales, hay súplicas, intercesiones, rogativas, acciones de gracias centradas en Jesucristo.   El sociólogo francés Emile Durkheim llama a estas manifestaciones “formas elementales de la vida religiosa”, las cuales son los fundamentos de toda religiosidad humana.  Esta resurgimiento de una espiritualidad original de la iglesia primitiva es una contra propuesta a las premisas de la posmodernidad y a los argumentos  que se utilizan para oponerse a dichos movimientos.

La tercera dimensión que menciona Cox, es la recuperación de la  esperanza original de la iglesia, que proclama la segunda venida de Cristo o parusia, y afirma la llegada de un “cielo nuevo y una nueva tierra” que sustituirá al existente.  Esta es la esperanza que trasciende a todo tipo de contenidos teológicos.  Es la recuperación de la utopía de un  reino milenial, y de lo que el filósofo alemán Ernst Bloch una vez llamó el “principio de la esperanza”, donde se rechaza que lo que vemos hoy es todo lo que hay o es todo lo que puede ser.  Esto es lo que el escritor de los Hebreos llama,  “la certeza de las cosas que se esperan y  la evidencia de lo que no se ve”.  Los pentecostales están orientados más  al futuro que a un esquema concreto de vida, y persisten en esta visión a pesar de los aparentes fracasos de dicha esperanza para materializarse.

Sin embargo, aun cuando los pentecostales creen en la inminente y visible  Segunda Venida de Cristo, la tenacidad de su fe ha hecho que su mensaje se contextualice  a medida que pasan los años. De hecho han sido los movimientos Pentecostales y Carismáticos los que han sacado la cara en la evangelización del mundo, muy especialmente en África y América Latina. Los Movimientos Pentecostales son actualmente, entre las organizaciones cristianas, los de mayor crecimiento en el mundo. Las estadísticas nos demuestran que en el 1900 los Pentecostales y Carismáticos eran 981,000 en el mundo y en el 2015 son 643,661,000 (643 millones) y se proyecta que será 1.2 billones en el 2050. Ciertamente, el Espíritu sigue moviéndose en el mundo entero, cumpliendo su misión de alcanzar a los inalcanzados.

Se que para algunos de mis lectores, el hablar en lenguas, los mensajes proféticos, las alabanzas y expresiones de adoración en voz alta, común en el culto pentecostal,  es el fenómeno más bizarro, que se puedan imaginar ya que no se ajusta a los patrones de la religión dominante.  Sin embargo, eso que algunos pueden llamar bizarro, ha sido fuente de transformación de miles de personas que vivían al margen de la sociedad. Para muchos en diversas partes del mundo, este resurgir de los movimientos pentecostales es lo que le ha dado sentido a sus vidas, ha mejorado su calidad de vida y  hoy son personas que aportan significativamente a la formación de un mundo nuevo.

No hay duda que este domingo de Pentecostés, es un excelente tiempo para, más que celebrar,  “robustecernos de conciencia”.  Es un tiempo para examinar las premisas en que se sostiene nuestra fe; y mirando estas tres dimensiones de la espiritualidad cristiana que recupera el movimiento pentecostal, (el discurso original de la fe, la piedad original y la esperanza original), examinar nuestras creencias y prácticas cristianas,  y atrevernos pedirle a Dios que imparta sobre nosotros su poder para vivir a la altura de nuestro llamado. !Muchas bendiciones!