¿Qué espero yo de un juez? Parte I

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Por Samuel Caraballo-López

Nombrarás jueces y magistrados que juzguen con justicia al pueblo, en cada una de las ciudades que el Señor tu Dios entregará a tus tribus. No pervertirás la justicia ni actuarás con parcialidad (Deut. 16: 18-19).

Una mañana del mes de junio, como de costumbre, me levanté muy temprano para caminar.  Estaba lloviendo, así que tome la decisión de llevar mi sombrilla como compañera del camino.  Hacía tiempo que no caminaba bajo una lluvia fría y copiosa, sin embargo, fue una oportunidad para reflexionar sobre la situación del país. El producto de esta reflexión, dada la naturaleza del tema, la he divido en tres (3) partes para facilitar su estudio y comprensión.

El 4 de junio de 2014,  el Gobernador presentó públicamente la nominación de la Lcda. Maite Oronoz Rodríguez, Directora  de la División Legal del Municipio de San Juan, para Jueza Asociada del Tribunal Supremo de Puerto Rico. Las vistas de confirmación del Senado se llevarán a cabo a partir del jueves 19 de junio de 2014.

Aunque del “saque” esta nominación presenta varios cuestionamientos, estos aumentan cuando la candidata, en un acto, que considero falto de prudencia e innecesario, afirma su relación consensual con una persona del mismo sexo, que a su vez es Jefa de Personal del Senado de Puerto Rico, cuerpo que tiene la responsabilidad constitucional de confirmar a los Jueces. Esta situación me generó algunas interrogantes sobre la razón de ser  de los jueces, y  la intención del Gobernador con esta nominación, que me gustaría compartir con mis queridos lectores.

Es importante establecer tres (3) principios que fundamentan la tesis de esta reflexión. Estos principios, que iremos discutiendo en cada una de las partes de este escrito son: (1) El Tribunal Supremo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, el más alto foro de justicia, no puede ser un espacio para el clientelismo político, (2)  Los nominados (as) para el Tribunal Supremo tienen que tener las más altas cualificaciones para el ejercicio de su deber ministerial, y por último y no menos importante, (3) Es necesario reconocer  que la subjetividad del juez afecta su imparcialidad al tomar decisiones judiciales.

El primer principio es que el Tribunal Supremo no puede ser un espacio para  el clientelismo político.  Podemos definir al clientelismo político como aquellas relaciones informales de intercambio recíproco y mutuamente benéfico de favores entre dos sujetos, basadas en una amistad instrumental, en las que existe un patrón y un empleado: el patrón proporciona las oportunidades, protección y acceso a recursos diversos y el empleado ofrece a cambio servicios,lealtad, apoyo político y votos del grupo que representa (Audelo-Cruz, 2004).

En el caso que nos incumbe, el clientelismo político se manifiesta al querer ubicar a un sujeto, escondido en un historial académico sobresaliente, como juez asociado  en el Tribunal Supremo, que no es un puesto de confianza, y con la intención primaria de reciprocar lealtades y servicios recibidos, y cuyo fin es lograr el apoyo político de los sectores que la nominada representa o promueve. Cuando esto ocurre se lacera la imagen de la judicatura y se pierde confianza en las instituciones de justicia del país.

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Un ejemplo del clientelismo político y sus efectos se vio en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en el caso de Harriet E. Miers, nominada a Juez Asociada por el Presidente George Bush en el 2005. La Sra. Miers fue nominada para sustituir a la Honorable  Sandra Day O’Connor que se retiraba, después de ser la primera mujer que ocupaba un puesto en tan honroso cuerpo.

Luego del Senado iniciar  una investigación exhaustiva del historial personal y  profesional de la nominada, se levantaron un sinnúmero de objeciones contra esa nominación.  La principal objeción de los Senadores fue la falta de experiencia previa como juez, aunque tenía un impresionante historial profesional como abogada.  Sus creencias religiosas eran altamente conservadoras en temas como el aborto, el matrimonio, etc.

De hecho la nominada, además de ser una leal subalterna del Presidente, era líder de la Church of Christ, una denominación evangélica conservadora que respalda mayoritariamente al Partido Republicano.  Los evaluadores llegaron a la conclusión que esta nominación estaba vinculada, más a la amistad y lealtad política que ésta tenía con el Ejecutivo, que a sus cualidades para ejercer dicho puesto. Luego de fuerte oposición su nominación  fue retirada por el Presidente Bush.

La similaridad estre el caso de la Sra. Miers y la Abogada Maite Oronoz-Rodríguez nos debe hacer reflexionar al respecto. (Continúa)

Referencia:

Audelo-Cruz, J. M (2004).  ¿Qué es clientelismo? Algunas claves para comprender la política en vias de consolidaci♀n democratica.  Estudios Sociales, vol. XII, Núm. 24 (Julio-diciembre); pág. 124-142.

 

 

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