Mis tinieblas…¿cómo identificarlas y superarlas?

tinieblas 2

Por Samuel Caraballo-López

Los textos para el 23 de Julio de 2017, sexto domingo después de Pentecostés, lo encontramos en tres (3) inspiradores pasajes bíblicos a mencionar:  Salmo 86: 11-17; Mateo 13: 24-30, 36-43; Romanos 8: 12-25.  Existe una enseñanza comun y complementaria en estos tres (3) pasajes, que deseo compartir contigo.

El salmo 86 es una poderosa oración de súplica y confianza que se le atribuye al Rey David. El verso 11 me llama la atención, ya que hay dos (2) peticiones que debemos considerar con premura porque pueden hacer una diferencia en nuestras vidas.

Enséñame, oh Señor, tu camino; andaré en tu verdad; unifica mi corazón para que tema tu nombre (LBLA).

La primera  solicitud es que Dios nos enseñe a vivir de acuerdo a sus  propósitos, y ésta va acompañada de una segunda petición para que el Señor nos permita vivir en integridad.  Es decir, para aprender de Dios, el requisito previo es tener un “corazón unificado” que sienta un profundo respeto por El.  Cuando se tiene integridad de corazón, es que podemos reconocer la  Palabra de Dios como viva y eficaz, y  anteponerla sobre cualquier otra enseñanza. Hoy te reto a que juntos le pidamos a Dios Dios que unifique tu corazon y el mio, para que la reverencia por lo divino se incremente.

El segundo texto lo encontramos en Mateo 13: 24-30, en la que se presenta la parábola del trigo y la cizaña y que es parte de los “dichos fuertes de Jesús”, y que en ocasiones “suavizamos” al dar homilías del mismo.  El trigo era, junto a la cebada, el principal producto de la dieta israelita. Por otro lado, se le llamaba “cizaña” (Lollium temulentum), a una graminia que crece generalmente en forma espontánea entre los cereales, conviertiéndose en una plaga y compitiendo con ellos en la adquisición de nutrimentos y agua. Esta planta es tan parecida al trigo, que se hacía muy dificil eliminarla, y solo  podía ser distinguida en el tiempo de la cosecha dada la diferencia de su semilla. De hecho la semilla de la “cizaña” es venenosa tanto para animales como para humanos, debido a un hongo endófito que vive en simbiosis con esta.

trigo y cizaña

No era raro en la época de Jesús, que alguna persona malintencionada, regara semillas de “cizaña” entre los sembrados de trigo y cebada de algún agricultor. Es decir existía el “terrorismo” agrícola. Esta parábola nos alerta de la posibilidad de la maldad humana se encuentre disfrazada, aun entre nosotros que nos llamamos cristianos.

Hay preguntas que asaltan mi mente al leer esta parábola.  Primero, ¿Se ha apoderado la “cizaña”en alguna ocasión de los campos de mi corazón, deteniendo mi crecimiento espiritual? Segundo, ¿Cuántas veces la  “cizaña” que ha crecido en mí ha afectado adversamente a otras personas? Tercero, ¿He tenido en alguna ocasión la experiencia de descubrir que el trigo que pensaba estaba creciendo en mi campo era realmente “cizaña”? Cuarto, al mirar  la iglesia hoy,  ¿cuál de estas dos plantas, que crecen juntas en el campo, estará dominando la gestión eclesiástica de mi congregación o denominación?

Por último, el Apóstol Pablo nos muestra en Romanos 8: 12-25, la importancia del Espíritu de Dios, para vivir vidas congruentes con los propósitos divinos.  De hecho el apóstol habla de dos (2) maneras de vivir, que son opuestas entre si;  el vivir conforme a la carne y vivir conforme al Espíritu.  Solo aquellos que viven conforme al Espíritu pueden agradar a Dios.  El apóstol nos llama a permitir que el Espíritu llene todo nuestro ser y destrone la carnalidad (cizaña) en nuestras vidas. Es decir, solo la asistencia del Espíritu Santo, nos puede transformar para que seamos trigo en el campo de Dios.

Es notable que los tres pasajes nos hablan del mismo anhelo.  El salmista identifica la necesidad de la integridad o unicidad del corazón para temer a Dios y obedecer su Palabra.  El Evangelio nos habla de la alta posibilidad de que la “cizaña” crezca junto con el trigo, inclusive en nosotros como personas y en nuestras instituciones. El texto nos alerta de la posibilidad del auto engaño, creyendo que ciertas acciones que parecen ser genuinas y buenas, sean realmente por su efecto, contrarias al reino de Dios y su justicia.

Finalmente, el Apóstol Pablo nos exhorta a vivir según el Espíritu para hacer morir las acciones carnales que nos conducen a la muerte.  Solo viviremos plenamente bajo la sombra del Reino, cuando el Espíritu de Dios habite en nosotros, y le cedamos nuestra autonomía para que guie nuestras vidas.

Nuestra oración es clara, necesitamos que Dios nos conceda la unicidad de corazón, para temerle y entender que no hay nada mejor que sus enseñanzas. Hay que solicitar a Dios por medio de Cristo, que aun cuando la “cizaña” pretenda dominar los sembrados de nuestro corazón, Él nos conceda su discernimiento para identificar el “sabotaje”, y enarbole dentro de mi su Espíritu como bandera para caminar de tal forma que Dios sea glorificado en lo que hacemos.  Muchas bendiciones!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s