Hambre y sed de Dios…Amós 8:11

hambre y sed de Dios

Por Samuel Caraballo-López

Para comenzar este escrito es fundamental clarificar las concepciones bíblicas sobre los profetas de Israel. Podemos derivar del estudio de los oráculos proféticos del Antiguo Testamento, al menos, tres (3) tipos de Profetas:

El Profeta de la ciudad, que se interesa en el vivir cotidiano del pueblo. Este traía Palabra de Dios al pueblo relacionado a su diario vivir.

El Profeta de la Nación, que velaba por la seguridad y salud del país. Era el centinela de la historia, que alertaba como la trompeta cuando se acercaban tiempos peligrosos al país.

El Profeta Internacional, el cual traía Palabra divina para los pueblos no Israelitas, y les urgía directamente a obedecer a Dios.

Amós es un profeta de la ciudad cuya misión consistía en alertar a un pueblo (Israel del Norte), que sencillamente presumía de agradar a Dios en virtud a sus rituales religiosos, del inminente juicio que se aproximaba (Amos 6: 1-14).  Es importante mencionar que Amos funge tambié como profeta internacional anunciando el juicio de YHVH sobre los pueblos vecinos a Israel (Amos 1: 1-15).

Amós le profetiza a un pueblo soberbio, que aun cuando celebraba culto al Dios verdadero, eran paganos en su práctica cotidiana. El fundamento del paganismo es dividir la vida en departamentos, sin vincular estos con su vida de fe. Su paganismo se exhibía en sus acciones diarias, ya que utilizaban sus negocios para oprimir, robar y engañar al pobre y al menesteroso (Amos 8: 4-6).

Estos  creyentes “mercaderes” participaban del culto religioso, pero no tenían una vida congruente con el carácter del Dios de Israel, que dado su amor, era un promotor de la justicia, la honestidad y la verdad en toda actividad y relación humana.

DIOS DECLARA POR MEDIO DEL PROFETA QUE LA PRACTICA DE LA INJUSTICIA  ERA COMO UN TERREMOTO QUE DESTRUIRÍA LA CIUDAD (compare Amos 8: 4-6 vs. 8: 8). Esta declaración requiere que tomemos nota y la divulguemos: La práctica de la injusticia, la deshonestidad y la corrupción, junto a los que a sabiendas la toleraban, fueron responsables de la debacle social de Israel del tiempo de Amos.

En medio de este cuadro tan desalentador el Señor declara la Palabra de esperanza por medio del Profeta Amós:

He aquí vienen días, dice Adonay YHVH, En los cuales enviaré hambre sobre la tierra, No hambre de pan, ni sed de agua, Sino de oir las palabras de YHVH (8:11).

Esta palabra profética se cumplió en el tiempo de Jesús, y hoy se cumple en medio de nuestros paises. LLEGÓ EL MOMENTO,  Y ES AHORA, DE OÍR, VIVIR Y DESEAR CON ANSIAS LA PALABRA DE DIOS. Dios ha llegado y está produciendo hambre y sed de su Palabra  como antídoto al “caos” que se vive a lo largo y ancho de nuestras ciudades.  Ahora bien, ¿cómo saciar esta hambre y sed  que Dios ha enviado?  ¿Cómo evitar que las “fuerzas del caos” tergiversen el hambre y sed por la Palabra de Dios?

En 1 Pedro 2: 2, el apóstol nos dice: “deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos.  Así por medio de ella, crecerán en su salvación…”

Tres (3) cosas nos pide el Señor que hagamos, tanto en lo personal como en lo congregacional, en estos tiempos de hambre y sed por la Palabra de Dios:

Revelacion de la Palabra

Primero, pidan revelación a Dios de su Palabra. No permitan que solo el aspecto cognitivo (que es importante) determine la comprensión del mensaje divino. La Palabra de Dios tiene también una dimensión trascendente (el Espíritu de la Palabra) que tiene que ser comprendida. En la Palabra de Dios esta  el “misterio escondido desde el origen de los siglos en Dios, Creador de todas las cosas” (Ef 3, 9).  Cuando nos referimos al misterio escondido que trasciende el aspecto cognitivo (algunos llaman el “sensus plenior”) hablamos de una realidad sobrenatural, que requiere la acción del Espíritu para recibirla y comprenderla. Pedir revelación implica el poder captar la totalidad del mensaje de la Palabra, junto a la sabiduría para recibirla,  aplicarla a nuestra vida y realidad, y compartirla con otros.

Palabra en tu vernáculo

Segundo, que seamos capaces de leer la Palabra en el idioma de tu vida (en tu vernáculo). Tenemos que ser como niños vulnerables ante la Palabra y permitirle a ésta, que en lugar de interpretarla, ella nos interprete a nosotros. Hay que dejar que la Palabra hable, mucho más allá de nuestras ideologías, tradiciones y experiencias. Si queremos defender causas sociales, políticas o de otra índole que consideramos justas, pero que no están claramente definidas en las Escrituras, hágalo en su carácter personal e inspirado por sus valores, y sin forzar a la  Palabra de Dios a decir lo que ésta no dice. !Basta ya de utilizar la Palabra para sostener nuestros agendas personales!

Tercero, es necesario devolver a la Palabra  de Dios el lugar que le corresponde en la tradición cristiana.  Es necesario que esa Palabra de Dios se encarne de tal forma que nos transforme en palabras vivientes, para  que el mundo pueda  leer y conocer de Dios a través de nosotros. La iglesia es el pueblo de la Palabra. La Palabra tiene que volver al pueblo, y ser divulgada a plenitud con expresiones y acciones!

Lo que nos hace diferentes a los clubes sociales o partidos políticos es que nosotros servimos y adoramos primeramente al Dios que se ha revelado en Jesucristo, la Palabra Viva.  Volvamos a la centralidad de la Palabra de Dios, en la vida y programa de nuestras congregaciones.

Jesus la palabra viva 2

Solo así la sed de Dios que se esparce sobre la tierra podrá ser saciada en la fuente genuina de Jesucristo, y que a su vez, haga de nuestra vida una fuente para otros sedientos. Entonces podremos decir como Jesús: “Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba!  El que cree en Mí como dijo la Escritura, de su vientre fluirán ríos de agua viva” (Juan 7: 37-38).

!Muchas Bendiciones!

9 Replies to “Hambre y sed de Dios…Amós 8:11”

  1. Aún cuando somos tan pecadores el señor nos busca para enseñarnos su amor no es de este mundo es necesario que le pedimos revelación de su palabra y que nos libere de cualquier segueta espiritual

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  2. La palabras de Dios para mi es vida. La palabra de Dios me a restaurado edificado transformado a cambiado mi manera de penzar, haor la habló amis hermanos y amis amigos estoy enamoradisimo de la palabras de DIOS

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