El Senador Pereira y la despenalización de la mariguana: ¿Quién tiene la razón?

Mariguana en niños

Por Samuel Caraballo-López

Y aun en el camino por el que va, el necio revela su falta de inteligencia y a todos va diciendo lo necio que es.    Eclesiastés 10: 3 (NIV)

Nos enteramos por los medios de comunicación masiva, el insólito caso de un niño, de un año y dos meses de edad,  que  en una prueba toxicológica reveló que había ingerido mariguana.  Los padres del niño alegaron ante el Departamento de la Familia que el niño estaba jugando con una cajetilla de cigarrillos.  Este argumento es increíble o  ¿era que acaso dentro de la cajetilla había algunos gramos de picadura de mariguana?  Un niño expuesto a este tipo de intoxicación, no solo manifiesta una tendencia a dormir sin parar, sino que puede causar problemas cerebrales y respiratorios, incluyendo la interrupción de la respiración que le podría causar la muerte.  ¡Bendito sea Dios!

No solo nos indignamos por dicho evento, sino que nos remontamos al Proyecto del Senado 517 radicado por el Senador Miguel Pereira sobre el uso recreativo de la mariguana, y el Proyecto de la Cámara 1362, de los Representantes José Báez Rivera y Carlos Vargas Ferrer, para la legalización del uso de la mariguana con propósitos medicinales.  El Senador Pereira,  portavoz y defensor de esta medida, nos quiere hacer ver que los daños de esta droga no son congruentes con las sanciones que reciben los violadores.  De hecho, el Senador Pereira, en entrevista radial declaró que la firmeza de la comunidad cristiana en contra del proyecto es comparable con la violencia que el Estado islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), está manifestando en los territorios de Irak y Siria.  Solo a un necio se le ocurre tal comparación.

El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (2012), (NIDA, por sus siglas en inglés),  ha investigado adecuadamente los efectos del uso de la mariguana en menores de edad. Las conclusiones son alarmantes. Primero, el consumo repetido de mariguana puede llevar a la adicción, lo que interferirá negativamente en todos los aspectos de la vida. Segundo, en un menor, por no tener todavía el pleno desarrollo de su sistema cerebral, el uso de la mariguana afecta su juicio y las múltiples habilidades necesarias para actuar con corrección en los diferentes contextos donde este se mueve. Al afectarse la atención, la concentración, coordinación motora y el tiempo de reacción, esto dificultan muchas actividades que se realizan en las etapas tempranas de la vida.

Tercero, los efectos negativos de la mariguana sobre la atención, la motivación, la memoria y el aprendizaje son significativos en la vida de un usuario de esta droga. En comparación con sus compañeros no fumadores, los estudiantes que fuman mariguana tienden a obtener calificaciones más bajas y son más propensos a la deserción escolar. Cuarto, los usuarios de mariguana a largo plazo informan tener una disminución en su nivel de satisfacción con la vida en general, incluyendo una disminución en la salud mental y física, la memoria y problemas en sus relaciones, y menos éxito profesional.

Quinto, el uso habitual de la  mariguana fomenta la enfermedad mental crónica, y en dosis altas puede provocar una psicosis aguda (percepciones y pensamientos perturbados, incluyendo paranoia) o ataques de pánico. Sexto, el uso de la mariguana en personas que ya sufren de esquizofrenia, empeora los síntomas psicóticos. La evidencia disponible hasta la fecha sugiere que existe un vínculo entre el consumo temprano de mariguana y un riesgo mayor de psicosis entre los que tienen una vulnerabilidad preexistente a la enfermedad.

Cuando analizamos esta información tenemos que concluir que el uso de la mariguana es un verdadero peligro para los seres humanos, y mucho más para los menores.  El tratar de insistir que las penalidades legales por el uso de mariguana son peores que los daños que esta droga causa en los seres humanos, es una declaración incorrecta.

No hay duda que la infamia y el descaro se ha apoderado de un sector de la población, que en algunos casos  ha logrado alcanzar lugares de privilegio e influencia en el país.  Este sector, que olvidando su deber ministerial, ha querido promover estilos de conducta incongruentes con los valores que conforman nuestra cultura.  Estos intentan fomentar nuevas visiones que pretenden implosionar los fundamentos cristianos de la sociedad, sin considerar los daños que generan dichas propuestas. Estas acciones representan uno de los actos de mayor crueldad contra nuestro pueblo, y muy especialmente para las nuevas generaciones.

Cuando alegamos que los tiempos han cambiado, como motivo para relajar las penas del uso de la mariguana, no solo se carece de fundamento lógico, sino que es tratar de hacer ver que los efectos negativos de dicha droga han cambiado con el tiempo.  El hecho de que la mariguana sea la droga más común y más utilizada, no significa que sus efectos y daños han disminuido o han cesado.

Los legisladores que nos antecedieron, al percatarse de los daños que producía el fumar mariguana, tomaron medidas disuasivas para que no se generalizara su uso. La Ley de Sustancias Controladas actualmente impone una pena fija de tres años de cárcel y una multa de cinco mil dólares por posesión de marihuana que es congruentes con el  daño que los estudios empíricos han demostrado que ésta causa.  ¡Meditemos!

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