Adviento…tiempo para vivir la fe

vivir la fe2

Por Samuel Caraballo-López

Oh Dios, sondéame y conoce mi corazón, examíname y conoce mis pensamientos.  Mira, si mi camino es errado y guíame por el camino recto (Salmo 139: 23-24)

El adviento es el primer período del año litúrgico cristiano.  Esta temporada del año consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración de la navidad, que a su vez anticipa la Segunda Venida de Jesucristo en gloria.  Su duración consiste este año de cuatro domingos comenzando con este 30 de noviembre y extendiéndose hasta el domingo 21 de diciembre de 2014. Aunque los cristianos consideramos este tiempo como uno de oración, reflexión y de robustecimiento de la conciencia en la esperanza de la Segunda Venida de Cristo, este año, siendo mi último como pastor activo, quiero afirmar otra dimensión del adviento.

Este año queremos afirmar el sentido de comunidad que anhelamos ver en nuestra tierra. En otras palabras, nuestra expectativa en adviento es que por medio de la oración, el servicio, el culto cristiano, la oración y la acción de gracias, construyamos espacios para la comunión los unos con los otros, de tal forma que se transforme nuestro discurso y visión individualista, en una en que el amor y la solidaridad sean los factores distintivos de nuestra congregación. Es en una comunidad de fe así, en la que la proclamación y servicio de la iglesia se convierten en acciones redentoras, haciendo presente a Jesucristo en todas las cosas.

Este año estaremos afirmando tres (3) verdades de la revelación bíblica que nos unifican: (1) Primero, confesamos que el mundo como sistema sigue siendo un lugar hostil, cuya función principal es deshacer a la persona.  Así que ni amamos y mucho menos somos amigos del mundo (1 Juan 2:15-17); (2) Segundo, el pueblo de Dios fue creado y es sostenido por su Creador solamente. La iglesia está completa y se sostiene en Jesucristo (Colosenses 1: 17); y (3) Tercero, el Dios que confesamos, sigue siendo Señor sobre todas las cosas y en todas las circunstancias. Jesucristo es el Señor en el cielo, la tierra y en los abismos, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2: 10-11)

En adviento declaramos que el mundo como sistema sigue siendo hostil y continúa siendo un lugar donde se deshace a la persona, haciéndola comer, como expresa el Salmista, el “pan amargo que sus lágrimas amasaron” (Salmo 80:6).  Sin embargo, frente a la anterior declaración afirmamos en esta época de adviento, que solo la presencia de Dios en Jesucristo puede cancelar los efectos de esas estructuras de maldad presentes en el mundo. Jesús vino para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8).

En adviento reconocemos que somos el pueblo de Dios, en virtud a nuestra relación con nuestro creador y redentor Jesucristo.  El Dios que ligó su historia a la nuestra al encarnarse, sigue sustentándonos por medio de su Espíritu.  Él es el que nos equipa con su sabiduría, dones y poder para enfrentar las estructuras del mundo, y a esos poderes rebeldes, haciendo presente su Reino en todas nuestras intervenciones.   Esta afirmación toma hoy más relevancia que nunca.  Todavía Dios provee, sustenta, sostiene y guía a su pueblo en medio de las encrucijadas de la vida, y camina con su pueblo mientras se realiza su misión en este mundo hostil. ¡No lo dudes!

Así que adviento es esa época del calendario eclesiástico donde volvemos a repasar el mensaje del Evangelio que nos invita a retomar la meta de ser y hacer comunidad.  En esta época afirmamos que  esa salvación tan grande que Cristo forjó por medio de su sacrificio en la cruz, está progresando  cada día en nuestra vida de comunidad, y que llegará a su culminación en su Gloriosa Venida.

Finalmente en adviento declaramos que el Dios que confesamos como el salvador, sigue siendo Señor de todas y sobre todas las cosas, lo visible e invisible, sean imperios, majestades, señoríos, dominios, autoridades, principados  o potestades (Colosenses 1: 16).  El Dios que se ha revelado en Jesucristo es fiel a su Palabra y a sus Promesas.  Tenemos en sus Palabras un firme cimiento en el cual podemos sostenernos en medio de los tiempos de incertidumbre de este mundo. ¡Ciertamente podemos confiar plenamente en Jesucristo!

Porque Dios es fiel y El los llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo Señor Nuestro (1 Cor. 1:9)

¡Feliz temporada de Adviento!

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