Emaús…¿cómo reencontrar mi Camino?

Camino 3

Por Samuel Caraballo-López

Y si el Mesías no fue resucitado, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe (1 Corintios 15:14)

El texto del 29 de abril, el tercer domingo de resurrección, lo encontramos en Lucas 24: 13-35.  Para comprender las verdades de estos textos es necesario hacer un análisis composicional del capítulo 24.  En este relato, Lucas nos habla de dos (2) caminantes, uno llamado Cleofás y otro sin nombre, (que se parece a ti), que se dirigían de Jerusalén a su lugar de residencia en la aldea de Emaús, luego de la  celebración de Pascua.

La investigación arqueológica ha encontrado que Emaús, es hoy el antiguo poblado de El Qubeibeh, establecido sobre una antigua fortificación romana llamada Castellum Emmaus, que se encuentra a una distancia exacta de sesenta estadios al norte de Jerusalén (11 kilómetros o 7 millas).  En el 1355, los sacerdotes franciscanos llegaron a aquel lugar y descubrieron ciertas tradiciones locales que permitieron la identificación en el lugar de la residencia de Cleofás, donde Jesús resucitado había estado. En 1902, se construyó una iglesia de estilo románico que perdura hasta hoy.

Estos discípulos, que nos narra Lucas, regresaban con todas sus esperanzas perdidas debido a la crucifixión de Jesús, de la cual ellos habían sido testigos.  Una semana atrás habían entrado a Jerusalén, en una caravana triunfal, dando voces de júbilo y cortando las ramas de los árboles que las tendían en el camino para que Jesús pasara (Marcos 11: 8-10). Ahora retornaban a casa, arrastrando los pies y mirando las ramas, que ahora estaban secas, como recordatorio que todos sus sueños se habían convertido en una triste pesadilla.

Al salir de Jerusalén, sabían ya que el cuerpo de Jesús había desaparecido de la tumba, ya que algunas mujeres de su grupo lo habían informado; pero ninguno de ellos le había creído (Lucas 24:11). Con cierto asombro e incredulidad le contaron al forastero, que estas mujeres alegaban que habían recibido el anuncio de la resurrección de Jesús a través de unos ángeles, sin embargo ninguno de sus compañeros fueron testigos de esto (Cfr. Lc. 24, 17-24).  Ahora se sentían tristes y titubeantes en su fe.

Me sorprende este pasaje de Lucas.  La caminata duró aproximadamente dos horas (11 kilómetros o 7 millas), y al llegar a casa habían pasado otra hora preparando la cena, y sin siquiera reconocer al que hablaba con ellos.  No fue hasta que se sentaron a la mesa y Jesús resucitado, toma el pan, lo bendice, lo parte y ofrece, que sus ojos se abren para descubrir que su acompañante era el Señor. Tardaron tres horas para entender que con ellos caminaba el Señor!  Lo lamentable es que muchos pasan toda la vida acompañados del Señor y no se percatan de esa realidad.

Yo siempre he creído en la veracidad del relato de Lucas y me he preguntado: ¿De qué hablaron durante esas tres horas?   El texto dice que estos iban conversando sobre todo lo que había acontecido (Lucas 24:14, 17-24).  Ellos estaban hablando del tema del momento…lo que había pasado en Jerusalén y de cómo habían crucificado a Jesús de Nazaret.  No podemos pasar por alto que sus ojos estaban velados (ekratounto). La crisis de la cruz, junto al temor que generaba la situación vivida, había alterado su corteza cerebral para que no pudiesen reconocer lo que era obvio.

Desde mi punto de vista el camino de Emaús puede parecerse a diversos momentos en nuestra vida. El camino de Emaús es  como  el camino que tomamos después de la fiesta de bodas, después de la graduación, después de una gran promoción en el trabajo, y de cuantas otras experiencias excitantes.  ¡Es el camino de la semana después!  Todos hemos tenido momentos de grandes logros producto de esfuerzos y privaciones, que luego de de una semana se acaba la efervescencia del momento, y nos encontramos nuevamente con la triste realidad del desencanto de que las puertas aún no se han abierto como pensábamos.

545223_4778012482127_1648021211_n

El camino de Emaús es la ruta de la resignación y la evasión que tomamos cuando no se cumplen nuestras expectativas en la vida: “pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel” (verso 21).   El Camino de regreso a Emaús es ese momento en la vida en que nos sentimos perdidos, sin norte,  al no lograr nuestras aspiraciones, y que pensamos que volver atrás es mejor que perdernos en el camino.

Sin embargo, en el Camino de Emaús, aparece Jesús, que nos confronta con nuestra propia incredulidad y con las fantasías, que convertidas en ídolos, habíamos adorado.  Es ese Jesús resucitado que nos llama a reconsiderar nuestra vida, e ir a “Jerusalen” antes de volver a “Galilea”.

¡Qué torpes son ustedes—les dijo–, y que tardos de corazón para creer lo que han dicho los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? (verso 25-26).

¿Por qué estáis turbados, y por qué dudas en vuestro corazón? (verso 38)

Emaús fue el camino en que mucho de nosotros, hombre o mujer, transitamos previo a nuestro encuentro con Jesús, nuestro Redentor y Señor.  Fue en Emaús en que Jesús resucitado se hizo compañero de viaje para reavivar la fe y esperanza en nuestro corazón, que los poderes de este mundo y las decepciones de la vida habían apagado.

Emaus 2

Finalmente, y según Ireneo de Lyon, Jesús al resucitar hizo estallar los cuarteles generales del poder del mal desde donde se dirigía todo el plan para tener esclavizada a la humanidad de la que somos parte. El poder del pecado, que se había adueñado de mis pensamientos haciéndome siervo de Satanás, fue derrotado, y su efecto esclavizante se quebrantó y anuló frente al poder de la resurrección.  Es por esto que ahora puedo vivir una vida nueva en la que el Resucitado es la cabeza de esta nueva humanidad.

Jesús resucitado, como cabeza de esa nueva humanidad, nos invita a salir del camino de Emaús  en que transitamos y unirnos en su proyecto de transformar todas las cosas por medio de Él.  ¿Aceptas su invitación?  ¡Muchas bendiciones!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s