¿Cómo trascender la cultura de Nazaret?…el reto de la iglesia hoy-Parte I.


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Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

El texto del domingo 4 de julio de 2021, séptimo domingo de Pentecostés lo encontramos en Marco 6: 1-13.  En este escrito solo atenderé los versos 1-6,  en los que Jesús es rechazado por la gente del pueblo en que se había criado, y en un posterior escrito atenderé el asunto de la misión de los doce (Marcos 6: 7-13). 

De hecho, Jesús vivió la mayor parte de su vida en el pueblo de Nazaret.  Apenas comenzó su ministerio, y Juan fue encarcelado (1: 14), Jesús se mudó a Cafarnaum (Marcos 2:1; Mateo 4:12-13),  y desde allí expandió su ministerio hacia toda la región de Galilea.

DESARROLLO

(a) Regreso de Jesús a Nazaret

En este capítulo (6:1-6), Jesús regresa a Nazaret acompañado de sus discípulos, luego de su primera gira misional por toda Galilea.  El Evangelio de Lucas (4: 16-30) narra con lujo de detalles dicho acontecimiento, con no pocas diferencias. De hecho, el último milagro que Jesús había realizado, antes de este evento,  fue en la casa de Jairo, principal de una sinagoga en Cafarnaum (Marcos 5: 35-43), lo que indica que este tenía buenas relaciones con los líderes religiosos de la región.

La audiencia de la sinagoga de Nazaret estaba asombrada [exeplessonto] con la sabiduría y los milagros que Jesús manifestaba: 

Y la mayoría se asombraba al oírlo, y decía: ¿De dónde saca este estas cosas, qué sabiduría es esta que le ha sido dada? ¿Y qué significan estos milagros hechos por sus manos? ¿No es este el constructor, el hijo de María, y el hermano de Jacobo, y de Josét, y de Judas y de Simón? ¿No están aquí también sus hermanas entre nosotros? Y se escandalizaban por causa de El. (Marcos 6: 2-3)

Hay cinco (5) preguntas que la gente de Nazaret expresan, tres (3) de ellas con implicaciones positivas y dos (2) con connotaciones negativas. Esas primeras tres (3) se refieren a la persona y la obra de Jesús, y representan un alto grado de admiración hacia lo que están contemplando. La primera y segunda pregunta son de carácter general, ¿de dónde saca o ha venido esa sabiduría al enseñar?, y la tercera se refiere a los milagros extraordinarios que se habían manifestado en toda la región de Galilea. No hay duda que estas preguntas realzan la procedencia divina de Jesús.

Sin embargo, y súbitamente, la cuarta y quinta pregunta cambian el panorama hacia uno con tono negativo, que niega el principio afirmado en las primeras interrogantes sobre la divinidad de Jesús. Ahora simplemente se enfatiza la procedencia familiar humilde de Jesús como hijo de María y hermano de Jacobo, Josét, Judas y Simón. La realidad de Jesús como Hijo de Dios, que inclusive era afirmado por los espíritus inmundos (Marcos 1: 24, 34; 5: 6-7), ahora es cuestionado por los residentes de Nazaret.

El asombro con ciertas connotaciones positivas se torna negativo a medida que la multitud cuestionaba el supuesto “honor” adquirido por su sabiduría y milagros versus su procedencia familiar, y su falta de credenciales como rabino (versos 2-3). El término “escandalizar” puede traducirse como “sentirse ofendidos” por la humildad de los antecedentes de Jesús, y su carencia de “standing” como rabino. Esta actitud negativa o de “vergüenza” por parte de los residentes, irónicamente es una prueba para el evangelista Marcos, de que Jesús era realmente un profeta (Marcos 6: 4), y un anticipo del rechazo final de Jesús (Marcos 14: 43-15: 39).

(b) ¿Quién es Jesús para la gente de Nazaret? 

Es el constructor (ho tekton) del pueblo, hijo de María solamente (observe que no se menciona a José), hermano de Jacobo, Josét, Judas y Simón. De hecho ni las autoridades ni ninguno de sus hermanos y hermanas creían en Él, al contrario creían que estaba “fuera de sí” o loco (Marcos 3:21-22).  La declaración de Marcos 6: 4 (vea el triple énfasis, en su tierra, y entre sus parientes y en su casa), dramatiza la relación de Jesús con su familia, y que habíamos comentado hace dos domingos en la discusión de la perícopa de Marcos 3: 20-21; 31-35).

Ahora bien, podemos resumir las actitudes de los residentes de Nazaret en las siguientes aseveraciones:  Primero, Jesús es un constructor muy conocido por el pueblo, perteneciente a la clase social artesanal, y carecía de una formación rabínica adecuada que lo validara como maestro o profeta.  Segundo, ellos plantean la posibilidad de que Jesús era un hijo ilegítimo, posiblemente producto de la fornicación (vea Juan 8: 41), sin el honor de una familia de abolengo. Este detalle surge del texto, ya que las culturas semíticas identificaban a los hijos con el padre, y no con la madre, a menos que se pretendiera hacer un ataque velado a la legitimidad de Jesús como hijo de José (Deuteronomio 23: 2). Estamos consciente de la clara enseñanza en el evangelio de Mateo y Lucas al nacimiento virginal de Jesús. Tercero, si su familia no creía en él, y lo consideraban “fuera de si”, debían tener alguna razón valida para eso. Cuarto, las Autoridades que venían de Jerusalén lo consideraban un seguidor de Beelzebul, príncipe de los demonios (Marcos 3: 22).

(c) Una cultura excluyente, incrédula y limitante

Era común en las comunidades con culturas enfocadas en la retórica del honor y la vergüenza, el uso de este tipo de especulación o chismes, para mancillar la “honra” del implicado.  No hay duda que en la tradición de Marcos, Jesús es  acusado de ser un hijo ilegítimo.  Los evangelistas Mateo (1: 18-25)  y Lucas (1: 26-38; 2: 1-7) contrarrestan dicha acusación con los relatos del nacimiento virginal de Jesús, que Marcos no contiene.

Esta actitud de la falta de fe de la gente de Nazaret (Marcos 6: 6), contrasta mucho con la fe de la mujer del flujo de sangre una de las protagonistas del domingo anterior (Marcos 5: 25-34). Sin embargo, nada de esto nos debe sorprender pues Jesús había sido recibido por cierto sector de Galilea con falta de comprensión hacia su mensaje (Marcos 4: 10-12), rechazo (Marcos 5: 17) y burla (Marcos 5: 40). El rechazo de la palabra y obra de Jesús en Nazareth es una clara manifestación de la hostilidad hacia su ministerio, y que continuaría recibiendo hasta conducirlo a la muerte en la cruz.

Es en Nazaret uno de los lugares de Galilea en que la actitud asumida por el pueblo, limita  la realización y manifestación de las obras portentosas de Dios (verso 5). De hecho la autoridad de Jesús para hacer milagros, prodigios y sanidades, en el Evangelio de Marcos, está íntimamente ligada a la fe.  Ahora bien tenemos que aclarar, que aunque en el Evangelio de Marcos, Jesús promueve la fe como un elemento crítico en la manifestación de las obras redentoras de Dios, la fe no era el único requisito para que el milagro ocurriera.  La libertad soberana de Dios y su gracia no pueden ser condicionados por la ausencia o tenencia de fe (Marcos 5: 40-43).

Jesús defiende la historia profética de Israel, del cual él era parte (vea Marcos 6:15; 8:27-28), y lamenta la actitud desafiante e incrédula que manifiestan los habitantes de la ciudad donde se había criado.  Jesús declara que ciertamente un Profeta de Dios siempre tiene honra, aun cuando su pueblo natal, sus hermanos y su familia le nieguen la misma (Marcos 6:4).

El relato concluye con el asombro de Jesús por la incredulidad de los residentes de Nazaret frente a su mensaje del reino de Dios.

Y estaba asombrado por la incredulidad de ellos … (Marcos 6: 6a).

Esta actitud de asombro de Jesús demuestra cuan humano era, y anticipa la nube oscura de oposición que descenderá sobre Él, y que eventualmente lo conducirá a la cruz.

APLICACIÓN

Hay una pregunta que asalta mi mente durante el estudio de esta perícopa, ¿quién es realmente Jesús para nosotros?  Esta pregunta es crítica hoy.  Una de las estrategias del mal es quitar credibilidad e historicidad a la persona de Jesús.  Es necesario que nuestro cristianismo reconozca al Jesús histórico junto a la concepción dogmática y  teológica producida por nuestras denominaciones y tradiciones religiosas.  Es necesario volver a la piedad original del cristianismo primitivo, que presenta Marcos y todo el Nuevo testamento, sin caer en un “concordismo” bíblicos.

Es imprescindible que hoy reconozcamos a un Jesús impulsado por el poder del Espíritu para hacer milagros, sanidades, prodigios y señales. A un Jesús, que es Hijo de Dios y heredero de la tradición profética de Israel que proclama el Reino de Dios y lo confirma con acciones redentoras concretas.  Solo así el cristianismo podrá recuperar el poder perdido y la dinámica transformadora que caracterizó el movimiento de Jesús de Nazaret. Pienso que este es el más grande desafío que tiene la iglesia hoy en su encuentro con nuevas filosofías, ideologías y religiones, … y, amigo lector, se juega la vida si esto no ocurre.   ¡Muchas bendiciones!

2 respuestas para “¿Cómo trascender la cultura de Nazaret?…el reto de la iglesia hoy-Parte I.”

  1. Lo mágico es lo que se promueve, el mensaje se tergiversa y Jesús termina como un producto comercial sin registro de marca que pueden vender sin responsabilidad ni escrúpulo alguno los mercaderes, sacando muy provechos beneficios económicos y arrojando a la ignorancia o la Incredulidad a tantas almas. Bien dices, el cristianismo hace tiempo se desligó de Jesús de Nazaret.

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