La danza de Salomé…cuando la verdad es decapitada-Parte I


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Por Samuel Caraballo-López

…y Juan le había estado diciendo a Herodes: «La ley te prohíbe tener a la esposa de tu hermano» (Marcos 6: 18).

INTRODUCCION

El texto del domingo 11 de julio de 2021, octavo domingo de Pentecostés, lo encontramos en Marcos 6: 14-29, y es un relato que exhibe claramente el estilo literario del evangelista, semejante al “jamón del sándwich”, por la forma en que se organizan  la trama dentro de las estructuras del libro. De hecho, este y Marcos 1: 4-8, son los únicos textos este evangelio en que Jesús no es el protagonista.

En el verso 14 el evangelista Marcos nos deja saber el vínculo existente entre el fatal destino de Juan el bautista y el que le espera a Jesús (vea Marcos 1: 14; 9:31; 10:33; 14:21, 41). La experiencia de Jesús en su pueblo natal, Nazaret (Marcos 6: 4-5), y que discutimos el pasado domingo, junto a la advertencia dada a los discípulos en su envio misionero (Marcos 6: 11), apuntan hacia el destino final o muerte de Jesús.

Este relato de Marcos consta de dos partes que responden a la intención del evangelista: un informe de la fama creciente de Jesús que había llegado hasta Herodes Antipas (6: 14-16), y el relato de la muerte de Juan el Bautista (6: 17-29). La manifestación de los “poderes” en Jesús genera grandes espectativas entre la gente por su vinculación con los grandes profetas de la antiguedad, como lo fue Elías (verso 15). El pueblo e inclusive Antipas, asumían que Jesús era Juan el bautista que había resucitado (verso 16).

Según Bultmann, el relato de la muerte del Bautista, fuera del contexto de Marcos, tiene características más de una leyenda de la cultura popular que de un relato cristiano. La pregunta obligada es ¿cómo se originó dicho relato? y ¿quienes lo circularon? Creemos que pertenece a alguna tradición popular, que Marcos utilizó, luego de realizar algun trabajo redaccional [1].

La declaración que Marcos pone en la boca de Antipas, y que introduce la leyenda popular, es una de las más tristes y vergonzosas del evangelio:

Y al oírlo Herodes, decía: Juan, a quien yo decapité, ha resucitado (Marcos 6: 16, BTX)

DESARROLLO

I. Estructura de la perícopa:

Cuando hacemos un análisis composicional de la perícopa, la encontramos entre el envío a la misión de los doce discípulos (6: 7-13) y la llegada éxitosa de estos (6: 30-32).  Si leemos la totalidad del discurso del capítulo 6, parece que el pasaje de este domingo no tiene relación alguna con los textos que le anteceden o preceden.  Sin embargo, cuando consideramos el pasaje bíblico en diálogo con el resto del evangelio, podemos tener una visión más clara de la intención de Marcos, y descifrar su mensaje, que es de vital importancia para nosotros hoy.

El relato de Marcos 6: 14-29 se puede dividir en cuatro (4) partes a mencionar:

(a) La transicion introductoria (6: 14-16).

(b) El arresto y encarcelamiento de Juan el Bautista (6: 17-20).

(c) Fiesta de cumpleaños de Herodes: 6: 21-26.

(d) La muerte y sepultura de Juan el Bautista (6: 27-29).

II. Herodes Antipas … un personaje siniestro

Para entender con profundidad la trama de este relato es necesario acudir a fuentes extra bíblicas, para conocer mejor a los personajes del mismo, muy especialmente a Herodes Antipas. Este era el hijo menor de Herodes el Grande (72 – 4 a. C) y de su esposa samaritana, Maltace, y de hecho el más parecido en su carácter y visión política a su padre.  Sus hermanos, llamados también Herodes, Arquelao y Filipo, fueron nombrados por el emperador romano como regentes de los diversos territorios de Israel al morir su padre, y según el testamento dejado.

Antipas fue nombrado por Augusto César, tetrarca de Galilea y Perea (nunca fue rey) desde el 4 a.C, hasta el 39 d.C. Estudió en Roma, capital del imperio, lo que le daba un gran dominio de la cultura helenista.  Promovió dicha cultura en todo su territorio, recibiendo constantemente  la crítica y repudio de los líderes religiosos de Israel.  Es mencionado con frecuencia en los relatos del ministerio de Juan el bautista y Jesús de Nazaret.

Antipas contrajo un escandaloso matrimonio con Herodías, esposa, según la investigación más actual, de uno de sus hermanos (posiblemente, Filipo I).  Según, el historiador judío Josefo, Herodías era hija de Aristóbulo, que a su vez era hijo de Herodes el Grande y Mariamne, y descendiente de los famosos héroes asmoneos, los Macabeos, quienes habían hecho tanto por la nación judía.  Se había casado con Herodes Filipo I, su propio tío, con quien tuvo una hija, Salomé.  Esta ambiciosa mujer anhelaba distinciones sociales, y seguidamente dejó a su esposo y comenzó una unión adúltera con Herodes Antipas, Tetrarca de Galilea, quien también era su tío.

Para poder casarse con Herodías, Antipas tuvo que repudiar a su legítima esposa, que era hija del rey Aretas IV, rey de los nabateos, cuya capital era Petra.  El matrimonio con la hija del rey de los nabateos habia promovido la paz y estabilidad entre las dos regiones. Ahora una condenación pública del nuevo matrimonio de Antipas podría tener dos (2) efectos inmediatos: (a) una desestabilizacion de su gobierno frente a sus súbditos judíos, especialmente en el contexto del anuncio escatológico de Juan, en la que se proclama una inversión radical del orden social; y (b) una desestabilizacion entre la región romana y la nabatea que podría amenazar la paz existente.

Recordemos que el ministerio de Juan el Bautista se llevó a cabo en una región donde la frontera nabatea estaba a menos de 20 kilómetros al oriente.  De hecho, los nabateos, que eran comerciantes, utilizaban la ruta comercial que pasaba por Perea y el sur de Judea, precisamente en donde Juan ejercía su ministerio profético.

No tengo dudas, que la reprensión de Juan a Antipas en cuanto a su divorcio y recasamiento fue deliberada, y tenía la intención de contrastar la situación de injusticia, impunidad y prepotencia que imperaba en Galilea y Perea, frente a la situación de restauración escatologica que él anunciaba. Ahora bien, cuando esta oposición proviene de uno que era considerado un profeta en ambas fronteras (la nabateo y la galilea), sus declaraciones crean descontento y revuelo entre grandes concentraciones de gente, y se puede tornar en una situación explosiva tanto social como políticamente.

Nos dice Josefo, Ant. XVIII, 5, 2: 118: “Herodes temía que la gran influencia que Juan [Bautista] tenía sobre el pueblo pudiera dar a este la fuerza y aún el deseo de provocar una rebelión.” Esta realidad es percibida por Antipas como una amenaza para su gobierno y enfila toda su maquinaria hacia el causante.

III. Asesinato de Juan el Bautista

Solo Marcos narra con lujo de detalles el asesinato de Juan el bautista.  Según la narrativa de Marcos, y que Mateo sigue (Mateo 14: 1-12) y Lucas menciona brevemente (Lucas 9:7-9), Juan en su rol de profeta denuncia y confronta a Herodes Antipas, por su matrimonio con la que fue esposa de su hermano.  Esta denuncia de Juan el bautista era pública e inclusive se la hizo saber tanto a Herodes como a Herodías.  Para Juan, profeta de Dios, el Código de Santidad era claro: “No tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu hermano, porque sería como tenerlas con él mismo” (Levítico 18:16).

Por otro lado Herodías, además de ser cuñada, era sobrina de Antipas y existía una prohibición en la Ley de Moisés de las relaciones incestuosas: “Nadie se acercará a ningún pariente cercano para tener relaciones sexuales con él o con ella. Yo soy el Señor (vea Levítico 18: 6).  Esto violaba las enseñanzas dadas por Dios en cualquier escenario y por cualquier persona, no importa su estatus político, social o económico. Esta consistencia del discurso de Juan, hacen que Herodes, presionado por su mujer, lo encarcele y encadene en el palacio.

Según Marcos, y contrario a Mateo (14: 5), Herodes respetaba y reconocía a Juan como un hombre justo y santo.  Inclusive nos dice el texto de esta mañana que Herodes lo escuchaba y se quedaba muy perplejo de lo que Juan le decía, y aun así  le agradaba (Marcos 6: 20).

Antipas es un prototipo del politico sagaz. De hecho la mayoría de los políticos tienen la capacidad de reconocer las cualidades de aquellos hombres y mujeres que sirven verdaderamente a Dios, y saben utilizarlas para su provecho. (continúa)

Notas:

[1] Robert H. Stein, Mark. Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2008.

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