Al garete… La respuesta de Jesús … nuestra respuesta


A la Deriva.jpg
Al Garete

Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

El texto del 18 de julio de 2021, noveno domingo de Pentecostés, lo encontramos en Marcos 6:30-34; 53-56.  Estos dos (2) pasajes se complementan dentro del discurso del evangelista.

Es interesante la actitud de Jesús frente a la llegada de aquellos que con anterioridad habian sido enviados [apostoloi] a la misión (Marcos 6: 7-13). A partir del verso 30, los enviados [apostoloi] regresan, y se reunen con Jesús para darle un informe detallado de la labor realizada. Este detalle nos indica que la labor de los discípulos es una prolongación del ministerio de Jesus, que se deben a Él y responden a Él. De hecho, el término apóstol en Marcos es un término técnico para referirse a los doce discípulos de Jesús, distinguiéndolos de los discípulos de Juan el Bautista y de otros discípulos. El término apóstol [apostolous, apostollein, apostoloi] no es un título jerárqico.

Es importante que aquellos que cumplen la misión de Dios informen a sus supervisores, y a sus constituyentes la labor que han realizado, como parte de lo que son, y por la cuál son sostenidos. De los textos se deriva no solo la importancia de hacer informes detallados, sino del reconocimiento de aquellos que supervisan, y de los que son servidos, de la necesidad de descanso que tienen aquellos que están cumpliendo responsablemente su labor. La necesidad de descanso y de periodos de fortalecimiento a través de la reflexión, el estudio y de la realización de actividades emocionalmente estimulantes, es medular para la salud integral de nuestros líderes.

Por otro lado, los versos 30-33 también nos presenta la importancia de educar a los pueblos para entender que esos momentos de reposo (sabáticas) no son pérdidas de tiempo, sino momentos necesarios para que nuestros líderes repongan sus reservas físicas y mentales, para que al regresar puedan servir con efectividad en sus respectivos ministerios. No ignoremos esta verdad que brota del texto!

DESARROLLO

Luego de esta primera parte del texto, nos llama la atención la expresión “como ovejas que no tienen pastor” (Marcos 6: 34), para referirse a la multitud de personas que “están al garete” o que van sin rumbo fijo.  Esta expresión tiene sus orígenes en el diálogo entre Moisés y Dios con relación al final de su vida antes de entrar en la tierra de Canaán. Dios le informa su descalificación para entrar en la tierra prometida, dada la actitud de rebeldía manifestada al golpear la peña que produciría agua en el desierto de Zin (Números 20:11-12).

Moisés, entonces solicita a Dios que no deje al pueblo sin un líder para que no sean “como ovejas que no tienen pastor” (Números 27:17).  El está consciente de la necesidad que tenía su pueblo de un liderado político y religioso que lo pudiese guiar en la nueva etapa a la que se enfrentaba,   la conquista de Canaán.  En respuesta, Dios elige a Josué, hijo de Nun como ese nuevo líder idóneo para dicha empresa.

ovejas sin pastor
como ovejas que no tienen pastor

Ahora bien, la expresión “como ovejas que no tienen pastor”, dada su concepción original, adquiere en el Evangelio de Marcos nuevos significados, que debemos acentuar.  Galilea, el lugar en que Jesús comienza su ministerio, estaba en un total caos. La situación era de tal naturaleza, que el Evangelio de Mateo describe a Galilea como “el pueblo asentado en tinieblas” y “la región de sombra de muerte” (Mateo 4: 16). El abandono de la provincia y de su gente era evidente (verso 34).  Las estructuras responsables del bienestar integral del pueblo, comenzando con el liderato político, se había dedicado a imponer sobre estas “ovejas”, cargas, y obligaciones que les hacían daño.

Ezequiel
Profeta Ezequiel

El profeta Ezequiel utiliza el mejor lenguaje para describir el daño colectivo que estos líderes le habían producido al pueblo:  “Mis ovejas andan errantes por todos los montes, y sobre todo collado alto.  Mis ovejas fueron esparcidas por toda la faz de la tierra, y no hubo quién las buscara  ni quién preguntara por ellas” (Ezequiel 34: 6)

Galilea era una ciudad militarmente ocupada por los romanos debido a sus constantes revueltas contra el imperio.  A esta situación de ocupación militar se le añaden dos (2) elementos que agravan la difícil situación: el liderato político desatinado de Herodes Antipas, y la complicidad del silencio del liderato religioso.  Estas instituciones, se habían convertido en “depredadores” de las ovejas, unos porque habían concentrado sus esfuerzos en tomar del pueblo su dinero, sus propiedades, su trabajo y su confianza, y los otros validaban dichas prácticas con su silencio u omisión.

Antipas era gobernador de la Provincia de Galilea y Perea desde el año 4 a. C, y era más conocido por sus líos personales, que por su gestión gubernamental (vea los artículos de la pasada semana). Además, su falta de carácter lo llevó a decapitar a Juan el Bautista, el profeta de Dios, al éste denunciar su falta de obediencia a la ley de Dios al casarse con la mujer de su hermano. Antipas había sumergido, a la ya deteriorada Galilea, en la época más oscura de su historia.

En efecto la condición de confusión nacional que lleva a los pueblos a ser “como ovejas que no tienen pastor” tiene sus raíces en la falta de un liderato ético y con sentido común, que sea capaz de trascender sus propios intereses e ideologías, para buscar la justicia y bienestar del  pueblo.

De hecho, cuando los líderes políticos y religiosos carecen de la perspectiva y el carácter para inclusive fomentar cambios en su propia manera de pensar y actuar, los pueblos se sumergen en un caos ontológico, que los confina en una confusión tal, que los descarrila en el cumplimiento de su misión.   Es decir, el pueblo se convierte en una masa amorfa que no sabe a dónde va, y en el que cada  persona asume como correcto su propio camino.  En este contexto histórico-social se da el relato del evangelista Marcos.

¿Cuál es la actitud de Jesús frente a este desastre?  El texto de Marcos es dramático:

Al desembarcar vio un gran gentío, y se le enternecieron las entrañas por ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor.  Y comenzó a enseñarles muchas cosas (Marcos 6: 34).

Se le enternecieron las entrañas

La descripción de Marcos sobre los sentimientos de Jesús, es excepcional: “se le enternecieron las entrañas”.   Es decir, Jesús ve, más allá de la apariencia física, la suma de las condiciones anímicas, emocionales y espirituales de aquel gentío, que le produce un quebrantamiento interior, que se traduce en compasión. ¡Cuántas cosas pudieron pasar por la mente de Jesús al leer la condición de aquella multitud!

Posiblemente muchas expresiones de frustración afloraron a su mente—“esa zorra”, “esos vividores”, “esos charlatanes”, “esos guías ciegos”… miren lo que han hecho con este pueblo–.  Sin embargo, el coraje justificado no es excusa para una “violencia redentora”, y mucho menos para un “quietismo cobarde”: Jesús comenzó a enseñarles muchas cosas (verso 34c)

Tengo que detenerme en este punto.  No es el pensamiento positivo, ni el “floreteo” verbal, ni la lírica enajenada de algunas canciones, ni el lenguaje agresivo de los “pseudo-liberadores” la respuesta a la crisis de un pueblo.  La inspiración para un pueblo se “empodere” no proviene de palabras lisonjeras, ni del halago demagógico de algunas fuentes que pretenden seguir y sostener  el “statu quo”.  Toda inspiración que produce esperanza tiene que sostenerse en los pilotes firmes de la verdad y la  fe en Jesucristo y su evangelio del reino.

Jesús frente al caos ontológico de este pueblo, e impulsado por la compasión, comienza a enseñarles muchas cosas.  Me parece que aquí está la clave para el trabajo de la Iglesia con el pueblo en tiempos como los que vivimos. El saciar el hambre y la sed de los pueblos como los nuestros tiene al menos dos dimensiones debidamente trabajadas por Jesús: una dimensión física (Marcos 6: 35-44; 53-56), y una dimensión ontológica enfocada en el conocimiento y entendimiento de nuestra realidad personal y colectiva (Marcos 6: 34; Jeremías 3:15).

mision de la iglesia

APLICACIÓN

La Iglesia, que ciertamente debe fomentar el bienestar material y el progreso de los pueblos, tiene que afirmar e insistir que todo avance humano para que sea sostenible, requiere un avance también en los órdenes de conciencia de cada ser humano y de las instituciones que sirven a este. La iglesia de Jesucristo, tomando el ejemplo de su Maestro, debe luchar por construir un programa educacional en la cual cada faceta de la vida humana llegue a ser marcada y reconfigurada por el evangelio de Jesucristo.

La carencia de este tipo de programa educacional ha hecho que la iglesia pierda vitalidad y pertinencia, tanto para el mundo en el que debemos ser luz y sal, como para nuestras nuevas generaciones.  La iglesia necesita modelar, muy especialmente para las nuevas generaciones, lo que es el Evangelio del Reino de Dios, para que estas experiencias le sirvan de manantial, que los lleve a tomar del agua viva en sus propios envases.

La enseñanza de la iglesia de Jesucristo debe fomentar la expansión mental, el desarrollo de nuevos niveles de conciencia entre los servidores y servidos, y superar todo parroquianismo que nos hace ver y hacer las cosas de una sola manera, sin perder la esencia misma del Evangelio.  Por parroquianismo me refiero a la mentalidad estrecha y atrasada para percibir las cosas. Es la concepción limitada y anacrónica del mundo, que por tener a la parroquia como el único universo de sus preocupaciones, limita su campo de acción.

El texto de Marcos 6: 53-56, nos demuestra que la enseñanza que Jesús impartía a estas multitudes amorfas y sin esperanza, era con autoridad, que confirma con acciones redentoras lo que se proclama como buenas nuevas:

y dondequiera que entraban…colocaban los enfermos…y cuantos lo tocaban eran sanados” (verso 56)

Toda enseñanza transformadora es palabra inspiradora que alimenta, y se confirma su veracidad con las señales redentoras de Dios.  Es decir ahora los más vulnerables que no tenían acceso a la educación del imperio, ahora tienen acceso no solo a la educación del Reino, sino a su economía.  Mientras solo los ricos y poderosos tenían acceso a la medicina, y por ende al mercado de la salud, ahora el Reino de Dios por medio de la enseñanza de Jesús, crea los espacios de bienestar y salud, que le habían sido vedados a los vulnerables y cambia el orden existente: “los primeros serán postreros, y los postreros serán primero” (Marcos 10:31).

Ese es el nuevo orden inaugurado por Jesús y abierto para toda la humanidad por medio de su sacrificio, confirmado por su resurrección y hecho concreto en Pentecostés. 

Ven te invitamos a participar de este Reino que se ha abierto para ti.  Muchas bendiciones.

Bibliografía

Stein, Robert H. Mark. Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2008.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .