El uniforme escolar… ¿hacia dónde vamos?

Uniformes escolares 5

Por Samuel Caraballo-López

¿Qué es el uniforme escolar? es una indumentaria peculiar y distintiva, utilizada por el alumnado de algunos centros educativos, cuyo uso se considera obligatorio.    La intención del uniforme no es identificar la religión, ni el grupo étnico, social, económico, político al que se pertenece.  Tampoco el propósito es que el alumno se  identifique como heterosexual, homosexual, gay, lesbiana, bisexual o transexual, etc.  Las preferencias de cualquier tipo, se respetan, pero no pueden interferir con la intención de un uniforme.

Según el Reglamento de Estudiantes del Departamento de Educación, Artículo 4, sección 4. 8. 1, el uso de uniformes escolares  tiene como propósitos  “la identificación y seguridad del estudiante y como factor que contribuye a un mejor ambiente escolar”.   Establece también la sección 4.8, que “La vestimenta y apariencia personal del estudiante mantendrá las normas de buen gusto, el decoro, la conservación de la salud y la seguridad.  De hecho estas normas se establecen “para salvaguardar el bienestar general de los estudiantes y de todo el sistema escolar, para prevenir el desorden institucional, la distracción de los estudiantes, evitar la violencia, problemas académicos y de disciplina y para no interferir o interrumpir el desarrollo normal de enseñanza,”.

El origen del uso del uniforme escolar lo encontramos en los centros educativos de ciertas órdenes religiosas católicas. Sus directivos decidieron establecer una única indumentaria para los alumnos, con el fin de fomentar la humildad de los niños y no hacer distinciones entre ellos por la variedad y calidad de sus ropas, distintivas de la capacidad económica de las familias. La idea perseguía también hacer más asequible la indumentaria de los escolares, al tratarse de prendas que combinaban la duración con la facilidad y economía de su mantenimiento (Wikipedia).

En el pasado mes de septiembre se publicó la Carta Circular Núm. 16-2015-2016, con el propósito de establecer las Directrices sobre el uso del uniforme escolar, conforme a la  política pública del Departamento de Educación sobre  el código de vestimenta, que declara:

El Departamento de Educación, con el propósito de promover el bienestar de nuestros estudiantes, establece como política pública el código de vestimenta que requiere uniformes para todos los estudiantes en escuelas primarias y secundarias.  Los uniformes escolares, mucho más que una manera de vestir, por su significado psicológico y social fomentan la disciplina y el sentido de unidad de la escuela. (Carta Circular Núm.: 16-2015-2016).

No hay duda la gran mayoría de los padres o encargados, y los constituyentes en general, endosan esta iniciativa, porque pretende atender problemas existentes en los planteles escolares.

El uniforme tiene unos propósitos definidos, que el mismo Secretario menciona en la Carta Circular, y que hemos mencionado en la primera parte de este escrito.  Sin embargo, se destruye la eficacia de la misma Carta al incluir en las Directrices Generales, el punto 9,  que cito a continuación:

No se impondrá la utilización de una pieza particular de ropa a estudiantes que no se sientan cómodos con la misma por su orientación sexual o identidad de género.  El Departamento de educación tiene la función primaria de atender el proceso de aprendizaje y no es participe del maltrato emocional que esto pueda generar. (Carta Circular Núm.: 16-2015-2016).

Ahora bien, es la primera vez, que un Secretario de Educación, dizque sostenido en una orden ejecutiva (OE-2015-012), que no tiene nada que ver con uniformes (imagínate si se aplica a la policía), plantea excepciones a dicho requerimiento cuando un estudiante no se sienta cómodo por razones de su orientación o identidad sexual. Si ese ese fuese  el caso, se discriminaría contra todo los estudiantes, porque muchos de ellos preferirían ir a la escuela con otro tipo de ropa. ¡Hágale la pregunta!

De hecho este punto contradice el propósito mismo de esta Carta Circular, que es establecer la política pública del uso requerido  de uniforme para los estudiantes de las escuelas elementales y secundarias públicas del país. ¿Qué son las políticas públicas de un estado o gobierno? Las políticas públicas son “las sucesivas respuestas del Estado (o del “gobierno de turno”) frente a situaciones socialmente problemáticas.  Las “Políticas Públicas” forman parte de toda una batería de soluciones específicas, concretas y determinadas, destinadas al manejo de ciertos asuntos públicos que se catalogan como “situaciones socialmente problemáticas” (Salazar, 2009).

Un claro planteamiento implícito en esta definición, es que toda política pública se hace con un fin determinado, específico y concreto: para solucionar problemas producidos por un ambiente disfuncional. Por eso, es que las políticas públicas son el conjunto de iniciativas, decisiones y acciones del régimen político, frente a situaciones socialmente problemáticas y buscan solucionar esas situaciones o llevarlas a niveles manejables.

Ahora bien, ¿es el uso del uniforme una situación que pretende resolver un problema  presente en nuestras escuelas?  Mi opinión es que sí.  Los medios de comunicación han hecho público un sinnúmero de incidentes de violencia registrados en y los alrededores de los planteles escolares que afectan adversamente la imagen de la educación pública del país.  Pienso que a esta situación que ha ido en crecimiento, es la que parece atender esta Carta Circular núm. 16.

Ahora bien, si la intención de esta política pública es mejorar la situación del ambiente escolar, mejorar la disciplina y afirmar la unidad de la escuela mejorando su entorno, ¿por qué se presenta la excepción del punto 9?  ¿No es acaso esta Carta Circular una cortina de humo para  hacernos creer que el Estado le interesa solucionar el asunto de violencia en las escuelas, ocultando la verdadera intención que es reforzar, promover y apoyar las agendas particulares de la comunidad LGBTT? ¿O realmente, este punto 9 es un error de “diseño de pasillo”, que al momento de implantarlo no se percataron de sus deficiencias, y que demuestra la incompetencia de sus autores?

Debido a que las Políticas Públicas son una  arena de contienda entre actores sociales con intereses y agendas particulares, el carácter más o menos público  depende de cuán capaces sean de “agregar demandas” de los grupos en cuestión, y a la forma de dar respuestas satisfactorias a los respectivos intereses y agendas (Salazar, 2009).

No podemos negar la intervención de las preferencias grupales y personales que en ocasiones predominan en el “gobierno de turno” (vea mis artículos al respecto). Siendo esto algo que perjudica, obstaculiza y daña a la clara visión del concepto de lo público y a su vez no se traduce en bienestar social para todos. A mí me parece que esto no lo comprenden nuestros políticos de turno o se resisten a entenderlo.  En la realidad muchas de nuestras “políticas públicas”  no son públicas na’, y sirven como subterfugio para adelantar otras agendas, y ya eso lo hemos visto durante todo este cuatrienio y en anteriores.

Es importante que mis lectores observen que el Reglamento es claro al declarar  que el uniforme es requerido y que hay propósitos específicos en cuanto al uso del mismo.  Cuando se menciona el concepto “requerido” en la Carta Circular, se refiere a que el Departamento de Educación en virtud a su función ministerial, pide y notifica con autoridad y legitimidad pública el uso del uniforme escolar.

A manera de conclusión podemos decir que la política pública del Departamento de Educación es que cada estudiante utilice el uniforme debido a la necesidad de identificación como miembro activo de un plantel escolar, para prevenir el desorden institucional, la distracción de los estudiantes, evitar la violencia, problemas académicos y de disciplina y para no interferir o interrumpir el desarrollo normal de enseñanza.

Las demás “amenidades” que el Secretario de Educación presenta en el punto 9, no son congruentes con la intención de esta Carta Circular, y de hecho va en perjuicio del mismo documento y del problema que pretende atender. Lo cierto es que esta excepción tendrá que ser aplicada a todas las “orientaciones e identidades sexuales” (incluyendo a los heterosexuales) que no se sientan cómodos con alguna de las “piezas” del uniforme escolar, creando un caos en los planteles escolares. Muy triste el caso para nuestras escuelas.  ☺

Referencias

Salazar Vargas, Carlos. “La evaluación y el análisis de políticas públicas.”  Revista Opera, núm. 9, pp. 23-51. Bogotá, Colombia: Universidad Externado de Colombia, 2009.   Accesado en:  http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=67515007003

 

 

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