¿Cómo nacen y se expresan las convicciones?

“Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.” – Rodín

Samuel Esteban y fofito

Mi nieto Samuel Esteban comenzó este año en el Kindergarten. Su escuela celebró en el día de ayer, una Parada de Halloween.  Cuando mi nieto llegó a la escuela vestido con su ropa regular, los niños y maestros le dijeron–“Samuel, tu ni siquiera tienes un disfraz,”– y él le contestó valientemente—“Yo no celebro Halloween”, y frente a las miradas de sus compañeros de clase y su maestra, solicitó a su padre que lo devolviera a su casa.

Las convicciones y la asertividad para expresarlas, se adquieren temprano en la vida.  Por asertividad entendemos la capacidad de saber decir sí o no en el momento adecuado, reconocer y expresar los sentimientos, tomar decisiones, actuar sin ser agresivo con los demás y hacerse responsable de nuestra conducta y sus consecuencias. Una persona asertiva tendrá una autoestima fuerte y sabrá comportarse de forma adecuada, defendiendo sus derechos sin pasar por encima de los de los demás.

Felicito de todo corazón a mi nieto Samuel Esteban porque resistió la presión de sus pares y   de sus maestros, e hizo claras sus creencias, sin ser agresivo o tener que ofender a nadie, reclamando con firmeza respeto a su visión cristiana.  Le dedico este breve poema a Samuel Esteban:

¡Vive tu vida con valentía!

                                 Por Caroline Kent

Valentía es admitir tus temores
y enfrentarlos cara a cara.
Es tener la fortaleza de pedir ayuda
y la humildad de aceptarla.

Valentía es defender tus principios
sin preocuparte por lo que otros dirán.
Es escuchar tu corazón, vivir tu vida
y no aceptar sino lo que para ti es lo mejor.

Valentía es tomar el primer paso,
dar un gran salto, o cambiar el camino.
Es intentar lo que nadie supo hacer jamás
y todos creen imposible.

Valentía es mantener el espíritu
en los desencantos, y considerar las derrotas
no con el fin sino como un nuevo comienzo.
Es creer que por fin las cosas mejorarán,
aunque ahora parezcan peores.

Valentía es tomar responsabilidad
de tus acciones
y saber admitir tus errores
sin culpar a los demás.
Es confiar, no en los demás,
sino en tu habilidad y esmero para triunfar.

Valentía es negarse a desistir,
aunque la posibilidad te intimide.
Es trazar tu meta, mantenerte fiel a ella
y hallar soluciones para los obstáculos.

Valentía es pensar en grande,
apuntar bien alto y llegar bien lejos.
Es adoptar un sueño y hacerlo todo,
arriesgarlo todo,
no desistir ante ningún obstáculo
para tornarlo realidad.

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