Cuatro imperativos para una vida con sentido

una vida con sentido

Por Samuel Caraballo-López

El pasado domingo, 1 de noviembre 2015, asistí al Decimosexto Aniversario de la congregación que dirigí por espacio de 12 años en el Municipio de Río Grande, Puerto Rico, y en la que concluí mi jornada de 34 años como pastor.  Volver a ver a mis hermanos y hermanas que compartieron tantas gratas experiencias, fue como ver un oasis luego de un largo caminar por el desierto.  Durante ese día el Mensaje de la ocasión, estuvo a cargo del Rvdo.  Hernando Hernández, Pastor de la Iglesia Evangélica Unida del Bo. Daguao de Naguabo.  Su mensaje fue tan inspirador que me obliga a reflexionar sobre la esencia del mismo.

A pesar del breve tiempo que tuvo Hernando para desarrollar el mismo, su análisis del capítulo 3: 14-4: 7 de la Segunda Epístola a Timoteo, fue magistral.  Hay cuatro (4) imperativos que se mencionan en el pasaje seleccionado, y que se conjugan para darnos la clave para ejercer un ministerio glorioso, y estos son: (a) persiste, (b) pelea, (c) continúa y (d) guarda.  A continuación el análisis bíblico hecho por el predicador (y pasados por mi filtro reflexivo) sobre estos imperativos y su significado para el ministerio cristiano hoy:

(a) “Pero tú persiste en lo que has aprendido y te persuadiste…” (II Timoteo 3: 14).  Persistir etimológicamente es un modo imperativo del verbo que significa mantenerse firme y constante en una manera de ser o de obrar. En medio de un ambiente confuso, hostil y de resistencia al evangelio, es necesario la persistencia en aquello que sirve como estandarte del Evangelio del Reino de Dios. Los momentos de dificultad son también momentos para “ir por más”, sin retroceder para acomodarnos a la cultura o lucir políticamente correctos.

persistir-365x365

(b) “He peleado la buena batalla…” (II Timoteo 4: 7). La palabra que se usa en este texto  para batalla es agón, que se usaba para referirse a una pelea en la arena del circo romano.  El apóstol como todo un gladiador expresaba la satisfacción de haber dado lo mejor de sí y a favor de Cristo durante todo su ministerio. Para alcanzar nuevos horizontes en nuestro crecimiento cristiano se requiere resistir los “deseos” y “pensamientos” que nos invitan a retroceder, muy especialmente en aquellas ocasiones que se requiere la totalidad de los recursos para vencer. De hecho el inicio de la derrota ocurre en la mente, y es ahí donde se desatan las mayores luchas, que requieren de todo nuestro valor. La tentación más grande del guerrero es a retroceder y dejar de pelear por el fin que nos trajo al campo de batalla. Es perder el deseo de “ir por más” y conformarnos con lo que hemos alcanzado. Ciertamente, la conformidad es el mayor enemigo de la esperanza.

pelear la buena batalla

(c) “He acabado la carrera…” (II Timoteo 4: 7). Para obtener la victoria en la carrera de la vida se requiere continuidad.  Una meta no se logra en un solo intento, la continuidad en la carrera es la que nos llevará a la gran victoria que se pretende.  Es fácil iniciar una carrera, lo difícil es continuar hasta el final. La continuidad es un componente medular y necesario en la vida, y de la que muchos carecen. ¡Cuán fácil es arruinar una vida noble y llena de brillo con una necedad al final!

acabado la carrera

(d) “He guardado la fe.”  (II Timoteo 4: 7). Durante la continuidad de la carrera o lucha es necesario guardar los fundamentos que nos llevaron a iniciar la misma.  Es cierto que deseamos un fin victorioso, pero ese fin esperado requiere la integridad del gladiador.  El verdadero discípulo de Jesucristo no se limita a comunicar la verdad a otros, sino que la practica en su vida diaria.  No podemos alcanzar el premio deseado, si la carrera en que participamos, no se realiza conforme a las reglas.   La lucha cristiana tiene reglas, que no pueden ser quebrantadas, donde la integridad es la espina dorsal. Es decir para el discípulo cristiano el fin no justifica los medios, sino que los medios son el fin.

guardado la fe

El apóstol es claro con Timoteo, “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse que usa bien la palabra de verdad (II Timoteo 2: 15). La palabra de verdad, no se refiere exclusivamente al texto de las Sagradas Escrituras, sino a la vitalidad que adquiere ésta cuando el discípulo la encarna en su vida diaria.  No solo debemos hablar con verdad las Escrituras, sino encarnar esa verdad en nuestra vida como mensajeros.  Es la vida de integridad del discípulo que hace visible el poder del Espíritu Santo en el mundo.

Así que el cuarteto de imperativos;  persiste, pelea, continúa y guarda, que sirven de plataforma a una vida cristiana, deben ser considerados por cada creyente que desea ser fiel a Dios y su Reino, ser eficiente en su ministerio, y que ante todo, anhela vivir una vida con sentido.  ¡Muchas bendiciones!

2 Replies to “Cuatro imperativos para una vida con sentido”

  1. Ciertamente magistral y ciertamente invita a reflexionar. Puedo testificar desde la experiencia personal cuán cierto es que debemos cumplir con estos cuatro requisitos para una vida cristiana con sentido y correcta dirección y visión. Y también puedo testificar cuán diferente es la vida cuando faltan. Es un buen mapa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s