Valores y contravalores…el conflicto de cada día

Tentacion de Jesus 2

Por Samuel Caraballo-López

El texto del 14 de febrero de 2016, primer domingo de cuaresma, lo encontramos en Lucas 4: 1-13. En este relato se suscita un dramático conflicto entre Jesús, lleno del Espíritu Santo y el “diábolo” (el calumniador) o el espíritu del maligno.  La clara intención del diablo es tentar al recién iniciado Benefactor de la humanidad.

¿Qué es la tentación?  Del latín temptatĭo, la tentación es la instigación que induce el deseo de algo que no es conveniente, y, por lo tanto, puede llevar al actuar de forma moralmente indebida. Ese algo con el que somos inducidos puede tratarse de una persona, una cosa, una circunstancia u otro tipo de estímulo. Bajo esta definición debemos mirar el conflicto entre Jesús y el diablo en las candentes arenas del desierto de Judea.

Este conflicto del Desierto de Judea, es un drama en tres actos.  El primer acto se da inmediatamente termina sus 40 días de abstención de alimento (verso 3). El diablo invita a Jesús, sabiendo que tiene hambre, a decir a las piedras que se convirtieran en pan.  Esta tentación parece ser la más humanitaria de todas, sin embargo, no es así.  El desviar el poder creador delegado por el Espíritu Santo para realizar la misión de Dios, hacia fines personales, es una forma de corrupción que Jesús rechaza.  Parece ser una tentación insignificante, sin embargo, ha sido la que más a seducido a ministros y laicos a traves de la historia del cristianismo.

El tercer acto es el más sutil, y en ocasiones necesitamos ayuda externa para percatarnos cuando ocurre.  De hecho, uno de los grandes problemas actuales de los líderes, es el narcisismo, que se disfraza con acciones de aparente piedad.  Por narcisismo nos referimos a  la complacencia excesiva de individuos y grupos en la consideración de las  capacidades propias. El diablo invita a Jesús a hacer de su ministerio un fin en sí mismo, en lugar de afirmar que Él había venido a dar su vida por aquellos que se habían perdido (4: 9ss; Lucas 19:10).  Es la gran tentación de tantos religiosos de considerarse “pequeños mesías”, que pretenden ganar  adeptos para sí y sus causas, en lugar de conectarlos a la “cabeza del cuerpo” que es Jesucristo.

Narcisismo2

Cuando miramos este evento de la tentación en la totalidad del Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles nos percatamos que todas las acciones de Jesús y la iglesia descansan en el perímetro del conflicto cósmico, sin que medien los detalles desventajosos de la tradición apocalíptica[i].  Es sumamente importante entender este detalle para comprender la teología de Lucas-Hechos.

A través de la tentación de Jesús, Lucas establece las dimensiones de este dramático conflicto que va desarrollando en su Evangelio. A pesar de que el diablo, en un acto de usurpación, le ofrece el poder sobre todo el mundo (4: 6), Jesús, rechaza su ofrecimiento, y niega como cierta la presunción del diablo de tener dicha autoridad (4: 8). De hecho, finalizada la tentación ejerce su autoridad y poder sobre los espíritus inmundos (4: 35). Además, Jesús le niega todo reclamo de poder al tentador cuando inviste a los doce discípulos con poder y autoridad sobre todos los demonios (9:1; cf. 10: 19).

Sin embargo, Jesús reconoce que, el diablo en su capacidad de seducir, puede engañar a muchos y hacerlos pactar con él para ser instrumentos de su maldad.  El conflicto iniciado en Lucas 4: 1-13, se manifiesta en todo el Evangelio y en los Hechos, y su mayor expresión se da en Jerusalém (Lucas 19: 42-44; 22: 3-6).  De manera dramática Jesús lo expresa durante el arresto en el Monte de los Olivos–“… el diablo los controla a ustedes,  y él les mandó que lo hicieran ahora, porque es en la oscuridad cuando ustedes actúan” (Lucas 22: 53, TLAD).   ¡Jerusalem es quien pacta con el diablo, para llevar a Jesús a la cruz!

templo-jerusalen.jpg5

El conflicto que se inicia en el desierto de Judea entre Jesús y el diablo, continúa, y se convierte en uno de los propósitos de la proclamación de las Buenas Noticias del Reino: “… a fin de que abras sus ojos, para que vuelvan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios;” (Hechos 26: 18).  Lucas pone la misión evangelizadora de la iglesia como un conflicto entre los propósitos de Dios y el intento de usurpación del maligno.

Cuando proclamamos este tipo de pasaje del Evangelio en nuestros contextos particulares, tenemos que hacer referencia al diablo como todo poder que es deficiente en comunicar valores, y que niega o minimiza la dimensión trascendente e inmanente de Dios.  El reconocimiento de la trascendencia Dios  es afirmar que éste está por encima del entendimiento humano, que no posee limitación y su santidad sobrepasa nuestras expectativas, y sin embargo, es inmanente, es decir, está presente y simpatiza con  la vida humana en todas sus dimensiones y  espera ser considerado en la totalidad de nuestros actos. Todo acción, promulgación o expresión, que consciente o inconscientemente, falla en reconocer lo anteriormente expresado, tiene sus raíces en lo que llamamos la esfera de influencia del diablo.

Hoy más que nunca tenemos que hacernos conscientes del conflicto en el que se desenvuelve nuestro mundo, y del cual todos somos actores, aun cuando estemos en diferentes bandos. Lucas describe en su Evangelio un constante conflicto entre los reclamos de Dios para el ser humano, y los contras reclamos de las fuerzas, instituciones, y factores externos diabólicos, que pretenden privarnos de nuestro derecho a funcionar como el pueblo de Dios, robándonos la identidad, y reduciéndonos de personas a cosas.

tentacion JESUS VS SATAN

La cuaresma es la época en el calendario eclesiástico en que somos invitados a reflexionar sobre el bando en que nos encontramos.  Tenemos que atrevernos a orar con la mayor sinceridad posible, y abrirnos hospitalariamente al Señor Jesucristo para que su poder benefactor nos alcance. Hagamos de la oración del salmista, nuestra oración:

Escudríñame, oh Elohim, y conoce mi corazón, Pruébame, y conoce mis pensamientos, Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno (Salmo 139: 23ss).

¡Muchas bendiciones!

 

[i] Muy importante esta características para predicar sobre el Evangelio de Lucas y los Hechos de los apóstoles. Lucas presenta el conflicto cósmico sin aludir a las imagenes, símbolos y lenguaje, que son común a la tradición apocalíptica.  Este conflicto cósmico entre el poder benefactor, que afirma los valores del reino de Dios representado por Jesus de Nazaret y los contravalores del diablo, se manifiesta como eventos cotidianos  en toda la vida de Jesús y de la iglesia,  vea, Danker, F. W. (1987). Proclamation commentaries: Luke.  Philadelphia, PA: Fortress Press.

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