Cuando la “fragancia” llena toda la casa

plantas aromáticas

Por Samuel Caraballo-López

Introducción:

Uno de los proyectos que estoy realizando en mi casa, junto a mi esposa, es construir un jardín con plantas aromáticas. De hecho, ya tengo cerca de diez (10) especies de estas, que generan una mezcla de olores muy particulares en las diversas horas del día y épocas del año. El olor fragante de estas plantas genera una sensación de relajamiento que es sanador. Las plantas aromáticas son repelentes naturales de insectos, ya que la fragancia que emiten no les agrada a muchos de los insectos más dañinos y peligrosos como son los mosquitos (Aedes aegypti y otros).  En las áreas en que se siembran estas plantas la cantidad de estos es mínima.

Dentro de estas plantas tengo una que es la reina de los olores, pero estos solo se desprenden en la noche, en ausencia de luz solar.  Este arbusto rey de mi jardín es el Galán de la noche.  Su fragancia es exquisita, y llena, en las noches en que florece, todo el espacio de la calle donde habito. Dado que este arbusto está sembrado cerca de las ventanas de mi sala, cuando la brisa fresca de la noche sopla, esa fragancia tan particular “llena toda la casa.” (Juan 12: 3c).  Esta sensación evoca en mi la experiencia que nos narra la lectura principal de este quinto domingo de Cuaresma y que aparece en Juan 12: 1-8.

galan de la noche

Hoy voy a intentar mirar el texto del Evangelio de Juan 12: 1-8, como si fuera un testigo presencial de aquel evento, y luego traer principios que nos sirvan para orientar nuestro presente.

Este evento ocurrido a pocos días de la Pascua judía se narra de alguna forma en los cuatro (4) Evangelios. En dos de los evangelios sinópticos se trata de una mujer desconocida (Mt 26:7 y Mc 14:3), en Lucas de “una mujer de la ciudad, que era pecadora” (Lc 7:37), y en Juan es María de Betania, la hermana de Marta y de Lázaro (v. 3). También existen cierta confusión sobre el lugar en que acontecieron estos eventos. En Marcos, Mateo y Juan lo ubican en Betania, mientras que para Lucas sucedió en Galilea (al menos según Lucas 7:1, Jesús está en Capernaúm y según 7:11 en Naín, que son dos pueblos de Galilea).

El anfitrión de la cena es otro dato controversial. Mateo y Marcos citan la casa de Simón el leproso (Mt 26:6 y Mc 14:3), pero en el caso de Lucas se trata de la casa de un fariseo llamado Simón (Lc 7:40). Juan, el evangelio en que estaremos enfocados y que es el más tardío de los canónicos, presenta una configuración independiente, sin desmerecer los datos históricos que puede contener (por ejemplo, el hecho de que Judas era el tesorero del equipo de Jesús y de que la cena se realiza en Betania).

Este relato comienza un poco antes del capítulo 12, en el que se fijan ciertos detalles importantes que nos permiten entender el texto.  En Juan 11: 54, debido al complot que el Sanedrín tenía para matar a Jesús (Juan 11: 46-53), Él se mueve con sus discípulos a la región de Efraín.  Aunque los sinópticos no sostienen este relato, cabe la posibilidad que las fuentes que Juan tiene lo ubique en dicha localización (Brown, 1999).

Los versos 55-57 del capítulo 11 de Juan, funcionan como un relato de transición, para llegar al tema del capítulo 12. Según Juan se acercaba la pascua y mucha gente se movía a Jerusalén para purificarse previo a la fiesta de Pascua.  Los peregrinos subían en grandes multitudes a Jerusalén.

Según Josefo, el historiador judío, la cifra de los peregrinos durante la Pascua, podía ascender a 2.5 millones de personas (Raymond Brown piensa que podían ser 150,000).  Era una práctica establecida por la Tora de purificarse previo a la fiesta de la Pascua (Números 9: 10; 2 Crónicas 17-20).  El Apóstol Pablo había practicado los ritos de purificación en su visita a Jerusalén, luego de su primer viaje misionero (Hechos 21: 24-27).

Había muchas cosas que hacían a un judío impuro.  Entre estas están las siguientes (Numero 19: 11-12; 13-22; Levíticos 16):

  • Tocar cadáveres o enterrar personas muertas.
  • Vivir cerca de los gentiles, ya que estos enterraban a sus muertos cerca de sus viviendas.
  • El proceso de menstruación hacia impura a las mujeres, y a todos los que tenían algún tipo de contacto con ellas.
  • Tener contactos con enfermedades contagiosas tales como lepra o afecciones de la piel.
  • algún cambio en su cuerpo (ciertos flujos corporales, menstruación, la mujer luego de dar a luz, una enfermedad que ya no existe llamada tzaraat) o,
  • al entrar en contacto con algún objeto/cuerpo que trasmite la impureza.

Los judíos previos a las Pascua acostumbraban viajar a Jerusalén para celebrar los ritos de purificación por siete días antes de participar en la Pascua.

En el capítulo 12: 1-8, se nos narra que, faltando seis días para la Pascua, Jesús sube de Efraín a Betania (verso 1).  El que falte seis días nos ubica en la tarde del sábado anterior a Pascua, pasada ya la puesta del sol.  En el verso 2 se nos menciona que se hizo una cena en la que Marta servía y Lázaro estaba reclinado junto a Jesús.  El relato no menciona que la actividad fuese en la casa de Marta, María y Lázaro, sino que parece ser en otro lugar, ya que Lázaro luce como invitado, junto a Jesús y sus discípulos.  Según, Sanders (Brown, 1999), y tomando en consideración el relato sinóptico, el hogar parece ser el de Simón el leproso.  Simón parece ser el Padre de Lázaro, Marta y María que había sido sanado de lepra.

En el verso 3 el texto nos dice que María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho valor, unge los pies de Jesús, los limpia con sus cabellos.    La casa se llena de la fragancia de dicho perfume.  Este detalle es muy importante para entender el pasaje.

perfume de nardo puro.png2

El nombre griego para perfume es “myron”, y regularmente se refería a un polvo seco o liquido de un producto llamado mirra, que se saca de la goma que exuda un arbusto aromático, que crece en Arabia y al norte de Somalia.

Sin embargo, este ungüento, que nos narra el capítulo 12, en lugar de la mirra estaba hecho de nardo puro (potikos), mezclado con aceite de pistacho (Brown, 1999).  Este aceite fragante se obtenía de la raíz y la espiga del nardo, una planta que crece en las montañas de la India.  Este perfume se mantenía sellado para evitar que su fragancia se perdiera.  La cantidad de perfume utilizada por María era insignificante comparada con la utilizada por Nicodemo para ungir el cuerpo sin vida de Jesús (Juan 19:39).

En Marcos (14:3) y Mateo (26:7) indican que la unción es sobre la cabeza, como a un rey, mientras que para Lucas (Lc 7:38) y Juan (v. 3), dicen que fue en los pies, como se ungía a los cadáveres. Esto significa que María habría captado antes que nadie los hechos violentos a los que se enfrentaba Jesús por venir a Betania, tan cerca de Jerusalén, con el propósito de revivir a su amigo Lázaro (Jn 11:8).

perfume de nardo puro 8

Los versos 4 y 5 nos narran que Judas Iscariote, uno de los doce, protesta por el derroche de un perfume tan costoso, cuyo precio superaba los 300 denarios.  Un denario era el jornal de un día de trabajo para un obrero (Mateo 20:2).

La protesta de Judas parecía ser genuina–¿por qué no se vendió este perfume para ayudar a los pobres? El texto nos narra detalles sobre Judas (el que iba a entregarlo), y que sus intenciones no eran genuinas (era un mercenario), sino que era provocado por la falta de honestidad porque era ladrón y le estaba robando a Jesús y su causa (verso 6).

En el verso 7 y 8, Jesús le indica a Judas, que la dejara, porque ese perfume que ella tenía guardado era para ungirle para su sepultura.  De hecho, Jesús expone una declaración muy importante, porque los pobres siempre los tienen entre ustedes y pueden hacerle bien, pero a Jesús no siempre lo tendrían.  El comentario de Jesús coincide con Mateo 26:11 y Marcos 14: 7, sin embargo, Juan añade un comentario; “a los pobres los tendréis siempre”, extraído posiblemente de Deuteronomio 15:11.

Para los Rabinos judíos, amparándose en el Misnah, existían dos (2) categorías de las buenas obras:

  • Las que pertenecen a la misericordia–Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales (dar de comer, vestir al desnudo, dar techo, enterrar los muertos, ect.) y espirituales (enseñar, cuidar al necesitado, perdonar, aconsejar, sanar, ect.).
  • Los que pertenecen a la justicia-El respeto a los legítimos derechos de las personas, tanto en el plano personal, laborales, social y económico, tales como  la beneficencia y las limosnas a los pobres entre otros.

Es importante analizar la esencia misma de este evento y el diálogo que suscita.  María derrama en los pies de Jesús un perfume de nardo puro con un costo aproximado de 300 denarios, ciertamente es una obra de misericordia, preparar a uno que será ajusticiado como un criminal o malhechor, sin serlo, y que no sería enterrado, sino que las bestias y aves de rapiña se comerían su cuerpo.  Aunque no fue así, parece que Jesús anticipaba este resultado—(Marcos 14; 8: “se anticipó a ungir mi cuerpo para la sepultura”).  Para los rabinos las buenas obras de misericordia eran las más estimadas.

Si la casa en la que se está celebrando no es el hogar de Marta, Lázaro y María entonces la intervención de María de Betania en una reunión de hombres, derramando el perfume sobre los pies de Jesús, se suelta el pelo y limpia los pies de Jesús, es un acto profético y revolucionario.  Es ciertamente un acto de desafío a una sociedad patriarcal.

Por otro lado, el detalle de que Judas, el tesorero es quien protesta contra la acción de María, es símbolo de la hipocresía e inconsistencia que demuestran los seres humanos para hablar de su deseo de atender los marginados, cuando su conducta personal es incongruente con su pedido.  ¡Cuántas veces nuestro discurso público es incongruente con nuestra vida privada!

Hay tres (3) aspectos que nos llaman la atención de este diálogo, y tiene un mensaje para nosotros hoy:

  • La actitud de amor extravagante de María—Este perfume costoso y que tenía guardado, lo utiliza para ungir los pies de Jesús. Había interrumpido en una reunión de hombres para hacer un acto de misericordia y amor que a ninguno de los discípulos se le ocurrió.  Parecía un acto extravagante, pero solo fue un acto impulsado por el amor y la misericordia, y Jesús lo entendió. Juan dice que “toda la casa se llene de la fragancia del perfume de la acción profética de María” (verso 3). María es el gran personaje de este relato de Juan. Por más que esté silente y no diga palabra alguna, ella habla con su cuerpo y con sus gestos, en un lenguaje que Jesús capta a la perfección. ¡Hay acciones que son oraciones!

María se adelanta a los hechos haciendo un aporte generoso desde lo que ella disponía y consideraba importante. En el texto anterior a este relato se nos cuenta que los jefes de los sacerdotes acuerdan darle muerte a Jesús (Jn 11:53) y María le da continuidad a esta decisión con una acción concreta: ungiendo los pies de su Señor, maestro y amigo, con quien tanto había dialogado y aprendido.

  • La actitud hipócrita de Judas—que pretende demostrar piedad para los pobres que el mismo había defraudado, manejando inadecuadamente los fondos del ministerio de Jesús (fondos públicos). Judas Iscariote muestra cómo el dinero ha corrompido su corazón. Para el autor de este evangelio, Judas ya tenía el mal adentro (Jn 13:2.27) y era el mismo diablo (Jn 6:70).

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La acción y la entrega de María, que demuestran que le tiene un amor incondicional a Jesús, se contrapone a los pensamientos usureros de Judas. Por eso el evangelista Juan no sólo nos adelanta que Judas Iscariote es “el que lo había de entregar” a Jesús (v. 4), sino que también aclara que su “protesta” en nombre de los pobres respondía, no a que “se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella” (v. 6). De modo que tenemos dos opciones: podemos optar por un discipulado como el de María o uno como el de Judas. 

  • La respuesta de Jesús valida el acto de María como una obra de misericordia (no de rebeldía consciente), porque estaba ungiendo su cuerpo para la sepultura, pensando Jesús que, al ser ajusticiado como criminal, no tuviese una sepultura digna, sino que su cuerpo había de ser dejado sobre la cruz para que las bestias y las aves de rapiña se lo comieran. Así que Jesús considera que lo hecho por María, no solamente es un acto de amor, sino una acción de misericordia en virtud a su inminente muerte.  

Conclusión:

Para hacer misericordia y justicia se requiere audacia espiritual.  María irrumpe en una reunión de hombres, y en una audaz intervención, derrama un costoso perfume sobre los pies de Jesús y los seca con su pelo.  María está haciendo un acto de misericordia, pero a su vez es un acto profético doble.  Su maestro estaba amenazado de muerte por el Sanedrín, y las posibilidades de sobrevivir eran remotas.  María no podía concebir que su Maestro muriera como un criminal, sin sepultura.  Ella en un acto anticipado, unge a Jesús para que, al morir, estuviese preparado para ser sepultado, y no dejar que su cuerpo viera corrupción, como los criminales.

Por otro lado, la osadía de María es un acto profético adicional, porque sin palabras, solo con gestos y con su cuerpo reta a toda una sociedad patriarcal, falta de misericordia y justicia, a actuar congruentemente con las teorías que proclaman.  María demuestra como el amor puede trascender los obstáculos y paradigmas estáticos de la sociedad.  María no permite que los roles tradicionales que la sociedad impone a las mujeres, limite sus expresiones de amor y misericordia para su maestro en esta hora difícil.

Ahora bien, todo acto motivado por el amor y la misericordia tendrán resistencia, inclusive críticas y rechazo.  Muchas veces críticas de aquellos que debían ser los primeros en alabar la propuesta, porque redundará en beneficios para todos, incluyéndolos a ellos.

Es Jesús mismo que valida dicho acto de misericordia.  Muchas lo verán como un gasto innecesario y una pérdida de recursos.  Jesús lo ve como una buena obra de misericordia, en que la compasión se manifiesta para bien de alguien o de muchos.  La sensibilidad y visión de María le permitieron diagnosticar la necesidad, y con los recursos que contaba–una motivación de amor y misericordia, un perfume, su cuerpo y sus gestos–responder a esta. ¿y tú cómo responderás a esta hora de densa oscuridad en la vida de nuestro país?  Muchas bendiciones.

Referencias:

Brown, R. Introducción al Nuevo Testamento (Trad. Antonio Piñero).  Madrid: Editorial Trotta, 2002.

________. El Evangelio según Juan (I-XII) (Trad. J. Valiente Malla). Madrid: Ediciones Cristiandad, 1999.

 

 

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