“Y nos constriñó”…Cuando es necesario “romper” paradigmas y “brincar” verjas

rompiendo paradigmas2

Por Samuel Caraballo-López

 Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada.
¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas” (Isaías 54: 2)

¿Cuáles son las fronteras que como iglesia nos hemos o nos han impuesto, para la proclamación de la misión redentora de Dios? Proclamar la palabra de Dios y dar testimonio al mundo sobre la obra redentora de Jesucristo es esencial para todos los cristianos.  El texto del 1 de mayo de 2016, sexto domingo de resurrección, lo encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles 16: 6-8; 9-15, y éste nos ayudará a responder sabiamente la pregunta propuesta.

Por mision redentora de Dios entendemos los esfuerzos del Creador por hacer presente su amor y propósitos de bienestar para la humanidad y su entorno, en todas sus dimensiones. Por medio del testimonio, que adopta la forma de proclamación del Reino, de servicio al prójimo y de entrega, los cristianos realizan el mandato divino de la Gran Comisión en todo el mundo.

Aunque la misión redentora de Dios se activa con la caida del ser humano (Génesis 3), por medio de la encarnación del Verbo (Juan 1), dicha misión se humaniza, y en el día de Pentecostés (Hechos 2), se democratiza. Dada esta realidad, es necesario que cada seguidor de Jesucristo se haga consiente que somos colaboradores de Dios en Su misión redentora.

En múltiples ocasiones, Dios está interesado en manifestar su misión redentora, en un lugar o en una forma, que nosotros no hemos considerado antes (Hechos 16: 6-8).  Una de nuestras grandes limitaciones que hemos tenido como Iglesia, ha sido sacralizar formas, modelos, dogmas, estrategias y contenidos, que limitan la realización de la misión  de Dios.  Inclusive, en ocasiones limitamos geográficamente el actuar de Dios y lo circunscribimos a ciertos lugares y culturas particulares. Olvidamos que la misión redentora de Dios es para todas las personas en todo tiempo, lugar, contexto político, cultural y socioeconómico. Sin embargo, es importante entender que esa misión redentora de Dios, aunque es para todos, toma formas diversas y se expresa en diferentes modalidades de acuerdo a los escenarios particulares, y a la voluntad específica del Señor.

En Hechos 16:9, el Dios Trino y Uno, actúa para provocar que aquellos misioneros cruzaran fronteras.  El Espíritu de Dios fue creando un túnel para Pablo, Silvano y Timoteo, cerrando la parte sur y norte, para obligarlos a caminar al oeste y  llegar a Tróas, donde ocurre una revelación, cuya intención es alcanzar las naciones europeas con el mensaje redentor del Evangelio.  Ahora esta misión que Dios quería realizar en Macedonia, como puerta hacia Europa, requería romper paradigmas en aquellos discípulos de Jesús.

Pablo, Silvano y Timoteo

A partir de esta visión del varón macedonio, el texto cambia y el lenguaje se hace plural, — “nosotros” (verso 10)–lo que parece decir que Lucas, el escritor, se une a dicha empresa misionera, o que se comienza a utilizar un recurso retórico, que invita al lector a participar en la empresa.  Esta técnica retórica tiene como intención romper el paradigma del protagonismo eclesiástico, y afirmar que toda empresa misionera que realiza la iglesia, sin importar los nombres de los actores principales y la comunidad de fe que estos representan, es una empresa del mismo Espíritu que nos llamó a todos.

La breve visión en la que Pablo ve un hombre de Macedonia, puesto de pie y solicitando ayuda, requería la interpretación de los participantes de la misión. Aunque, Lucas no nos narra todo el proceso reflexivo e interpretativo de los misioneros, no hay duda, que luego de la experiencia anterior con el Espíritu de Dios en su intento de ir a Asia y a Bitinia, era necesario dicho proceso. Este principio era fundamental, toda nueva visión o revelación requería un proceso interpretativo comunitario, muy  especialmente de aquellos actores que eran afectados por esta.

Macedonia

Algunas preguntas que debemos hacernos frente a este relato son: ¿Cuántas veces el Espíritu nos ha estado llamando a través de personas y eventos que están fuera del círculo que consideramos es nuestra responsabilidad? ¿Qué visiones nos está dando Dios que trascienden las fronteras (físicas, raciales, culturales, cognitivas, geográficas, etc.) que nos hemos impuesto o nos han impuesto?  No hay duda que Dios va más allá de nuestros paradigmas religiosos.

“…persuadidos de que Dios nos había llamado…” (verso 10b). Luego del convencimiento de que Dios era el que los estaba llamando a entrar en nuevos contextos geográficos y culturales con el Evangelio, proceden a obedecer estratégicamente a este nuevo reto (Hechos 16: 11-12).

Los misioneros planifican cuidadosamente la ruta que seguirán, que será llegar a Filipo (verso 12) para seguir la Via Egnatia, la gran carretera construida por los romanos entre los años 146-125 a.C.  Esta carretera pavimentada de 20 pies de ancho y más de 1120 km de largo, unía a todas las colonias romanas desde el Mar Adriático hasta Bizancio, y permitía un movimiento rápido como ruta comercial y militar para el Imperio.

via egnatia4.jpg La ciudad de Filipo en este momento de la historia, año 49 d.C, era un lugar donde el imperio romano era fuerte, y era centro del proyecto imperial. Cuando los romanos dividieron a Macedonia en dos provincias, Filipos era la capital de la Macedonia Primera. Es decir, Filipos (Colonia Augusta Iulia Philippensis) era una sección ampliada de Roma, una “vitrina” de lo que el imperio ofrecía al mundo. Pablo y sus compañeros apuntan hacia una ciudad en que el imperio tenía gran hegemonía, y, por lo tanto, un lugar de relativa paz, donde la predicación del Evangelio era posible, y que además, Este ofrecía una visión diferente al imperio, y con mejores promesas.

La designación de Filipos como colonia romana libró a la ciudad de impuestos y le supuso otros privilegios, que posiblemente incluían una clase de ciudadanía romana. Por lo tanto, los ciudadanos tenían un apego y afecto más fuerte a Roma del que hubieran tenido de otra manera. En esa ciudad, la presencia judía era escasa, porque se prohibía el tener sinagogas dentro de la ciudad e inclusive había un abierto rechazo a las enseñanzas del judaísmo (Hechos 16: 20-21). Por otro lado, el apego y lealtad a Roma les daban ciertos privilegios a los ciudadanos romanos, que los misioneros, en virtud de su estatus ciudadano, aprovechan (Hechos 16: 37-40).

¿Qué diferencias con Jerusalén encuentran los misioneros (Pablo, Silas, Timoteo y Lucas) en el contexto europeo?

  • Un idioma oficial diferente, el griego, junto a diversos dialectos.
  • La cultura dominante es la helénica y hay una diversidad de subculturas.
  • Una nueva organización política (era una colonia romana, administrada por el Senado)
  • Las mujeres tenían mayor participación pública, y derechos legales.
  • Una estructuración social y económica diferente.
  • Diversidad de prácticas religiosas y cultos, que eran prohibidas en el contexto judío y cristiano.
  • Había mayor libertad para los ciudadanos romanos y protección de ley.
  • En los nuevos contextos dada la cultura y leyes, hay acciones que, aunque son contrarias a los postulados del Evangelio, son legalmente permitidos. (Ej. La adivinación, la esclavitud, los vicios, el libertinaje, etc.).
  • No hay sinagogas judías dentro de la ciudad.

Conclusión

La misión en Filipo requirió sabiduría y poder divino para la sembrar la semilla del Evangelio. Un sábado, Pablo, Silvano, Timoteo y Lucas salen de las puertas de la ciudad, a la orilla del río Gangites, donde existía un lugar para la oración.  Luego de acercarse descubren que en ese lugar solo había mujeres. Para muchos eruditos lo que realmente había a las orillas del río era una “sinagoga femenina” (Proseukhe), que se reunía fuera de las estructuras oficiales. Se desconoce si existían sinagogas oficiales dentro o fuera de la ciudad. Se ha encontrado evidencia, de que, en el mundo helénico, había sinagogas dirigidas por mujeres, que además eran Jefas de la sinagoga y sacerdotisas.

Entre las mujeres hay una temerosa de Dios, llamada Lidia. Esta escucha la Palabra por boca del Apóstol Pablo, y Dios le abre el corazón para que creyera (verso 14). A partir de este punto, la mención de Pablo en el relato como protagonista, desaparece.  La intención de Lucas es deliberada, no es la personalidad del predicador o pastor el que tiene el poder para crear la fe en los corazones, sino que el Espíritu Santo es quien lo hace (1Coritios 2: 1-5).  Nosotros solo somos sus colaboradores.

Lidia3

Es sorprendente, que, aunque la visión que había dirigido a los misioneros había tenido como protagonista a un varón macedonio, la primera convertida en Europa, fue una mujer empresaria de telas de púrpura (tintes), posiblemente viuda o divorciada, de la región de Tiatira, en Asia Menor, llamada Lidia. En el cumplimiento de la mision de Dios muchas de nuestras expectativas son sustituidas por nuevas formas, no esperadas de Dios actuar.

Lidia, es la primera convertida, y junto a su casa, que incluía su familia, los esclavos domésticos y los empleados de su fábrica de tintes, fueron bautizados.  Esta fue la primera congregación cristiana en territorio europeo.  Lidia, por ser económicamente independiente y cabeza de familia, acoge esta nueva congregación en su casa. Además, por la naturaleza de la empresa de esta mujer, viajaba constantemente y tenía una red de relaciones que facilitaron la expansión del evangelio en toda Europa y regiones adyacentes. Lidia rompe con el paradigma de los “misioneros profesionales” y hace de su empresa un medio para expandir el mensaje redentor de Dios.

Es importante mencionar que la Iglesia de Filipos era mayormente de mujeres, lo que trangrede los paradigmas del judaísmo.  En Filipenses 4: 2, se mencionan dos líderes femeninas: Evodia y Síntique, que son llamadas a resolver sus diferencias personales. Las barreras culturales, raciales, sociales y de género comienzan a desmoronarse, y en ese rincón del imperio se superan los prejuicios ancestrales, por la acción graciosa de Dios en Cristo.– “Si ustedes me consideran creyente en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa.” –dijo Lidia.  Si algún prejuicio quedaba escondido en los corazones de aquellos misioneros, las palabras de Lidia lo demuelen—y los discípulos lo confiesan así: “Y nos constriñó” (verso 15).

Esta obra que comienza en la casa de Lidia, la empresaria de Tiatira, rompe con los paradigmas con relación al ministerio de la mujer de la iglesia primitiva, y abre las puertas para un ministerio compartido e igualatorio entre hombres y mujeres, que a su vez permite que Europa sea alcanzada con el Evangelio del reino de Dios; y que posteriormente sean los europeos los principales protagonistas de la expansión del mensaje redentor de Jesús por todo el mundo (Hechos 16: 40).

Cierro este escrito con la pregunta inicial modificada, ¿Cuáles son los paradigmas estructurales, sistémicos o hermenéuticos que la iglesia requiere romper hoy para alcanzar el mundo con el evangelio de Jesucristo? Esa es la pregunta. Muchas bendiciones.

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