Cuando el opresor pretende ser portavoz de la verdad

 

mentiras

Por Samuel Caraballo-López

Uno de los textos del 8 de mayo de 2016, séptimo domingo de resurrección, lo encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles 16: 16-34. En este artículo enfatizaré los versos 16-22.   Este pasaje es una continuación del tema del pasado domingo, sobre el inicio del ministerio en Macedonia, puerta de entrada a Europa.  El pasado domingo mencionamos la decisión tomada por los misioneros de hablar del Evangelio a las mujeres reunidas a las orillas del río Gangites.  De esa experiencia surge la respuesta positiva de Lidia, una empresaria de Tiatira, que es la primera convertida en el territorio europeo y líder de la naciente iglesia en Filipo.

El texto de hoy inicia también con otra mujer, pero sin nombre.  Esta segunda mujer, doblemente esclavizada, por un “espíritu de adivinación” y por el “cartel” de Filipo, un grupo de esclavistas que se enriquecían con su “don” de clarividencia, se encuentra con los misioneros cristianos (verso 16). Esta muchacha esclava no tenía el poder, estatus y libertad de la que gozaba Lidia, sino que solo era valorada por aquella “cosa” que daba gran ganancia a sus amos.

Como mencionamos la semana pasada, la ciudad de Filipos, por ser una colonia romana y tener una gran población de veteranos de guerra, era como una vitrina del imperio romano para el mundo helénico.  La aparente tolerancia a la pluri-religiosidad en la ciudad era totalmente selectiva, y se aplicaba a movimientos religiosos que fuesen cónsonos con la manera de vivir del imperio romano (Hechos 16: 21).  De hecho, esta forma de mirar el pluralismo religioso es muy común en nuestro mundo occidental.

Ahora bien, sucedió lo que era necesario que ocurriera para destapar esta realidad de la tolerancia selectiva que se ve en muchas ciudades modernas.  Ahora, la otra mujer, la joven esclava con “un espíritu de adivinación” y que emitía oráculos, comienza a seguir a los misioneros mientras estos se dirigían al lugar de oración fuera de la ciudad (verso 16). Sus gritos se escuchaban por toda la ciudad: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes anuncian un camino de salvación.”  (verso 17). -–Y esto hacía por muchos días…

pitonisa de Filipo2

Quiero detenerme en este detalle y trasladarme a ese momento de la historia, posiblemente el año 49 d. C.  ¿En qué momento esta joven esclava “pitonisa” descubre la presencia de los misioneros?  Una pitonisa es una mujer que hace predicciones o pretende descubrir cosas ocultas o desconocidas por medio de la magia, la comunicación con “espíritus” o la interpretación de signos de la naturaleza.  También existían las pitonisas del templo de Apolo en Delfos, cerca de Corinto, y que eran llamadas así porque emitían oráculos predictivos.  No sabemos por el texto la procedencia de esta muchacha pitonisa, pero si sabemos que el culto a Apolo estaba difundido por todo el mundo helénico.

Observe, que estos misioneros no celebraron ninguna campaña evangelística, ni visitación casa por casa, ni ninguna otra actividad proselitista.  Ellos trataron de pasar desapercibidos en este nuevo campo misionero que representaba la ciudad de Filipo.  Sin embargo, la joven pitonisa identifica a estos hombres como servidores del Dios Altísimo, un título ya utilizado por el Evangelio de Lucas (8: 28), y relacionado con el endemoniado de Gerasa, que nos anticipa la fuente de inspiración de los oráculos de la esclava.

Aun cuando parece una expresión de elogio y en cierta medida promocional para la causa de los misioneros, no se puede desprender del texto el tono utilizado por la pitonisa para referirse a los misioneros…solo tenemos el detalle que Lucas nos dice de ella–“nos salió al encuentro” y “seguía a Pablo y a nosotros, gritando”.  Parece ser que esta muchacha pitonisa, ve a los misioneros como sus competidores, lo que puede indicar que estaba vinculada al culto greco-romano de Apolo.

Las expresiones atribuidas por Lucas a esta joven mujer: “os anuncian un camino de salvación”, parecen estar cargadas de cierta ironía hacia la visión de los misioneros de que Jesús era el único Camino de salvación. Este desafío por varios días, aunque fue tolerado por los misioneros para no crear confrontación, llegó a su punto crítico, cuando la paciencia del Apóstol Pablo se acabó   (verso 18).

Hay un punto que he tocado en otros artículos y es importante recalcar en este momento; la verdad, cuando es expresada por organizaciones, sistemas o individuos opresivos y de dudosa conducta o reputación, pierde su poder para libertar. Esto puede explicar el porque a pesar de la masiva predicación del Evangelio en pueblos y ciudades, en muchas ocasiones no vemos los resultados transformadores de dicho mensaje. Me parece medular recalcar este punto: cuando se proclama la verdad de Dios, es necesario que el instrumento que l0 hace no contradiga con su conducta y práctica dicha verdad.

Los misioneros sabían cómo la verdad pierde su poder liberador cuando las organizaciones e individuos que la proclaman son opresivas y niegan la dignidad del ser humano.  Las expresiones de la pitonisa eran relativamente ciertas, sin embargo, eran expresadas bajo el dominio de un “espiritu de adivinación”, que era contrario a las enseñanzas de Dios (Jer. 29: 8-9; Hechos 13: 6-12; 19: 19-20).  Había que proceder, aunque esto tuviese consecuencias—“¡En nombre de Jesucristo te ordeno que salgas de ella! Y al momento salió de ella (verso 18)

Lo ocurrido crea una conmoción entre los testigos oculares.  De inmediato, se percatan de lo que realmente había ocurrido; el “espíritu de adivinación” de la joven pitonisa, fuente de ganancia para aquel “cartel” había desaparecido.

La joven pitonisa, aunque la perdemos eenla narración, quedó libre de aquel “espíritu” que la oprimía, y provocaba su doble esclavitud.  La “mafia” de Filipo, al perder su fuente de ganancias reclaman indemnización a los misioneros, y los arrastran hasta la plaza pública o ágora, sede de los magistrados, para que respondan por la acción de liberación efectuada. Y sin mediar ningún proceso judicial, los pretores les arrancan los vestidos, ordenan azotarlos con varas y los echan en la cárcel. El Dios que los había llamado tenía un plan muchos más glorioso de lo que ellos pensaban.

azotados en Filipos

Finalmente, aquellos sistemas, organizaciones e individuos, sean religiosos o laicos, que pretendan ser portavoces de valores, principios y verdades, que carecen de una conducta organizacional o personal congruente con lo que proclaman, distorsionan la causa que promueven

Ahora bien, cuando nos hacemos conscientes de esa realidad, no nos queda otra opción que aceptar la responsabilidad de los hechos, arrepentirnos y en el Nombre de Jesús, iniciar un proceso de alinear sus normas, procedimientos y programas a la misión primordial que le dio su origen. De no hacerlo se convierten en poderes rebeldes, que responden al “príncipe” de este mundo, y tendran que responder ante “el Soberano de los reyes de la tierra.”.  ¡Muchas bendiciones!

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