Cuando el opresor pretende ser portavoz de la verdad

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Por Samuel Caraballo-López

Uno de los textos del 2 de junio de 2019, séptimo domingo de resurrección, lo encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles 16: 16-34. En este artículo enfatizaré los versos 16-22.   Este pasaje es una continuación del tema del pasado domingo, sobre el inicio del ministerio en Macedonia, puerta de entrada a Europa.  El pasado domingo mencionamos la decisión tomada por los misioneros de hablar del Evangelio a las mujeres reunidas a las orillas del río Gangites.  De esa experiencia surge la respuesta positiva de Lidia, una empresaria de Tiatira, que es la primera convertida en el territorio europeo y líder de la naciente iglesia en Filipo.

El texto de hoy inicia también con otra mujer, pero sin nombre.  Esta segunda mujer, doblemente esclavizada, por un “espíritu de adivinación” y por el “cartel” de Filipo, un grupo de esclavistas que se enriquecían de su clarividencia, se encuentra con los misioneros cristianos (verso 16). Esta muchacha esclava no tenía el poder, estatus y libertad de la que gozaba Lidia, sino que solo era valorada por aquella “percepción extrasensorial” que daba gran ganancia a sus amos.

Como mencionamos la semana pasada, la ciudad de Filipos, por ser una colonia romana y tener una gran población de veteranos de guerra, era como una vitrina del imperio romano para el mundo helénico.  La aparente tolerancia a la pluri-religiosidad en la ciudad era selectiva, y se aplicaba a movimientos religiosos que fuesen cónsonos con la manera de vivir del imperio romano (Hechos 16: 21).  De hecho, esta forma de mirar el pluralismo religioso es muy común en nuestro mundo occidental.

Ahora bien, la otra mujer, la joven esclava vidente, y que emitía oráculos, comienza a seguir a los misioneros mientras estos se dirigían al lugar de oración fuera de la ciudad (verso 16).  Sus gritos se escuchaban por toda la ciudad: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes anuncian un camino de salvación.”  (verso 17). -–Y esto hacía por muchos días…

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Quiero detenerme en este detalle y trasladarme a ese momento de la historia, posiblemente el año 49 d. C.  ¿En qué momento esta joven esclava “pitonisa” descubre la presencia de los misioneros?  Una pitonisa es una mujer que hace predicciones o pretende descubrir cosas ocultas o desconocidas por medio de la magia, la comunicación con “espíritus” o la interpretación de signos de la naturaleza.  También existían las pitonisas del templo de Apolo en Delfos, cerca de Corinto, y que eran llamadas así porque emitían oráculos predictivos.  No sabemos por el texto la procedencia de esta muchacha pitonisa, pero si sabemos que el culto a Apolo estaba difundido por todo el mundo helénico.  De hecho, entre las religiones paganas la adivinación era muy común. 

Observe, que estos misioneros no celebraron ninguna campaña evangelística, ni visitación casa por casa,  ni ninguna otra actividad proselitista.  Ellos trataron de pasar desapercibidos en este nuevo campo misionero que representaba la ciudad de Filipo.  Sin embargo, esta joven identifica a Pablo y Silas como servidores del Dios Altísimo, un título ya utilizado por el Evangelio de Lucas (8: 28), y relacionado con el endemoniado de Gerasa, que nos anticipa la fuente de inspiración de los oráculos de la esclava.

Aun cuando no se puede desprender del relato el tono utilizado por la joven clarividente, en sus intervenciones con los misioneros, Lucas utiliza dos expresiones  (“nos salió al encuentro” (verso 16) y “seguía a Pablo y a nosotros, gritando” (verso 17), que parece indicar  una actitud adversarial de ésta.  Es muy posible que esta muchacha pitonisa, ve a los misioneros como sus competidores, lo que puede indicar que estaba vinculada al culto greco-romano de Apolo y sin descartar la presencia de los poderes del mal tras su gestión de clarividencia.

Otra expresión atribuidas por Lucas a esta joven mujer con relación a Pablo y sus compañeros (“os anuncian un camino de salvación”- verso 17), parecen estar cargadas de cierta ironía hacia la visión de los misioneros de que Jesús era el único Camino de salvación. Este desafío por varios días, aunque fue tolerado por los misioneros para no crear confrontación, llegó a su punto crítico,  y Pablo, disgustado reprendió el “espíritu” de clarividencia   (verso 18).

Hay un punto que he tocado en otros artículos y es importante recalcar en este momento; la verdad, cuando es expresada por individuos, organizaciones o  sistemas opresivos y de dudosa reputación, pierde su poder para libertar. Esto puede explicar el por qué a pesar de la masiva predicación del Evangelio en pueblos y ciudades, en  ocasiones no vemos los resultados transformadores de dicho mensaje. Me parece medular recalcar el siguiente principio: cuando se proclama la verdad de Dios, es necesario que el instrumento que lo hace no contradiga con su conducta y práctica dicha verdad.

Los misioneros sabían cómo la verdad pierde su poder liberador cuando las organizaciones e individuos que la proclaman son opresivas y niegan la dignidad del ser humano.  Las expresiones de la pitonisa eran relativamente ciertas, sin embargo, eran expresadas bajo el dominio de un “espiritu de adivinación”, que era contrario a las enseñanzas de Dios (Jer. 29: 8-9; Hechos 13: 6-12; 19: 19-20).  Había que proceder, aunque esto tuviese consecuencias—“¡En nombre de Jesucristo te ordeno que salgas de ella! Y al momento salió de ella (verso 18)

Lo ocurrido crea una conmoción entre los testigos oculares.  De inmediato, se percatan de lo que realmente había ocurrido; el “espíritu de clarividencia” de la joven pitonisa, fuente de ganancia para aquel “cartel”,  había desaparecido.

La joven pitonisa, aunque la perdemos en la narración, quedó libre de aquel “espíritu” que la oprimía, y provocaba su doble esclavitud.  La “mafia” de Filipo, al perder su fuente de ganancias reclaman indemnización a los misioneros, y los arrastran hasta la plaza pública o “ágora”, sede de los magistrados, para que respondan por la acción efectuada. Y sin mediar ningún proceso judicial, los pretores les arrancan los vestidos, ordenan azotarlos con varas y los echan en la cárcel. El Dios que los había llamado tenía un plan muchos más glorioso de lo que ellos pensaban.

azotados en Filipos

El mensaje de esta narrativa es claro: aquellos individuos,  sistemas u organizaciones, sean religiosos o laicos, que pretendan ser portavoces de los  valores, principios y verdades del evangelio del reino de Dios, y que no tienen una conducta personal u organizacional congruente con lo que proclaman, distorsionan la causa que promueven

Ahora bien, cuando nos hacemos conscientes de la conducta incongruente, tanto como organización o individuos, no nos queda otra opción que aceptar la responsabilidad de los hechos, arrepentirnos, y en el Nombre de Jesús, iniciar un proceso de transformación, alineando nuestra vida y práctica  a la misión primaria a la que se nos llamó.  Fallar en hacer lo indicado  nos convierte en entes rebeldes, que responden al “príncipe” de este mundo, y que tendrán que dar cuenta ante “El Soberano de los reyes de la tierra.”.  ¡Muchas bendiciones!

2 Replies to “Cuando el opresor pretende ser portavoz de la verdad”

  1. Gracias pastor por tan acertado mensaje para el mundo en que vivimos, donde aparecen falsos profetas que pueden llevar a muchos al camino equivocado. Mi preocupación es que se puede hacer al respecto. Su párrafo de cierre afirma que la responsabilidad cae sobre tales personas si no cambian y se transforman. Muy cierto. Pero los nuevos que llegan a las iglesias que por falta de madurez cristiana y de discernimiento quedan a la deriva a la merced de tales líderes pretenciosos y necesitan urgentemente quien los corrija y los lleve al camino correcto de la verdad que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Hay de aquellos que por temor a replesalias se mantienen indiferentes y prefieren callar. Sobre ellos también cae la responsabilidad. Yo nunca seré uno de ellos. Prefiero sufrir el rechazo que doblegar mis principios cristianos a la merced de dichos líderes pretenciosos. Bendiciones. Serafín García.

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    1. Estimado Serafín:
      Paz! No hay duda que el espíritu del mal, que se puede manifestar con mentiras, opresión y conductas incorrectas tiene que ser denunciado con valor y sabiduría. Observa que Pablo no actuó precipitadamente, sino que esperó el momento adecuado. El actuar profético puede generar dificultades, pero hay que enfrentar las consecuencias. En un articulo que escribí hace algún tiempo titulado “Cuando el Profeta miente”, discuto la forma de enfrentar la falsa enseñanza y profecía.
      Saludos a Yayin, Kelsie, Landi y las nenas. Muchas bendiciones,

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