Volver a la vieja escuela… ¿Es la solución?

Senda Antigua 2.jpeg

Por Samuel Caraballo-López

Así dice el Señor: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos cuál es el buen camino, y andad por él; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Jeremías 6: 16 LBLA)

El texto del 29 de enero, cuarto domingo después de epifanía, lo encontramos en el Evangelio Según Mateo 5: 1-12, el inicio del Sermón de la Montaña.

El Sermón de la Montaña (Mateo 5: 1–7:29), es un acto de protesta de Jesús contra el orden que regía en su tiempo, tanto en lo político, social, económico y religioso.  El mensaje del reino que Jesús proclamó y encarnó es precisamente una forma nueva de ver, percibir y nombrar la realidad, y, por lo tanto, una nueva forma de ser y actuar conforme al reino de los cielos.

El discurso del Sermón de la Montaña es la mejor composición de Mateo.  En este discurso se integran material del Documento Q[i], y el material de solo Mateo para formar una obra excepcional de la doctrina ética y religiosa en el Nuevo Testamento.[ii]  Jesús enseña con autoridad, haciendo que sus palabras se manifiesten en fuerza capacitadora en los oyentes, produciendo nuevas formas de vivir (Mateo 7: 28-29).

Cuando comparamos el Evangelio de Mateo con Lucas, podemos por medio de un análisis redaccional identificar el material que parece ser exclusivo de la Fuente Q, y los arreglos teológicos hechos por Mateo.  Lucas solo menciona cuatro (4) bienaventuranzas y todas están incluidas en el discurso de Mateo (vea Lucas 6: 20-23 y Mateo 5: 3-12), lo que nos hace suponer que estas son las que provienen de la Fuente Q, que es común a ambos evangelios:

Bienaventurados los pobres…Bienaventurados los hambrientos…Bienaventurados los que lloran…Bienaventurados cuando los odien…

Las cuatro (4) bienaventuranzas adicionales que Mateo menciona, junto a ciertos cambios en las anteriores, son redacciones particulares del evangelista para contextualizar las enseñanzas de Jesús a su realidad y teología:

Bienaventurados los mansos…Bienaventurados los misericordiosos…Bienaventurados los de limpio corazón…Bienaventurados los pacificadores…

Mateo, sabiamente, adapta los contenidos de la Fuente Q a su contexto, dada la naturaleza de su auditorio. En la comunidad “mateana” hay pobres y algunos no muy pobres que necesitan entender la palabra y hacerla suya.  Es importante observar que las enseñanzas de las bienaventuranzas son exclusivas para los discípulos, que también son luz y sal del mundo (Mateo 5; 13-16). Estas ocho (8) bienaventuranzas del discurso representan la voluntad de Dios, y en cierta medida son equivalentes al Decálogo del Pacto mosaico (Éxodo 20: 1-17).[iii]

jesus-y-sus-discipulos-2

Miremos brevemente el significado de estas bienaventuranzas a la luz de la totalidad del libro de Mateo. La primera redacción que hace Mateo a la bienaventuranza, que es común a Lucas, es añadir “a los pobres” el apellido “en espíritu” (verso 3).  No hay duda que esto responde a la realidad del auditorio de Mateo.  Esta espiritualización de la pobreza cambia en cierta medida el sentido de Lucas.  Mateo está hablando, ciertamente de carencia, pero en el sentido figurado, de arrogancia, y de la seguridad que tienen en sí mismo los ricos.  Ahora el premio para los que se acercan a Dios con esa actitud, es el reino de los cielos.  La referencia al mensaje de Isaías (61: 1) es notable, los que son pobres en espíritu tienen las condiciones para recibir con plenitud las enseñanzas de Jesús.

Bienaventurados los que lloran (verso 4).  Esta declaración nos ubica dentro del mensaje a aquellos que lloran por su condición de luto, sea por la pérdida del lugar privilegiado, en el caso de la comunidad de Mateo (puede referirse a la destrucción del templo de Jerusalén), o por la condición opresiva en que se encuentran bajo la bota del imperio romano, o inclusive a pérdidas de seres queridos con relación o no a los eventos ocurridos.  Dios ha prometido consolar a los que lloran, dada la naturaleza misma del sufrimiento (vea 2 Corintios 1: 3-5).

Bienaventurados los mansos (verso 5). A los que han optado por la no agresividad para conseguir lo que necesitan (Mateo 5: 39-42), Dios ha prometido que heredarán la tierra.  De hecho, la promesa de la tierra es parte del Pacto Abrahámico, que se confirma en otros pactos del Antiguo Testamento (Génesis 15: 18).  Los desposeídos que no pueden resistir al malvado, al opresor y al que le quita con violencia lo que no le pertenece, Dios promete que El mismo conquistará la tierra y los pondrá como herederos de esta.  ¡Que impresionante promesa!

Bienaventurado el que tiene hambre y sed de justicia (verso 6). El premio para estos bienaventurados es que ellos alcanzarán lo que están buscando y anhelan (Mateo 5: 20; Lucas 18: 1-8).  Su propia hambre y sed le dará las herramientas para ser consistentes y perseverantes en lo que anhelan.  Una palabra de esperanza para los que lucha por la justicia en el mundo…Jesús dijo; “la alcanzarán.”

Bienaventurados los misericordiosos (verso 7).  La misericordia y compasión son temas frecuentes en el evangelio.  Quien asume una postura de misericordia, dicha voluntad, rebotará en su favor.  El que es misericordioso, recibirá misericordia.  La ley de la siembra y la cosecha se cumple en aquellos que toman como norte el vivir y actuar con compasión, restaurando al caído y sembrando esperanza en el mundo… “eso mismo harán contigo” (salmo 41: 1).

Bienaventurados los de puro corazón (verso 8).  Esta bienaventuranza se contrapone a la pureza levítica que proviene de los rituales religiosos.  La pureza que habla Jesús se manifiesta por el lenguaje que delata los pensamientos y deseos de la persona (Mateo 15: 10-20).  Esa pureza tiene su recompensa… ¡verán a Dios! ¿Qué significa esta recompensa?  La pureza de corazón nos lleva a la presencia misma de Dios (Salmo 15: 1ss).  Solo los miembros de la corte real tienen acceso para “ver la faz del rey”.  La pureza de corazón, producto de la acción purificadora de Dios mediante su gracia, y que se hace concreta mediante la fe en Jesucristo, me permite tener acceso a la santidad de Dios (Mateo 18: 10; Romanos 5: 1-3).

Bienaventurados los pacíficadores (Verso 9).  El pacifista es aquel que aplaca las querellas y busca la reconciliación de las partes en disputa (Mateo 5: 23-26). Su premio consiste en ser llamados y reconocidos como hijos de Dios.  Es decir, que dado que este era el título de Israel en el Antiguo Testamento (Éxodo 4: 22-23; Oseas 11: 1), los pacificadores son considerados por Dios como hijos amados en quien Él se deleita.

Bienaventurados los que padecen persecución (versos 10-12).  La persecución por la justicia es la que se sufre por mantener las buenas relaciones con Dios, acatando su voluntad.  El premio que se recibe por resistir la persecución sin claudicar, es ser considerado por Dios como sucesor de los profetas, que también fueron víctimas de la persecución por su propio pueblo. ¡Qué privilegio!

Si somos honestos, tenemos que admitir que el mundo que Jesús afirma como un hecho, y que se nos presenta en las bienaventuranzas no es en lo absoluto el mundo que hemos hecho nuestro como cristianos en medio de esta cultura occidental.  La realidad es que nuestras bienaventuranzas son diametralmente opuestas a las presentadas por Jesús.  Veamos algunas de ellas:

  • Bienaventurados él bien educado, porque obtendrá los mejores empleos.
  • Bienaventurados él bien “relacionado”, porque sus aspiraciones no serán ignoradas.
  • Bienaventurados los que se proyectan poderosos, porque ellos serán admirados.
  • Bienaventurados los que conocen el “arte de la guerra”, porque ellos alcanzarán grandes conquistas.
  • Bienaventurados los que dominan el arte de la comunicación conveniente porque ellos alcanzarán cobertura mediática.
  • Bienaventurados sois cuando sabemos lo que deseamos, y vamos adelante con todas nuestras fuerzas buscando dichos deseos, porque dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
  • Bienaventurados sois cuando nos promovemos y hablamos políticamente correcto, porque hablarán bien de nosotros y nos abrirán las puertas ofreciéndonos toda clase de halagos para gloria nuestra.
  • Alegraos y gozaos, pues nuestro reconocimiento es grande en los círculos de poder, porque así hicieron con todos los enemigos de Dios.

Sin embargo, al comparar las bienaventuranzas de Jesús con nuestras bienaventuranzas, créeme que siento una profunda nostalgia de Dios. Nuestras bienaventuranzas no han producido el descanso para nuestro ser que tanto necesitamos.  De hecho, nuestras bienaventuranzas nos han confinado en un círculo de fracaso que en ocasiones pretendemos negar y ocultar acudiendo a los caminos del hedonismo y las falsas apariencias. Creo que llegó la hora, y es ya, que tenemos que volver a casa, y recuperar la senda antigua.

recuperacion-2

El proceso de recuperación que necesitamos como iglesia para ubicarnos en el camino que nos propone Jesús en el Sermón de la Montaña requiere al menos cinco (5) decisiones medulares a mencionar:

  • Primero, tenemos que tomar la firme resolución de rechazar todo ídolo y toda ideología engañadora. Toda pretensión que se levante contra la santidad de Dios tendrá nuestro más firme repudio no importa su procedencia.  La pretensión de absolutizar toda expresión humana sea la nación, raza, partido, ciencias, tecnologías, género o creencia que atenten contra la santidad de Dios, tendrá nuestra denuncia y resistencia.
  • Segundo, rehusamos absolutizar el presente, sino que afirmamos que Dios tiene un nuevo futuro, que aún no es visible del todo. Nuestro discurso será de incesante esperanza.  Hay que recuperar el discurso sincero y serio, sin lenguaje estereotipado y ambivalente, que se presta a múltiples interpretaciones.  Nuestro mensaje tiene que ser claro, honesto y adecuado que fomente la esperanza y la santidad, reconociendo el dolor profundo de nuestro pueblo y presentando opciones de transformación. El Dios que se revela en Jesucristo puede y quiere hacer nuevas todas las cosas.
  • Tercero, adoptamos una postura crítica con respecto al orden establecido y los poderes que lo dirigen. Si el poder establecido no tiene como prioridad antender la necesidad humana, no lo endosaremos. Nuestro discurso debe denunciar la ausencia de voluntad política para adecuar los recursos a las necesidades del pueblo, y que el desvío de ese propósito ha causado la quiebra del país en todas sus dimensiones.  Hay que recuperar la santidad de la historia, haciendo que la justicia levante su voz ante el poder.  Es en los momentos difíciles en que mejor aflora el discurso profético, por lo tanto, llegó la hora de profetizar.
  • Cuarto, afirmamos la integración de una visión bíblica y profética a toda nuestra proclamación. Los reduccionismos que los poderes de este mundo promueven tienen que ser confrontados teniendo en mente la memoria e imaginación profética de Jesús.  Se hace imprescindible que nuestro discurso público sea audaz y creativo, que confronte el deterioro de nuestro país, y que provoque cambios al orden establecido.
  • Quinto, tenemos que estar alerta como iglesia. El interés de enfatizar tanto la tecnología, tiene una intención política e ideológica.  La intención es querer hacernos ver que la tecnología es “objetiva”, y esto representa una propuesta ideológica sobre la realidad que se pretende construir.
  • Si la responsabilidad de administrar se le delega a la tecnología, ocultando tras ésta las voluntades humanas, la verdadera intención es censurar las voces proféticas que denuncia las intenciones egoístas. Así que establecer el protagonismo de la tecnología, sin vinculación con los aspectos humanos, es absolutizar lo artefáctico sobre las voluntades, para que no tengamos a quién pedir cuentas. Si no se puede pedir cuentas, porque son los aspectos tecnológicos los causantes, el discurso profético se silencia, y entonces se elimina el control de calidad que la iglesia aporta para la salud del mundo.

Creo que llegó el momento de sentarnos a la mesa como iglesia, reflexionar y tomar la firma decisión de volver a la senda antigua.  Muchas bendiciones.

Notas Finales:

[i] La Fuente o documento Q, que se refiere al alemán “quelle” que significa fuente, (conocida como Evangelio Q o Evangelio de los dichos de Jesús) es una colección hipotética de las palabras de Jesús, aceptada por la crítica textual como una de las tres fuentes escritas detrás de los evangelios de Mateo y Lucas. Este texto antiguo (que no existe) fue producto de la tradición oral de la iglesia primitiva y contiene todos los dichos (logia) de Jesús.

[ii] Raymond E. Brown, Introducción al Nuevo Testamento: cuestiones preliminares, evangelios y obras conexas, traducido por Antonio Piñero (Madrid:  Editorial Trotta, 2002)

[iii] Es importante mencionar que en el Evangelio de Mateo existe otras cuatro (4) bienaventuranzas no incluidas en el Sermón de la Montaña y que debemos considerar en otra ocasión (Mateo 11: 6; 13: 16; 16: 17 y 24: 46).

4 Replies to “Volver a la vieja escuela… ¿Es la solución?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s