El pentecostalismo…100 años en Puerto Rico (1916-2016): ¿Cuál ha sido su aportación medular?

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Por Dr. Samuel Caraballo-López, Profesor Escuela Graduada Universidad Teológica del Caribe.

“Dedicado a mi padre, Rvdo. Rufino Caraballo-Carmona y a mi suegro Evangelista Luis Hernández-Rivera, y  a esos hombres y mujeres que lo dieron todo por difundir el Evangelio.”

En el pasado mes de noviembre, se cumplieron 100 años del inicio del movimiento pentecostal en la ciudad de Ponce.  Esa primera congregación, afiliada en aquel entonces, a las Asambleas De Dios, fue establecida por Juan L. Lugo-Caraballo, un joven emigrante de 26 años, que luego de viajar a Hawái, se traslada a California, y posteriormente vía New York regresa a Puerto Rico, dando inicio a este movimiento.

El legado de Juan León Lugo-Caraballo  al pentecostalismo puertorriqueño es significativo[1], y lo podemos resumir diciendo que fue el pionero del movimiento en la isla al importarlo desde la Calle Azusa, en California, y convertir a Puerto Rico en un bastión de dicha actividad.  De hecho, a través de sus 25 años de ministerio, exportó este movimiento a Latinoamérica y el Caribe.   Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el crecimiento, amplitud y fortaleza que tienen los movimientos pentecostales en el Caribe, Centro y Sur América tiene como uno de sus pioneros a este dedicado ministro del evangelio.

Tuve el privilegio el 17 de abril de 1996, participar en un diálogo entre el sector pentecostal y las denominaciones protestantes históricas norteamericanas en Massachusetts (USA).  Los principales exponentes eran el Pastor Ulises Muñoz, Presidente de la Iglesia Pentecostal de Chile, acompañado del Pastor Oscar Aguayo, líder de la Iglesia Pentecostal de Chile y al otro lado el Dr. Harvey Cox, en ese momento Profesor de Religión de la Universidad de Harvard y la Dra. J. May Luti, Decana Asociada de Andover Newton Theological School, donde yo hacía mis estudios doctorales.

La experiencia de todo el día fue inolvidable, y es mi interés incluir en este escrito parte de lo discutido durante ese evento, junto a experiencias propias y algunos entendimientos traídos por Harvey Cox en su libro Fire from Heaven (1995)[2].  En este libro, Cox hace un análisis profundo de las razones del crecimiento de los movimientos pentecostales en el mundo, y que, dada la conmemoración de estos 100 años, me gustaría compartir con mis lectores.  No podemos pasar por alto que este mismo teólogo en la década del ’60, predice erróneamente en su libro la Ciudad Secular [3], el cambio radical de la iglesia, de una institución religiosa a una centrada principalmente en los aspectos sociales.

Harvey Cox, 30 años después, reconoce su gran error del pasado, y plantea un nuevo cambio radical de la iglesia, ahora, hacia una espiritualidad vibrante.  Para sostener esta nueva propuesta, toma como referencia al movimiento pentecostal en todo el Continente Americano.  Cox postula que la razón del crecimiento de estos movimientos se debe principalmente a que éstos recobran las tres (3) dimensiones de la espiritualidad de los primeros cristianos, a mencionar: (a) el discurso original de la fe, (b) la piedad original, y (c) la esperanza original.  Es importante retomar dicha declaración,  para que sirva de “pie forzao”  a la reflexión sobre la renovación de la iglesia frente a la gran celebración de los 500 años de la Reforma Protestante que se aproxima.

Primero, según Cox, los pentecostales han recobrado el discurso original de la fe, muy especialmente manifestado en las experiencias carismáticas, que llamamos la “glosolalia” o el hablar en lenguas, en el don de profecía, la palabra de ciencia y sabiduría, y el orar en el Espíritu.[4]    En medio de una pérdida del valor de las palabras, y donde el “floreteo” del discurso “políticamente correcto” domina en la palestra pública, tanto en lo secular como en lo religioso, es necesario aprender a hablar y a orar, con otra voz; la voz y el lenguaje del corazón.  Este discurso original genera una mística que hace sentir a los participantes que están en espacios santos, donde la presencia divina es una realidad concreta, y muchas veces literalmente palpable.

Para Cox, esta recuperación del discurso primario es una respuesta al “déficit” de experiencias extáticas sanas que existe en nuestro mundo.[5]  De hecho, el éxtasis no es un estado irracional, sino más bien como diría Teresa de Avila, y luego Paul Tillich, “la forma de conocer lo trascendente”.[6] Podemos decir que los movimientos pentecostales son una respuesta a la subestimación de ciertos sectores religiosos a lo “místico” en la cotidianidad de la experiencia humana.  El pentecostalismo se distingue por crear ambientes seguros para que los pobres y desposeídos de la tierra, experimenten las manifestaciones concretas del Dios Todopoderoso Dios, que les ama y desea comunicar ese amor a ellos.

El hablar en “lenguas”, como discurso primario, tiene el propósito de impulsar a los creyentes mediante el Espíritu, a cumplir la Gran Comisión (Mateo 28:16ss), y proveer los recursos y la fortaleza para aquellos, que, aunque carecen de fluidez para la proclamación, sientan que en el orar en lenguas, son capacitados para compartir también el mensaje redentor de Jesucristo (Romanos 8: 26ss). El hablar en lenguas como discurso primario representa la médula misma de la convicción pentecostal de que el Espíritu de Dios no necesita mediadores, sino que está disponible para cada persona en una forma intensa, inmediata y desde la interioridad.[7]

Este “discurso primario” que es recuperado por el pentecostalismo, capacita al creyente para responder a situaciones de crisis y de riesgo.  En medio de situaciones en la que carecemos de palabras, recursos y defensa, el Espíritu de Jesús se manifestará para hablar y responder en nuestro lugar (Lucas 12: 11).

Según Cox, la segunda dimensión que los movimientos pentecostales han recuperado es la piedad original, que hace resurgir las visiones, la sanidad, los milagros, los sueños, la danza, experiencias de éxtasis, la liberación de demonios, el ayuno, los retiros, la vida en comunidad, y todo tipo de expresiones arquetípicas de la religión en la Iglesia primitiva.[8]  Estas experiencias que marcan la vida de los participantes, las conozco de primera mano, porque nací en el seno de una congregación pentecostal.  Mi padre fue pastor por 43 años, y estos signos y maravillas fueron parte de mi cotidianidad como niño, adolescente, joven, y aún hoy como adulto.

Adicional a las diversos signos y maravillas presentes en los cultos pentecostales, hay alabanzas en voz alta, súplicas, intercesiones, rogativas, acciones de gracias centradas en Jesucristo.   El sociólogo francés Emile Durkheim llama a estas manifestaciones “formas elementales de la vida religiosa”[9], las cuales son los fundamentos de toda religiosidad humana.  Este resurgimiento de una espiritualidad original de la iglesia primitiva mezcla elementos, que según, el también sociólogo David Martin, van de lo pre-moderno a lo posmoderno, de lo pre-literario a lo post-literario, de lo festivo a los encuentros grupales.[10]  Dicho de manera resumida, el pentecostalismo presenta una diversidad de manifestaciones de la piedad primitiva que puede alcanzar un espectro amplio de realidades humanas.

La tercera dimensión que menciona Cox, es la recuperación hoy de la esperanza primitiva de la iglesia, que proclama la segunda venida de Cristo o “parusía”, y afirma la llegada de un “cielo nuevo y una nueva tierra” que sustituirá al existente.  Esta es la esperanza que trasciende a todo tipo de contenidos teológicos.  Es la recuperación de la utopía de un reino milenial, y de lo que el filósofo alemán Ernst Bloch una vez llamó el “principio de la esperanza”[11], donde se rechaza que lo que vemos hoy es todo lo que hay o es todo lo que puede ser.  Esto es lo que el escritor de los hebreos llama, “la certeza de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve” (Hebreos 11: 1).  Los pentecostales están orientados más al futuro que a un esquema concreto de vida, y persisten en esta visión a pesar de los aparentes fracasos de dicha esperanza para materializarse.

Ahora bien, el pentecostalismo ha manejado muy bien la “tardanza” de la Segunda Venida de Cristo, reconociendo que los beneficios del Reino futuro se pueden experimentar de forma parcial en el presente.  Este aspecto es sumamente importante para la permanencia de la visión futura del pentecostalismo.  Aun cuando la mayoría de los pentecostales creen en un reino milenial, eso no detiene que mediante el Espíritu y la fe los beneficios se adelanten en el presente.  Esta visión ha llegado a ser el vehículo global de la restauración de la esperanza primaria de la iglesia.  El mensaje pentecostal provee a las personas desanimadas una “visión alternativa” a la que el mundo propone como la buena vida.  El pentecostalismo restaura las visiones proféticas de Isaías y de Apocalipsis de un orden nuevo, de justicia, paz y prosperidad, generando una motivación para superar las dificultades del diario vivir.

Sin embargo, aun cuando los pentecostales creen en la inminente y visible Segunda Venida de Cristo, la tenacidad de su fe ha hecho que su mensaje se contextualice a medida que pasan los años. De hecho, han sido los movimientos Pentecostales y Carismáticos los que han sacado la cara por la Iglesia cristiana en  la evangelización del mundo, muy especialmente en África y América Latina. Son las iglesias pentecostales las de mayor crecimiento numérico en el mundo. Las estadísticas nos demuestran que en el 1900 los Pentecostales y Carismáticos eran 981,000 en el mundo y en el 2015 son 643,661,000 (643 millones) y se proyecta que será 1.2 billones en el 2050. Ciertamente, el Espíritu sigue moviéndose en el mundo entero, cumpliendo su misión de alcanzar a los inalcanzados[12].

Sé que, para algunos de mis lectores, el hablar en lenguas, los mensajes proféticos, las alabanzas y expresiones de adoración en voz alta, común en el culto pentecostal, es el fenómeno más “bizarro”, que se puedan imaginar ya que no se ajusta a los patrones de la religión dominante.  Sin embargo, eso que algunos pueden llamar “bizarro”, ha sido fuente de transformación e inspiración de miles de personas que vivían al margen de la sociedad. Para muchos en diversas partes del mundo, este resurgir de los movimientos pentecostales es lo que les ha dado sentido a sus vidas, ha mejorado su calidad de vida y hoy son personas que aportan significativamente a la formación de un mundo nuevo.

Es importante mencionar que una de las mayores aportaciones que ha hecho el movimiento pentecostal, es la participación activa en la misión de la mujer. Es difícil, según Cox, y yo secundo, imaginar el crecimiento del movimiento pentecostal sin la participación de las mujeres.[13] De hecho, no podríamos entender del todo el movimiento pentecostal sin reconocer en los Estados Unidos, mujeres como Kathryn Kuhlmann y Aimee Semple McPherson en el mundo anglo-sajón  y Leo Rosado entre los emigrantes en la ciudad de Nueva York; en Puerto Rico  a Pilar Ortiz, Aurea Martínez Vilar, Gloria González de Hernández, Helenia González de Rolón, Marilú Dones y Wanda Rolón, entre otras.

No hay duda que el éxito del movimiento pentecostal en el mundo, se le debe a los miles de mujeres voluntarias, que en el anonimato e impulsadas por el Espíritu, se lanzaron a llevar las buenas noticias del evangelio por todos los lugares.  Con ellas, las que viven o han partido a la casa celestial, la Iglesia Cristiana tiene una deuda de gratitud impagable, que tenemos que reconocer.

Finalmente, la celebración de estos 100 años del pentecostalismo en nuestra isla es un  excelente tiempo para “robustecernos de conciencia”.  Es un tiempo para examinar las premisas en que sostiene nuestra fe, contrastándolas con las tres (3) dimensiones de la espiritualidad cristiana que son recuperadas por el movimiento pentecostal, (el discurso original de la fe, la piedad original y la esperanza original),  y evaluar nuestra práctica cristiana a la luz de la realidad puertorriqueña.

Llegó el momento y es ya,  para de ser audaces y pedirle a Dios que imparta sobre nosotros su poder para vivir a la altura de nuestro llamado y cumplir radicalmente con la ineludible misión de Cristo. ¡Muchas bendiciones!

Feliz Día de Pentecostés 2017.

Bibliografía

Alicea Lugo, Benjamín.  “El legado del Juan L. Lugo: el pentecostalismo puertorriqueño”, 2012. Accesado el 9 de diciembre de 2016, http://agwebservices.org/Content/RSSResources/El%20legado%20de%20Juan%20L.%20Lugo%20(PDF).pdf

Caraballo López, Samuel. 2014. “Pentecostés…Una invitación a examinarnos.”  Sin Miedo a Pensar Blog, 7 de junio de 2014.  Accesado el 9 de diciembre de 2016. https://samcaraballo.wordpress.com/2014/06/

Cox, Harvey G.  Fire from Heaven: The Rise of Pentecostal Spirituality and the Reshaping of Religion in the Twenty-firs Century. Reading, MA: Addison-Wesley Publishing Company, 1995.

____________. The Secular City: Secularization and Urbanization in Theological Perspective. New York:  McMillan, 1965.

Mass Conference of United Church of Christ.  Notas del diálogo entre Pentecostales e Iglesias históricas protestantes titulado What is the Holy Spirit Saying to Mainline Churches? A Seminar Providing Dialogue between the Pentecostal and Mainline Protestant Traditions.   Wellesley, Massachusetts: Wellesley Congregational Church, UCC,  April 17, 1996.

Ruíz Peña, Nínro.  “Los pentecostales representan el 70% de los protestantes en el mundo”, 3 de enero de 2013.  Noticia Cristiana, Accesado el 9 de diciembre de 20216, http://www.noticiacristiana.com/ciencia_tecnologia/estudios/2013/01/los-pentecostales-representan-el-70-de-los-protestantes-en-el-mundo.html

Santa Biblia. Versión Biblia Textual, revisión 1999, 2010, Sociedad Bíblica Iberoamericana. Nashville, TN: Holman Bible Publishers, 2010.

Notas:

[1]Benjamín Alicea Lugo. El legado del Juan L. Lugo: el pentecostalismo puertorriqueño (2012), Accesado el 9 de diciembre de 2016, http://agwebservices.org/Content/RSSResources/El%20legado%20de%20Juan%20L.%20Lugo%20(PDF).pdf

[2] Harvey Cox.  Fire from Heaven: The Rise of Pentecostal Spirituality and the Reshaping of Religion in the Twenty-firs Century (Reading, MA: Addison-Wesley Publishing Company, 1995).

[3] ___________. The Secular City (New York:  McMillan, 1965).

[4]Harvey Cox. Fire from Heaven, 82.

[5]Ibid,

[6] Ibid, 87

[7] Ibid.

[8] Ibid, 99.

[9] Ibid, 82, 101.

[10] Ibid, 110.

[11] Ibid, 82

[12] Ruíz Peña, Nínro.  Los pentecostales representan el 70% de los protestantes en el mundo (3 de enero de 2013).  Noticia Cristiana, Accesado el 9 de diciembre de 20216, http://www.noticiacristiana.com/ciencia_tecnologia/estudios/2013/01/los-pentecostales-representan-el-70-de-los-protestantes-en-el-mundo.html

[13] Harvey Cox. Fire from Heaven, 121.

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