A romper los muros: Un llamado a mirar hacia afuera

derribando muros

Por Samuel Caraballo López

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. (Mateo 28:18-20).

Este domingo me gustaría compartir contigo algunas reflexiones sobre el significado de ese mandato divino, que Jesús resucitado, desde Galilea, comunicó a sus discípulos.  Entender esta Gran Comisión puede hacer la diferencia en la vida de un creyente y de su congregación. La autoridad de Jesús es la base para la comisión de sus discípulos:
Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones”.
Esta autoridad que es absoluta (Mateo 28: 18b), garantiza el éxito de la empresa delegada.
Analicemos por parte esta Gran Comisión.  Primeramente, se nos llama a Ir (vayan), y mientras caminamos hagamos discípulos  de Jesús a aquellos que encontremos en el camino y respondan a dicha invitación. Esta Gran Comisión tiene la particularidad que puede ser  informal–“mientras caminamos”, “mientras laboramos”, “mientras nos devertimos”,  o puede ser también formal–“organicen programas para ir, “establezcan estrategias para alcanzar”.  Lo importante es reconocer que la Gran Comisión de Jesús consiste primero en ir y seguida de  hacer discípulos.
En segundo lugar, el hacer discípulos no puede ser confundido con la confesión pública de fe en Jesús como Dios o Señor.  El hacer discípulos es que, además de la confesión pública, se establezca un compromiso, un enlace literal con Jesús.  Es decir que entre el discípulo y su Maestro, no solo exista un creer y conocer sus enseñanzas, sino una relación vinculante en tiempo real (Marcos 2: 14-15).  Cuando hablamos de relación vinculante nos referimos a que la conducta del discípulo dependa de la voluntad del Maestro. 

Tercero, la Gran Comisión tiene amplitud mundial e inclusiva.  Mi relación con Jesús me lleva a la solidaridad con los seres humanos de diversas visiones cristianas, etnias y culturas,  no importa donde sea su localización residencial.    La solidaridad cristiana implica afecto, respeto, identificación y tensión.  Es la fidelidad hacia el amigo o del desconocido, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la valoración e inclusión al discapacitado, el estar presente en el dolor y la alegría, el respaldo a causas que pueden ser impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad. El discípulo de Jesús mantiene una solidaridad en tensión con los poderes y prácticas de este mundo.

John Wesley

El gran pastor anglicano y teólogo cristiano británico, John Wesley (1703-1791), expresó la siguiente frase, “El mundo es mi parroquia”. Esta frase establece la postura del discipulo de Jesús, que es ser solidario con el mundo.  Es decir, él acompaña en forma misericordiosa al mundo en todo lugar donde existan seres vivos, y por lo tanto, el compromiso no se limita a un país, una cultura, un sistema o un grupo étnico particular.  Nuestro compromiso es el mismo que tiene Jesús con su Creación.

Finalmente, y frente a este  texto de Mateo 28: 16-20, nos debemos preguntar con sinceridad lo siguiente:

En medio de la diversidad humana, ¿qué sectores o grupos hemos excluido de nuestra misión, liturgia y enseñanza?  ¿Están siendo alcanzadas  las personas con diversidad funcional que viven en nuestras comunidades? ¿Cuáles labores de solidaridad comunitaria ocupa la mayoría de nuestro tiempo? ¿Qué proyectos de acompañamiento comunitario son parte de nuestros planes estratégicos? ¿Qué necesidades nacionales estamos atendiendo en nuestra cargada agenda eclesiástica? ¿Cuántas alianzas estratégicas tenemos con otras comunidades de fe para predicar el evangelio o enfrentar los problemas medulares que enfrenta nuestro país? ¿Cuál es nuestro compromiso con las misiones internacionales?

La respuesta a estas preguntas nos dará una idea de. compromiso que tenemos con la Gran Comisión de Jesús.  Muchas Bendiciones!

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