El Reino…entre nosotros está

el reino de los cielos

Por Samuel Caraballo-López

El texto para el 30 de julio de 2017, lo encontramos en el Evangelio de Mateo 13: 31-33; 44-52.   Además de las cinco (5) (quizás 5 y media) parábolas que se presentan en este pasaje, me llama la atención el verso 51.   En dicho verso 51, Jesus le pregunta a los discípulos si habían entendido toda enseñanza anterior y ellos le contestaron que sí al unísono.  A mí me produce deseos de reír esa contestación  porque sus actuaciones posteriores demuestran que no entendieron ni una “pizca” del mensaje del reino.   De hecho, tengo la sospecha que muchos creyentes hoy en día tampoco entienden lo que significa el evangelio del reino de Dios.

Las parábolas que se discuten en el texto de este domingo nos demuestran la naturaleza y atributos del reino de los cielos. Este no es estático, sino dinámico, y afecta todas las dimensiones de la vida humana, sea lo personal, social, político, económico, profesional, e inclusive incide sobre  todos los sistemas y estructuras que interactúan en el entorno humano.

Es de vital importancia entender que el reino de Dios alcanza su plenitud con la encarnación del verbo (Juan 1:14), y que nos incorporamos a este mediante la fe en Jesús (Juan 3:3; Efesios 1: 13-14). Es importante, entonces, que nos hagamos conscientes que el reino al que nos hemos acercado, y que ahora ocupa espacio en nuestras vidas, produce nuevas formas de actuar y vivir en nuestro entorno.  Lo que ha ocurrido en nuestro interior ahora se expresa acciones congruentes con los principios del reino de Dios.

parabolas del reino

En cada parábola Jesús presenta diversas analogías sobre el reino de Dios.  Primero, es como una semilla de mostaza, la más pequeña entre todas, que es plantada en un campo y crece misteriosamente hasta formar un árbol gigantesco donde las aves hacen sus nidos.  Segundo, es como una mujer que puso un poquito de levadura en una masa de harina, y la hizo crecer hasta superar el espacio donde se hallaba.  El reino comienza en   forma insignificante pero su efecto siempre trasciende nuestras expectativas.

La tercera analogía, el reino de los cielos es también semejante a alguien que encuentra un tesoro escondido en un campo que no le pertenece, y la cuarta, a un comerciante de joyas finas que encuentra una perla de gran precio,  ambos venden gozosos todo lo que tienen para adquirir lo encontrado. El reino de los cielos persuade radicalmente a aquellos que lo encuentran.

La quinta analogía se refiere al reino de los cielos con una red de pescar que al ser lanzada a un lago, captura toda clase de peces y que luego que la red se llena es llevada a la orilla, donde son separados los pescados buenos y malos. Esta parábola nos muestra la inclusividad de la gracia que invita a todos los seres humanos a encontrarse con Jesús y abrirse a la transformación.

¿Qué nos dicen en “arroz y habichuela” estas parábolas? Primero el reino de los cielos se manifiesta con pequeños detalles, y trabaja de forma oculta y misteriosa que no podemos controlar, hasta alcanzar su máxima expresión.  Esta es la clave para comprender la manifestación del reino.  En medio de los mensajes sensacionalistas sobre el Reino, es fundamental entender lo que Jesús enseñó sobre el mismo.  De hecho hay muchos cristianos que confunden el Reino de los cielos con la Segunda venida de Cristo (Parusía).  Esta confusión de estas dos enseñanzas no les permite experimentar el poder del Reino en el aquí y el ahora como Jesús enseñó:

 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el reino de Dios, Jesús les respondió, y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles, ni dirán: “!Mirad, aquí está!” !Allí está!” Porque he aquí, el reino de Dios entre vosotros está (Lucas 17: 20-21).

En las parábolas, Jesús nos llama a prestar atención a las cosas pequeñas e inusuales que están ocurriendo dentro, fuera y alrededor nuestro como señales del reino de los cielos, pero aún más, estas cosas que están ocurriendo nos están llamando a hacer cambios en la forma que participamos en el mundo. El reino de Dios nos llama a evaluar nuestras prioridades en tiempo y en orden, y a atrevernos a elegir aquellas cosas que responden a los propósitos de Dios y que traerán mayor bienestar a nuestras comunidades.

Este reino cambia una semilla en un  árbol, leuda la masa de harina, hace que la gente venda todo por alcanzarlo. El reino cambia la iglesia de una centrada en sí misma a una que mira hacia afuera y se solidariza con el mundo. El reino cambia nuestra mente para vivir conforme al movimiento del espíritu, y a un vivir en plena humildad en el mundo. El reino es la respuesta de Dios para cada problema humano, no importa lo complejo que pueda ser.

Pidamos al Señor que amplíe las fronteras de nuestro entendimiento para ver y entender las manifestaciones del reino en nuestro vivir cotidiano y que dicho entendimiento nos capacite para ser agentes para la continua transformación personal y de nuestro entorno.   !Muchas bendiciones!

2 Replies to “El Reino…entre nosotros está”

  1. el reino esta acá! hoy lo entendí somos nosotros son los pequeños detalles en nuestro cotizando que hace el efecto mariposa!!

    el la obra que dios hizo en nosotros y cambia nuestra forma de vivir es la esperansa del mundo!

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