Cuando nos quieren “correr” la agenda … ¿Qué hacer?


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Por Samuel Caraballo-López

INTRODUCCIÓN

El texto del 7 de febrero de 2021,  quinto domingo de epifanía y tricentésimo vigésimo noveno (329) día de lockdown por el COVID-19, lo encontramos en Marcos 1: 29-39. El ministerio de Jesús en Galilea es medular para entender la misión de Dios en todo el Nuevo Testamento. Primero, esta misión se revela en el mensaje del evangelio del reino de Dios.  Jesús inició su predicación en Galilea anunciando que el reino de Dios se hacia presente y disponible en la tierra:

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Marcos 1: 14-15).

¿Por qué esta jornada comenzó en Galilea?  Contestar esta pregunta puede arrojar luz sobre nuestro entendimiento sobre Jesús y su mision redentora.  Primero, la región de Galilea era el lugar de Israel en que menos signos de la presencia de Dios había.  De hecho, era la región más necesitada de esperanza en Israel, ya que las fuerzas de las tinieblas estaban totalmente “empoderadas” en dicho territorio (Marcos 1: 32-34).

Mateo dramatiza la situación de Galilea, citando al profeta Isaías (9: 1-2), que le identifica como “el pueblo que andaba en tinieblas”  y  “los que moraban en tierra de sombra de muerte” (Mateo 4: 15-16).  Galilea era una región ocupada por la milicia romana, devastada por la maldad gubernamental, olvidada por la religión oficial y  sumida en  la pobreza y opresión. Era tan densa la “oscuridad” en Galilea que se podía palpar en cada esquina (Marcos 1: 45).

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La realidad era que en Galilea era el lugar donde los “espíritus inmundos” campeaban por su respeto, y por lo tanto, estos poderes fomentaban la esclavitud física, mental, social y espiritual de sus pobladores. Los “demonios” son una expresión proveniente de la apocalíptica judía [1], que en los evangelios sinópticos se utiliza para referirse a las fuerzas estructurales, espirituales o antropogénicas que  obstaculizan el desarrollo y el orden de vida necesario para experimentar el bienestar y la fecundidad inherente a toda la creación. He ahí la razón porque Jesús comienza y termina su ministerio en Galilea (Marcos 1: 14; 16: 7).

Para dramatizar la condición de Galilea, y luego del llamado de los dos (2) pares de hermanos (Andrés y Simón; Jacobo y Juan) para que le siguieran, Jesús se encuentra dentro de la sinagoga de Capernaum, el lugar de culto a Dios, estudio e interpretación de la Torah,  a una persona poseída por un “espíritu inmundo”, y al cual libera (Marcos 1: 21-26).  Esto causó una explosión de esperanza en el pueblo, y se expandió como una onda por toda la región de Galilea (Marcos 1: 27-28).

DESARROLLO

(a) La sanidad de la suegra de Simón (Marcos 1:29-31)

Vayamos pues al texto que nos sirve de contenido para esta reflexión. Luego de la experiencia en la sinagoga de Cafernaum, Jesús visita la casa de Simón y Andrés y encuentra la suegra de Simón (no se menciona su nombre) que estaba postrada con fiebre y le sana (Marcos 1: 29-31). Este texto de Marcos nos produce una enredadera de preguntas: ¿Quién era la suegra de Simón? ¿Cómo se llamaba? ¿Cuál era su condición real?  ¿En qué consistió el milagro? ¿Qué importancia tiene ese milagro para nosotros  hoy? ¿Cuál fue el efecto de este milagro en el ministerio de Jesús?

Vamos a intentar contestar algunas de estas preguntas.  Empecemos por Simón que junto a su hermano Andrés era natural de un poblado llamado Betsaida (Juan 1: 44).  Este fue llamado por Jesús y dejando sus “redes” le sigue. Según el relato su hogar estaba ubicado en Capernaum (Marcos 1: 21 cfr. verso 29).  Capernaum,  era un pequeño poblado pesquero a la orilla del Lago de Galilea.  Jesús fue invitado por Simón a su casa luego de salir de la sinagoga, posiblemente a comer juntos y recibir su hospitalidad.  Sin embargo, la persona que realizaba las tareas domésticas en su casa era la suegra, que posiblemente era viuda, y estaba enferma con una fiebre que la tenía postrada en cama. Es muy raro que no se mencione a la esposa de Simón en este pasaje, lo que nos hace inferir que era viudo al momento de su llamado.

Parece ser que Simón y alguno de los discípulos se habían adelantado, y le informan a Jesús de la situación.  –“Lamentablemente no te podemos expresar nuestra hospitalidad porque mi suegra esta postrada en cama”–posiblemente dijo Simón.  Jesús decide ir a ver la suegra, y al acercarse, le extiende la mano, la levanta y la fiebre la dejó (¿un demonio?).  Ella se levanta y comienza a realizar lo que ella hacia cotidianamente.

En el milagro de la suegra de Pedro se ven elementos constitutivos del mensaje del reino de Dios—hay un acercamiento divino, liberación del mal, restauración, y servicio.  La fiebre de la suegra de Simón cesa frente a la presencia de Jesús porque esta es una manifestación contraria al reino de Dios.  La fiebre en una sociedad sin antibióticos ni analgésicos obstaculiza la plenitud de la vida y su intención es dañar al ser humano.  Siempre que el reino de Dios se hace presente el mal es desenmascarado y expulsado (Lucas 11:20).

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(b) La oración de madrugada de Jesús ( Marcos 1: 35-39)

Una de las mayores tentaciones para una persona llamada por  Dios, y que por supuesto produce mucho daño, es tratar de ser lo que no hemos sido llamados a ser.  Una de las trampas más funestas del mal, es mantenernos en la periferia de nuestro llamado, sin adentrarnos en lo  que realmente Dios pretende.  Los poderes del mal han creado fantasías que comunican como reales, y que tienen el propósito de fragmentar la forma en que vemos nuestro llamado.  Una de estas fantasías funestas es fomentar en los llamados la incorporación de lo mejor de los dos mundos: las ideologías del mundo y los valores del reino de Dios.  El único problema es que estos son como el aceite y el agua, no se mezclan (Mateo 6:24).

De hecho, en el pasaje de Marcos 1: 35-39, Jesús se enfrenta a esta realidad.   Jesús descubre que una sutil tentación empieza a aflorar; los anhelos y las carencias de las multitudes intentan determinar el rumbo de su ministerio.  Cuántas veces los pueblo y los sistemas que los gobiernan pretenden hacer del ministerio de la iglesia un “copy and paste” de sus ideologías!

Simón había comenzado a “vender boletos” para el gran espectáculo de la tarde, luego del milagro de su suegra (cfr. verso 32).  Fue tal la promoción de este evento, junto al anterior en la sinagoga (cfr. 21ss), que la ciudad de Capernaum entera se agolpaba en las puertas de la casa de Simón (recuerden que solo había cuatro discípulos con Jesús).  La palabra de autoridad y de sanidad de Jesús se imponía sobre los “demonios” y enfermedades.  Sin embargo, Jesús no podía permitir que la gente, y mucho menos sus discípulos, “determinaran” la trayectoria de su misión.

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Levantándose muy de mañana, estando aún oscuro, Jesús, salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba (Marcos 1: 35). 

El evangelio de Marcos menciona a Jesus orando dos (2) veces adicionales a esta. Lo hace en Marcos 6: 46, después de alimentar a los 5, 000, y en Marcos 14: 32-39, en el jardín de Getsemaní, previo a ser arrestado.

Por otro lado, el evangelio de Lucas nos habla de Jesús orando en ocho (8) ocasiones [Lucas 3: 21; 5: 16; 6: 12; 9: 18, 28; 11: 1; 22: 32, 41). Sin embargo, en el pasaje paralelo al de Marcos 1: 35-39 (vea Lucas 4: 22-44), Jesús no aparece orando. Ahora bien hay un detalle que Lucas realza en dicho pasaje:

Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. La gente andaba buscándolo y, cuando llegaron adonde él estaba, procuraban detenerlo para que no se fuera. 43Pero él les dijo: «Es preciso que anuncie también a los demás pueblos las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado». Y siguió predicando en las sinagogas de los judíos (Lucas 4: 42-44 NVI).

La expresión de Lucas: “detenerlo para que no se fuera”, parece indicar que los galileos al ver la manifestación de su poder, querian hacer a Jesús la cabeza de un movimiento revolucionario popular. Esto ya lo he discutido al hablar de la intención de los judios de Tiberiades en Juan 6: 14-15 [2].

Si estes fuese el caso, entonces se explica la acción de Jesús de salir a orar muy de mañana (verso 35). El necesitaba ser guiado por su Padre frente a las intenciones de las multitudes galileas. Es importante tambien mencionar, la importancia que tenía la oración, tanto para encontrar dirección en tiempo de incertidumbre, como para mantener la dependencia en la fuente primaria de autoridad para cumplir Su misión. Aquella autoridad y poder para predicar, enseñar, sanar y reprender demonios venía porque El era el Santo (Mesias) de Dios. No hay duda que esta actitud que Marcos realza de Jesús es un ejemplo para los lectores del evangelio sobre la importancia de la imitación de Jesús en su búsqueda perseverante de Dios [3].

Ahora bien, parece que los discipulos se habían unido al “corillo” de los galileos (quizas eran los líderes), haciendo de la palabra de autoridad, la sanidad y la liberación de demonios un “espectáculo” para todo Capernaum (cfr. verso 37).  Los discípulos, encabezados por Simón, habían “mercadeado” el producto, y ya tenían las “filas” preparadas muy temprano en la mañana.  ¡Todos te buscan!—le dijo Simón–y “en medio de tanta popularidad tú te escondes para orar.” (Supongo que dijo eso)

Simón, posterior a este evento, según nos narran los evangelios, le quiso “correr” en varias ocasiones la agenda a Jesús (cfr. Marcos 8:31-33, Juan 13: 6-8).  Hay personas, inclusive gente que nos aman, que pretenden “correr” nuestra agenda, sin entender que ya el Espíritu nos está guiando por un camino muy diferente al que ellos desean para nosotros.

Jesús no puede permitir que su llamado a predicar fuese determinado por las aspiraciones o anhelos de los discípulos o las multitudes, aunque estas fuesen nobles (vea Hechos 16:6-7).  Déjame explicar esto en lenguaje sencillo… se debe ser pertinente en lo que se predica y se hace, pero la pertinencia no es lo que determina la fiabilidad de mi llamado. Jesús se niega a ser pertinente según los discípulos y las multitudes, para ser fiel a su misión:

Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también predique allí, pues para esto salí (v. 38)

APLICACIÓN

La segunda carta a Timoteo nos da una exhortación perenne  a los que hemos respondido al llamado de Dios:

Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar al que lo alistó como  soldado (2 Timoteo 2: 4).

Inclusive el servicio solidario se hace conforme a la Palabra y según el poder que Dios da (1 Pedro 4: 10).   Es decir, si queremos servir de una forma eficaz, no podemos olvidar que  nuestro llamado no lo determina las aspiraciones de las multitudes, ni los sistemas políticos, sociales y económicos de nuestra sociedad, sino Aquel que nos llamó, nos comparte su agenda, y nos capacita para hacer de nuestro servicio uno redentor.

No podemos permitir que el mundo, los pares y la opinión pública nos establezca el qué, cuándo, dónde y cómo debemos realizar la misión de Dios. Inclusive las ideologías del mundo no pueden determinar la forma en que llevamos a cabo nuestras acciones en respuesta al llamado de Dios. 

Solo el Espíritu y nuestra búsqueda de El en oración, nos puede dotar del discernimiento y la sabiduría para trabajar en forma específica con nuestro llamado, haciendo que Dios sea glorificado en todo.   

Un fragmento de un viejo poema completa mis pensamientos:

Mantén tu fuego ardiendo…
Defiéndelo del viento, ¡te lo apaga!
Cúbrelo de la lluvia, ¡te lo ahoga!
Y mientras cuesta arriba vas subiendo
O cuesta abajo ya vas descendiendo,
¡Mantén, siempre mantén, tu fuego ardiendo!

(Francisco E. Estrello)

Muchas bendiciones.

Notas

[1] Loren T. Stuckenbruck, “Satan and Demons”, in Jesus Among Friends and Enemies: A Historical and Literary Introduction to Jesus in the Gospels. Ed. Christ Keith and Larry W. Hurtado.  (Grand Rapids:  Baker Academic, 2011): chapter VII.

[2] Samuel Caraballo-López, “¿Dónde vamos a comprar pan para tanta gente?”, Blog. Sin Miedo a Pensar, accesado el 5 de febrero de 2021 en https://samcaraballo.wordpress.com/2018/07/28/donde-vamos-a-comprar-pan-para-tanta-gente/

[3] Larry W. Hurtado, Mark: Understanding the Bible Commentary Series. (Grand Rapids, MI: Baker Publishing Group, 2011): chapter II.

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