LOS “NUEVOS” JEREMÍAS… AFIRMANDO LA ESPERANZA EN LA DESOLACIÓN


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Por Samuel Caraballo-López

“Un mensaje dedicado a mis estudiantes, que el 2 de junio de 2018, se gradúan.”

La Escuela Graduada Dra. Luz M. Rivera Miranda de la Universidad Teológica del Caribe (UTC), es una institución de educación superior y herencia pentecostal, que tiene como sus tres (3) propósitos fundacionales: (a) capacitar el liderato ministerial de las iglesias en y fuera de Puerto Rico, (b) ofrecer educación teológica y académica que fomente un alto nivel de desempeño, (c) procurar la formación integral del liderato cristiano.  La UTC tiene el firme propósito de capacitar a los creyentes para que puedan enfrentar la vida con una cosmovisión cristiana.

El 2 de junio de 2018 celebramos el gran “destete” de aquellos que alimentamos con la leche de la Palabra por cerca de tres (3) años, para enfrentar la realidad de un mundo difícil, desafiante y plagado de desesperanza. Este día, doce (12) graduandos de Maestría, 25 de licenciaturas (BA) y 110 de Institutos Bíblicos, suben al estrado para recibir sus diplomas que evidencian el grado alcanzado.

Hasta hoy habían estudiado  la Palabra de Dios en un ambiente controlado y seguro; luego de hoy, la realidad de un Puerto Rico resquebrajado por dos (2) Huracanes, dividido por la lucha política y empobrecido por una quiebra financiera,  será su nuevo libro de texto.

No será un libro de texto fácil de leer y mucho menos de interpretar.  Se necesitará cautela porque estos textos tienden a reducir la  sensibilidad en sus lectores.  De hecho, la enorme cantidad de conflictos presentes en la trama, pueden hacernos retroceder o sumergirnos en fantasías religiosas, o hacernos caer en la autoconmiseración,  o peor aún,  llevarnos a asumir el  “síndrome del avestruz”.  Este “síndrome” se distingue por ignorar o negar las tareas o actividades que nos corresponden como seguidores de Jesús, y que requieren alguna acción concreta. Sindrome del Avestruz.jpg

Frente a la complejidad de estos tiempos  hay que enarbolar la Palabra de Dios como bandera. Hay que correlacionar hermenéuticamente este nuevo texto que representa la realidad de nuestro país con relatos bíblicos similares, de tal forma que el  consejo divino que brota de estos nos ilumine para actuar con sabiduría.

El capítulo 32 del Profeta Jeremías nos sirve de referencia para discernir el mensaje del Señor para este tiempo.  Dios había llamado a Jeremías en una época muy difícil.  Los caldeos estaban desolando al Reino de Judá y a  Jerusalén, su capital.  El proceso de invasión había sido gradual y en el año undécimo de Sedequías (587 a. C) llegó la destrucción total (2 Crónicas 36: 11-21). Lo que se relata en este capítulo (32:1) ocurrió un año antes del evento final.  El ejército del rey de Babilonia había sitiado la ciudad de Jerusalén, y ya comenzaba a sentirse dicho efecto. Todo lo que estaba ocurriendo había sido profetizado por Jeremías años antes (2 Crónicas 36: 16, 21).

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Por otro lado, Jeremías había sido apresado por el Rey Sedequías porque consideraba al profeta un traidor de la nación (32: 3), impidiéndole profetizar.  En medio de esta doble dificultad, tanto para el país como para el Profeta, la Palabra del Señor irrumpe con un contenido que al parecer estaba desvínculado de la situación existente:

Dijo pues, Jeremías: «La palabra de YHVH vino a mí diciendo: 7 Mira, Hananeel,  hijo de tu tío Salúm,viene para decirte: Cómprame mi heredad que está en Ananot, porque tú tienes el derecho de redención para comprarla. Y conforme a la palabra de YHVH, Hananeel, hijo de mi tío, vino a mí al patio de la guardia, y me dijo: Te ruego que compres mi heredad, que está en Anatot en tierra de Benjamín, porque el derecho de heredad es tuyo, y a ti corresponde el rescate: cómprala para ti. Y yo comprendía que era palabra de YHVH.”  (Jeremías 32: 6-10 BTX).

Un extraño oráculo que no es coherente con lo que esta ocurriendo se deja oir: “Compra la heredad de Ananot que tu primo te viene a vender.”  Una heredad que estaba en un territorio ocupado por los Caldeos, que a su vez amenazaban con desolar la ciudad de Jerusalén, fue la ofrecida al Profeta Jeremías por su pariente. A pesar de esa realidad, la voluntad de YHVH era que el profeta comprara el terreno de su primo Hananeel.  Jeremías obedece tal como YHVH le dijo, aunque parecía ser una transacción sin sentido.

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Las preguntas que pudieron haber surgido en la mente de Jeremías se pueden inferir a partir de sus expresiones:

“He aquí las torres de asedio llegan ya a la ciudad para conquistarla, y la ciudad está siendo entregada en mano de los caldeos, que combaten contra ella con la espada, el hambre y la pestilencia.  Lo que anunciaste se ha comprobado, y Tú lo estás viendo. ¿Y Tú, oh Adonai YHVH, me dices: Cómprate la heredad con dinero ante testigos; mientras la ciudad cae en manos de los caldeos? (Jeremías 32: 24-25 BTX)

Estas interrogantes del profeta pueden parafrasearse: ¿Cómo  Tú me envías a comprar una tierra que está ocupada por los Caldeos, sabiendo de antemano que Jerusalén y todo el país será desolado? ¿Por qué no esperar otro momento más conveniente para comprar?.  Sin embargo, la respuesta de YHVH no se deja esperar:

26 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías:

27 «Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?  42 »Así dice el Señor: Tal como traje esta gran calamidad sobre este pueblo, yo mismo voy a traer sobre ellos todo el bien que les he prometido.43 Se comprarán campos en esta tierra, de la cual ustedes dicen: “Es una tierra desolada, sin gente ni animales, porque fue entregada en manos de los babilonios.” 44 En la tierra de Benjamín y en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, de la región montañosa, de la llanura, y del Néguev, se comprarán campos por dinero, se firmarán escrituras, y se sellarán ante testigos —afirma el Señor—, porque yo cambiaré su suerte (Jeremías 32: 26-28; 42-44).

Esa era la voluntad del Señor para dar a entender al Profeta,   que aun cuando Jerusalén estaba asediada, y la Palabra de YHVH había sido apresada, ésta se cumpliría y llegarían los días en que nuevamente  se comprarían casas, heredades y viñas en aquella tierra (v. 15).  Con esta acción profética, Dios estaba afirmando que la restauración futura de Jerusalén estaba presente en Su horizonte histórico.

Este incidente en la vida del Profeta establece una enseñanza medular para los que hoy se graduan de esta Universidad.  El verdadero profeta no teme vivir entre las inseguridades, la incertidumbre y amenazas de nuestro tiempo; por otro lado,  no pone como excusa los inconvenientes, ni los riesgos y  mucho menos las circunstancias para no decir y hacer la voluntad de quién lo llamó.   Los profetas auténticos reconocen que Dios es el Soberano  de todo el universo y toda la historia humana (Apoc. 1: 5) .  Cuando somos testigos de esta verdad, nos sentimos obligados a escuchar, discernir, analizar e interpretar los acontecimientos diarios como parte del reto que Dios nos hace para sembrar esperanza en campos desolados.

Creo, mis queridos graduandos, que como Jeremías hay que refugiarse en la Palabra de Dios para que nos cobije en medio de la desolación en que se encuentra este pueblo, nos devuelva la esperanza de que en el horizonte divino se prevé una completa restauración del país, y por medio de Su Espíritu  nos de la sabiduría para alinear nuestros proyectos con ese horizonte histórico que Dios tiene para nuestro pueblo.

Una pregunta hermenéutica que cada mañana a partir de hoy debemos hacernos: ¿Cuál es el mensaje que Dios me está haciendo oír? ¿Cómo le hago conocer el mismo a mi pueblo? ¿Cómo actuar en respuesta a ese mensaje que estoy comunicando?  Solo cuando podemos discernir el mensaje de Jesús encontramos sentido a lo que no parece tener sentido (Mateo 28:18-20).

Hoy celebramos que cada uno de los graduandos ha adquirido herramientas teóricas y prácticas, junto a múltiples experiencias durante el tiempo que han estado en esta Universidad.  Estas competencias adquiridas los ayudará a mirar la realidad con mucha atención y con el deseo de entender lo que se contempla, sin obviar que solo en comunión con Jesucristo por medio de la oración, el estudio de la palabra y la meditación podemos encontrar la sabiduría y la fortaleza para convertir en solucion la iluminación recibida por el Espíritu Santo.  Adios.jpg

Hoy nos despedimos de ustedes como una madre que se despide del hijo que parte de su casa hacia nuevos rumbos, pero el corazón de esta Universidad, de su Presidente, Decanos, Facultad y personal de apoyo, va con ustedes.  Solo le pedimos que recuerden lo aprendido, sean siempre consistentes con sus prédicas y manténganse constantes en las enseñanzas del evangelio del Reino de Dios.

No olviden asistir al débil y al menesteroso como si fuese a Jesús, actúen con integridad de corazón, poniéndose siempre en el lugar del otro y sobre todo vivan en la libertad con que Cristo los hizo libres.  ¡Que el gozo del Señor que es nuestra fortaleza esté con ustedes y no teman “manada pequeña” que a Dios le ha placido daros el Reino! (Lucas 12:32).

Id al mundo, con su frente en alto, mirando con los ojos de la fe a Jesús y vivan los principios del Reino de Dios en todas sus relaciones, sean las manos, oídos, ojos y el rostro de Jesús, que los “llamo de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

AMEN.