¿Qué es lo que tienes en tu mano?


Pan para tanta gente
La primera multiplicación de los panes.

Por Samuel Caraballo López

Introducción

El texto del 25 de julio de 2021, décimo domingo después de Pentecostés, lo encontramos en el Evangelio de Juan 6: 1-21. Este texto del calendario litúrgico sigue la secuencia del pasado domingo, en la que la iglesia es invitada por Jesús a responder a las necesidades de los tiempos. La pregunta que surge de este pasaje bíblico fue planteada la semana pasada, ¿Cómo vamos a responder a la necesidad de un pueblo que se encuentra como ovejas que no tiene pastor?

El relato que consideraremos se encuentra en la sección del evangelio de Juan que llamamos “El libro de los signos”, que comienza en Juan 1:19 y se extiende hasta Juan 12:50. Es importante definir qué es un signo (semeia) para el cuarto evangelio. Según Raymond Brown, el signo es un hecho milagroso, que al igual que el discurso que le acompaña, tiene como propósito ulterior revelar quién es Jesús, sus propósitos, su gloria y su relación con el Padre. 

Es sumamente importante entender esta realidad cuando estudiamos el Evangelio de Juan.  Juan presenta siete signos que mencionaremos a continuación:

1. Boda de Caná de Galilea (Juan 2: 1-11)

2. Curación del hijo del funcionario real (Juan 4: 46-54)

3. Curación de un paralítico en el estanque de Betzata (Juan 5: 1-9)

4. Multiplicación de los panes y peces (Juan 6: 1-14)

5. Jesús camina sobre las aguas (Juan 6: 15-25)

6. Curación del ciego de nacimiento (Juan 9: 1-8)

7. Resucitación de Lázaro (Juan 11: 1-45)

De estos signos, tres (3) se encuentran en los evangelios sinópticos. Los otros cuatro (4) que mencionamos a continuación son exclusivos de Juan: (a) las bodas de Caná, (b) la curación de un paralítico del estanque de Siloé, (c) la curación del ciego de nacimiento, y, (d) la resucitación de Lázaro.

DESARROLLO

(a) El texto de hoy y su contexto

En el pasaje de este domingo encontramos el cuarto y quinto signo hecho por Jesús, y que culminan su ministerio en Galilea. Este pasaje se encuentra primeramente entre el dos bloques discursivos: (1) el discurso del milagro del paralítico del estanque de Betesda (cap. 5: 1-18) y la discusión sobre la autoridad de Jesús (5: 19-47), y (2) el discurso sobre el pan de vida (6: 25-59) y la disputa de los discípulos sobre lo fuerte de las palabras de Jesús (6: 60-71). Analizar este contexto es fundamental para entender la intención del escritor y por ende encontrar el significado primario de la perícopa.

Es importante mencionar que ambos eventos milagrosos del texto de este domingo son mencionados en los evangelios sinópticos (Mateo 14: 13-21; Marcos 6: 30-44; Lucas 9: 10-17), sin embargo, para Juan estos son signos o señales que Jesús hace a sus discípulos.  Dicho de otra manera, lo que para los evangelios sinópticos es un acto milagroso que demuestra el poder sobrenatural de Jesús, para Juan es un signo que nos revela el carácter, la relación y propósito del Padre en y con Jesús.

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Según el relato de Juan este signo se llevó a cabo en la región de Tiberiades (vea 6: 1, 2, 23).  Es posible que los lectores de Juan a finales del primer siglo, en Asia Menor (Éfeso, lugar donde se alega se escribió el evangelio), les tenga mayor sentido la mención de dicha ciudad.

Tiberiades era una ciudad en la región occidental del Lago de Galilea, fundada por Herodes Antipas en honor al Emperador Tiberio en el año 18 d.C., con el propósito de sustituir a Sepphoris como centro administrativo de la región de Galilea y Perea.  Sepphoris había sido destruida por el imperio por una rebelión hacia Roma ocurrida después de la muerte de Herodes el Grande en el año 4 d.C., y reconstruida por Antipas, sin embargo, ya no servía a los propósitos políticos de éste.

Tiberiades fue fundada como una “polis” griega, que era la denominación dada a las ciudades estados de la antigua Grecia.  De hecho, ser una “polis” significaba prestigio y soberanía, y que reflejaba la cultura helenista, tan admirada por Antipas.  De hecho, era la ciudad desde la que gobernaba Antipas toda la región de Galilea y Perea.  Este la pobló, según Josefo, con gente promiscua, principalmente “galileos” traídos por la fuerza para ocupar los barrios residenciales y beneficiarse de las modernas instalaciones helénicas.

Sin embargo, y dado que Tiberiades fue construida sobre un cementerio, los judíos se negaban a vivir en ella, porque para la Ley Mosaica era una ciudad permanentemente “impura” (Números 19: 11-13).

Es significativo la mención que hace Juan de las multitudes que le seguían de la región de Tiberiades, porque para el tiempo de Jesús, y dada la realidad antes mencionada, esas personas eran consideradas religiosamente “impuras”.

Jesús, aunque parece que nunca visitó la ciudad de Tiberiades, se acercó a dicha región con sus discípulos en calidad de maestro (rabino) (verso 3). Su fama se había divulgado todas las ciudades y aldeas aledañas al Mar de Galilea y mucha gente le seguía.  Ese día mucha gente de la región se acercó a oír sus enseñanzas (verso).

(b) El diálogo con los discípulos

Hay dos (2) diálogos que merecen nuestra atención (pueden ser claves para predicar), previo a la manifestación del signo.  Primero, Jesús con la intención de probar a sus discípulos, le pregunta a Felipe — “¿De dónde compraremos panes para que coman estos?” (verso 5). La pregunta propone dos (2) posibles respuestas: el lugar donde comprar, y con qué pagar dicha compra.  Felipe se concentra en la cantidad de personas y contesta — “Doscientos denarios de panes no basta para que cada uno alcance un poco de pan” (verso 7).

Frente a la situación de las multitudes, acéfalas y como ovejas sin pastor, la respuesta de Felipe no nos puede ayudar. Cuando tratamos de mirar solo el aspecto económico, sin considerar los otros factores estructurales del contexto, nuestra visión y entendimiento se bloquea.  En ocasiones olvidamos que muchas personas están en etapas de estancamiento, no por el aspecto económico, sino porque sus esperanzas y fe para vivir han sido “menguadas” por las falsas promesas e ilusiones a las que han sido sometidas.

Por otro lado, tenemos a Andrés, el hermano de Simón Pedro y ex discípulo de Juan el bautista. La ironía de Andrés es notable.  Encuentra al muchacho de Tiberiades con cinco panes de cebada y dos pececillos, y él mismo le dice a Jesús: “¿qué es esto para tantos?” (verso 9). A mí me parece que Andrés está actuando como aquellos que encuentran la solución al problema en sí mismos, pero la ven tan insignificante e improbable que quieren otra solución diferente.

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Según, el verso 9, nuestro evento se inicia con un muchacho entre la multitud proveniente de la “polis” de Tiberiades, que ofrece sus cinco (5) panes de cebada y dos (2) pececillos.  Aunque todos los evangelios nos mencionan los cinco panes y dos peces, solo Juan menciona que los panes eran de cebada y que es un “muchacho” el que comparte su almuerzo con los demás.  Lo significativo de este detalle es que este signo lo propicia un héroe anónimo, que ni siquiera se menciona su nombre, y que por provenir de Tiberiades, era considerado por los judíos permanentemente “impuro”.

(c) El signo y su significado

Dijo Jesús:  Haced recostar a los hombres. Y había mucha hierba en el lugar.  Se recostaron, pues, los varones, en número como de cinco mil.  Entonces Jesús tomó los panes y habiendo dado gracias los repartió a los recostados, e igualmente los pececillos, cuanto quisieron. Y cuando fueron saciados, dice a sus discípulos: Recoged los trozos sobrantes para que no se pierda nada. (Juan 6: 10-12).

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Este signo de Jesús, que consistió en cambiar el pan en más pan y el pescado en más pescado, se asemeja a los eventos del éxodo hebreo, muy especialmente durante su estadía en el desierto de Zin, en que Dios, por medio de Moisés, suple maná y carne en abundancia al pueblo en medio de una crisis alimentaria (Éxodo 16: 2-4; 9-15).

También existe un pasaje paralelo de un milagro semejante en 2 Reyes 4: 42-44, en que el Profeta Eliseo multiplica veinte (20) panes de cebada para dar de comer a 100 hombres y les sobró.  Frente a este milagro la gente, especialmente los “galileos” de Tiberiades, identifica correctamente a Jesús como el verdadero Profeta que había de venir (el Mesías), sin embargo, intentan tomarlo para hacerlo rey de Galilea (versos 14-15).  Esto implicaría darle un golpe de estado a Herodes Antipas y por ende desafiar al Imperio romano (verso 15).  Jesús se percata de los planes y huye de la multitud y de sus intenciones, retirándose en un monte a solas:

Pero Jesús, percibiendo que están a punto de venir y llevárselo a la fuerza para hacerlo rey, volvió a retirarse al monte El solo (Juan 6: 15)

Cuan peligroso es interpretar una verdad de Dios de acuerdo con nuestros anhelos personales, y proponerlo como una nueva verdad a ser seguida por todos, tergiversando los propósitos originales del Señor, y arrastrando a otros al error.

APLICACION

Dada la naturaleza de este signo, el muchacho de Tiberíades podría representar a los creyentes, con todas sus limitaciones y consideraciones. Hay un principio fundamental en el reino de Dios predicado por Jesús: “El valor de la aportación debe ser considerado a la luz de la disposición del servidor.”  Este principio arroja una filosofía fundamental para la selección del liderato para una congregación: “Hay que buscar personas que prioritariamente expresen disponibilidad para seguir y servir a Jesús, quienes así actúan están listos y anhelantes de aprender y hacer lo mejor por su causa.”

Es fundamental revisar nuestros conceptos de liderazgo. Regularmente esperamos que los líderes sean carismáticos, figuras heroicas que poseen cierta intuición mágica y sobrenatural, es decir que sean “populistas”.  Esta visión mística de los líderes es realmente una falacia que no responde a la realidad, sino a las narrativas épicas que tanta popularidad han tenido en la cinematografía en los últimos años.

Este muchacho anónimo de Tiberíades ofreció lo que tenía: cinco panes de cebada y dos pececillos.  Son esas pequeñas cosas puestas en las manos del Señor Jesús que producen los grandes resultados.  El peregrinaje ministerial exitoso siempre ha comenzado con pequeñas cosas y humildes servicios que producen en las manos de Dios efectos significativos.

Es la pequeña semilla del amor y la fe como un “grano de mostaza”, que nos permite responder a los retos montañosos que nos presenta la vida.  Es tiempo de entender que lo que tengo a la mano (no lo que no tengo) es suficiente para realizar el propósito de Dios. En Éxodo 4: 2-3, la vara de Moisés realmente representaba sus cuarenta años de experiencia en el desierto. Ese trabajo en la rudeza del desierto con ovejas, pastores, forajidos y enemigos era aquella escuela en la cual Dios había forjado su carácter, y ahora estaba listo para cumplir su misión.

El carácter de Moisés había sido forjado a la luz de aquel olvidado desierto, en ese lugar había aprendido mansedumbre, templanza, dominio propio y otras virtudes no muy reconocidas hoy. Fue detrás de las ovejas y con la arena del desierto hasta las orejas donde su carácter se ciñó a la altura de lo que Dios buscaba para apacentar y conducir con aquella vara todo un pueblo de la esclavitud a la libertad.

Así que cuando pienses en todos los retos que debes de emprender ya sea en tu escuela, en tu familia, iglesia ó cualquier lugar, recuerda la vida de Moisés. Debes pensar en que lo que has aprendido en medio de las situaciones más complejas de tu pasado, podrán ser utilizadas por Dios para hoy cumplir sus propósitos contigo y en la vida de los demás.

La pregunta planteada por la comunidad joánica, y que está detrás de esta perícopa, es, ¿cómo podemos servir a un mundo complejo a pesar de ser una comunidad pequeña y con muchas limitaciones?  ¿Cómo cumplir la misión de Cristo en medio de las dificultades a las que nos enfrentamos? Traduciéndolo a nuestra realidad, ¿De dónde podemos sacar los recursos para cumplir la misión de Dios hoy?

Los signos de Juan nos dicen que Jesús es poderoso para hacer todas las cosas, mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos por medio de su poder que actúa en nosotros (Efesios 3: 20).  La iglesia tiene que hacerse consciente de que ha sido el poder sobrenatural de Dios que nos ha capacitado por medio de las experiencias para cumplimir la misión redentora de Cristo en estos dificiles momentos.  ¡Paz y muchas bendiciones!

3 respuestas para “¿Qué es lo que tienes en tu mano?”

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