Siete días en el nosocomio

Por Samuel Caraballo-López

El 18 de febrero me dieron de alta del Hospital donde estuve recluido por 7 largos días.  Una intensa fiebre, evidencia de una infección bacteriana, me había llevado a dicho centro de tratamiento.  Nunca había experimentado una estadía en un hospital, y para mí fue una pesadilla que probó mi paciencia y fe. 

Ahora bien, hay varias cosas que aprendí durante este tiempo tan particular y quiero compartir con mis lectores. 

Primero, aprendí lo importante del tratamiento adecuado para los enfermos.  ¡Cuántas personas en nuestro mundo carecen de tratamiento médico adecuado! Durante los siete días que estuve, la asistencia médica fue impecable, y el cuidado del personal de enfermería, mejor no pudo haber sido.  Mi estadía amplio las fronteras de mi entendimiento y hoy estoy obligado por mi conciencia a ser un activista a favor de que cada enfermo tenga un tratamiento adecuado y digno que posibilite su recuperación total.

Segundo, estar recluido en un hospital tiene que ampliar nuestro sentido de compasión con los enfermos, discapacitados y vulnerables de la tierra.  Aunque como pastor por 34 años había visitado a miles de enfermos en los hospitales del país y los Estados Unidos, nunca había entendido en carne propia el significado de estar hospitalizado. Si tuviese que volver a visitar como pastor a enfermos hospitalizados, mi conciencia sería otra.  La enfermedad es un periodo de incapacidad infligida por una condición que requiere intervención médica para poder ser superada.  Así que la enfermedad es un tiempo temporero de discapacidad que nos tiene que hacer sensible a aquellas personas que tienen condiciones incapacitantes ya sean prolongadas o permanente.

Tercero, el valor del personal médico y principalmente el de enfermería en la recuperación de un enfermo.  El personal más numeroso de un hospital es el de enfermería. La profesión de la enfermería esta feminizada y la labor que ejercen estas obreras de la salud es impresionantemente necesaria.  Durante los siete (7) días mi sueño fue limitado, principalmente por las molestias del proceso de tratamiento médico y las “intervenciones” continuas de las enfermeras.  En el hospital en que fui recluido hay tres turnos de enfermería que en cada cambio, te supervisan (aunque estés dormitando).  Las enfermeras son las que hacen todo el trabajo que los médicos recomiendan.  Sin mentirle son, son unas campeonas en todo el sentido de la palabra.

Cuarto, es importante valorar a esa comunidad secundaria que se forma en los hospitales mientras se está recluido, muy especialmente a los compañeros de cuarto. Tuve durante estos días 3 compañeros de cuarto, que nunca los olvidaré. Sus pláticas, chistes, ocurrencias, testimonios, curiosidades, cuentos, y algunos “embustitos” fueron fenomenales.  Gran parte del tiempo en medio de mi crisis, la pasé riéndome casi sin poder debido a las ocurrencias de esta comunidad secundaria.  De hecho, la amistad que surgió en esos siete días será siempre recordada, y un motivo constante de oración.

Quinto, no podemos olvidarnos de nuestra familia que sin su apoyo, la estadía hubiese sido insoportable. No puedo dejar de agradecer a mi esposa, que a pesar de estar con una pierna afectada, cada mañana me asistía, viajando muchas millas desde mi hogar hasta el hospital.  Es en estos momentos que uno valora más la familia, muy especialmente por la impotencia que se siente, de ni siquiera poderse bañar solo.  Estos momentos nos muestran la importancia del acompañamiento, y toma sentido las palabras de Adonai Elohim, “No es bueno que el hombre este solo. Hagámosle una ayuda a su medida.” (Génesis 2:18 BTX). 

Finalmente, estos siete días de estadía en el hospital, me recuerdan la importancia de la gracia y poder de Dios, que se hace presente a través de todo lo anteriormente expresado, y por medio de tantos hermanos que me apoyaron en oración. No hay duda que Dios en Jesucristo cumple sus propósitos en cada estancia de la vida humana.  Solo nos queda ser agradecidos como la expresión más alta de la fe. ¡A Él sea la gloria!

4 Replies to “Siete días en el nosocomio”

  1. Saludos.
    Elnwue usted pueda escribir de esta experiencia ayuda a muchos a identificarse y da voz a sectores que viven ciertas situaciones pero no expresan el sentir de laa mismas.
    Nadie quisiera estar en un hospital, pero de tener que estarlo es importante valorar y aprender del proceso.
    Como menciona las enfermeras tienen una funcion muy importante por eso deben seleccionar esa profesión personas que amen lo que hacen ya que nos atienden en los peores momentos de nuestras vidas.
    A pesar de los turnos dificiles hacer las tareas con amor.

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    1. No sabía de su estadía en el hospital. Que Dios le bendiga. Que el Señor le fortalezca, renovando sus fuerzas. Que tenga un día bonito.
      Bendiciones!!!
      Obispo Ricardo López IDDMB.

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